Campamentos sin sanidad y miedo a denunciar violaciones

Haití tiene una superficie del tamaño de Tacuarembó y una población de 10 millones. "Hay que pensar que de un día para otro, de esa población desaparecen 300.000 y un millón quedan afectadas", dijo Alessander Tironi.

Otro de los problemas que el gobierno haitiano enfrenta es la gestión de los campamentos. Tironi recordó su visita a uno donde había 50.000 personas; es decir todos los habitantes de Artigas, o Lavalleja o Treinta y Tres.

"Es una enorme cantidad de gente que vivía porque se le daba agua, comida y una parcela de dos metros por dos metros donde, en el mejor de los casos, colocaban una carpa. Generalmente era una sábana para protegerse del sol y las inclemencias del tiempo. Y todas sus pertenencias estaban dentro de una valija, cuando tenían una", contó el especialista.

"Todo lo material que a ese individuo le quedaba estaba en una maleta; una muda de ropa y algún documento. Cuando uno ve esa realidad choca, porque no es que le pasó a uno. Son miles y miles de personas que están sufriendo lo mismo".

"Cincuenta mil personas en tres o cuatro hectáreas. La sanidad se viene al piso", afirmó Tironi. El mal olor generado por redes cloacales mal construidas o inexistentes es moneda corriente y se agregan constantes violaciones, robos y presiones de distintos grupos sociales hacia otro. "Hay toda una interna que es brutal".

Las violaciones son un capítulo aparte. Tironi dijo que, si son ciertos los dichos, las mujeres no denuncian el delito porque al hacerlo también son violadas en la comisaría. "Ese es el concepto que tiene la gente, no puedo asegurar que suceda", aclaró.

Pero sí afirmó que cuando no hay denuncias de un hecho que se sabe que ocurre, hay un problema de fondo.

GESTIÓN. El gobierno no maneja la ayuda internacional. Es algo que cae en mano de las organizaciones de ayuda internacional presentes desde la tragedia. "Lo que para nosotros es lógico que se encargue el Estado, el gobierno haitiano es incapaz de hacerlo", opinó Tironi.

Esto lleva a que el Poder Ejecutivo de ese país "demuestra debilidad" ya que no cumple con sus funciones básicas: dar salud, seguridad y enseñanza.

Otra diferencia que al oficial uruguayo le costó entender es que la Policía no depende del Ministerio del Interior sino del Ministerio de Justicia. "De Interior depende lo que para nosotros es el Sistema Nacional de Emergencia (SNE)". Tironi recordó una charla con el ministro del Interior, al cual le comentó que tenía el SNE por un lado y la Policía por otro. "Usted debe integrar ambas fuerzas y se termina el problema", le dijo. El problema es que ese ministro no manda a la Policía.

En realidad, continuó Tironi, no importa de quién dependa la policía. Lo que importa es que funcione. "En otros países depende del Ministerio de Defensa. Lo que importa es que funcione; y acá no funciona", puntualizó.

"En Uruguay somos casi cuatro millones de habitantes y contamos con una media de 25.000 policías. Haití tiene 10 millones de habitantes y tiene 8.000 policías. ¿Cómo hacés para controlar y dar seguridad? Es imposible", sentenció.

TRÁNSITO. Fiel a su formación, Tironi no podía terminar la entrevista sin hacer una mención de cómo se maneja en Haití. "El tránsito te hace quererte arrancarte los pelos. ¿Cómo es posible que sobrevivan en esta selva?", se preguntó con seriedad.

Y la respuesta que tiene es que a qué haitiano le puede preocupar el tránsito cuando no se tienen policías además de una montaña de otros problemas que no pueden solucionar. De todas formas, afirma que si alguien elaborara un índice de siniestralidad vehicular, la cifra no sería baja.

"El tránsito de ellos te demuestra lo que es su sociedad: una anarquía total", finalizó.

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