LAVALLEJA | F. BONHOMME
Lejos del ruido, enmarcados en la belleza natural del entorno, los campings de Lavalleja siguen siendo una opción deseada por turistas que encuentran en ellos un excelente lugar de descanso a la hora de elegir sus vacaciones.
Si bien la temporada arrancó a menor ritmo que otros años, el nivel de acampantes en Arequita, Laguna de los Cuervos y Aguas Blancas ronda el 80% y -de acuerdo a los niveles de consultas y reserva- estará casi al 100% en la segunda quincena de este mes y durante todo febrero.
El Parque de Vacaciones de UTE está al 100% de ocupación desde el 26 de diciembre y permanecerá así hasta el inicio de las clases en marzo.
Lagunas, ríos y embalses de aguas claras y frescas, frondosas sombras de sauces llorones o riberas de montes indígenas, poblados de cientos de aves autóctonas que comienzan las mañanas con sus alegres trinos, son un plus para que miles de personas se vuelquen cada verano al entorno de las sierras minuanas.
Existe buena expectativa en cuanto al nivel de visitantes que se pueda recibir en los meses de verano, de acuerdo al convenio de triangulación de oferta turística que se viene desarrollando entre los departamentos de Lavalleja, Rocha y Maldonado.
Otra variable que ayuda en la llegada de turistas es que "los operadores han hecho un importante esfuerzo para adecuar los precios a los tiempos que se viven", informó la Oficina municipal de Turismo.
Juan Carlos Diano, director de Turismo de la Intendencia de Lavalleja, mencionó que Minas sigue siendo una "genuina elección" para aquellos que buscan vacaciones en familia, lejos del ruido de los grandes balnearios.
En la capital de Lavalleja la gente encuentra además de hermosos lugares, tiempo para compartir con los hijos y la tranquilidad necesaria para "desenchufarse" de las tareas cotidianas, agregó.
Noches de fogón, pesca, caminatas, canotaje o simplemente sentarse a disfrutar de la serenidad del campo "son costumbres que los uruguayos mantienen" y por eso eligen este destino a la hora de vacacionar, señaló.
La gran mayoría de los acampantes coinciden en que los campings de agua dulce están lejos de la vida rutinaria, no hay bailes, ni maquinitas, ni porqué usar Internet. Se logra una vida más sana y se comparte el día entero con la familia, manifestaron.