Carlos Ríos
De confirmarse el debate entre las fórmulas presidenciales Mujica-Astori y Lacalle-Larrañaga, Uruguay bien podría incluirlo en la lista de inventos criollos. Los debates tienen su historia y en las democracias occidentales son una institución respetada.
La idea del debate entre fórmulas la lanzó el propio José Mujica, cuando se le planteó la posibilidad de un cara a cara con el candidato blanco Luis Alberto Lacalle en plena campaña por las internas. Desde entonces el tema quedó en el aire, hasta ahora que está a punto de concretarse.
Pero Mujica no fue original en su planteo. En febrero de este año, en El Salvador, el candidato del conservador ARENA, Rodrigo Ávila, rechazó una propuesta de la cadena CNN para debatir con su rival del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), el ex guerrillero Mauricio Funes, a la postre ganador de las elecciones salvadoreñas.
Ávila pretendía que en lugar de un mano a mano entre presidenciables, el debate fuera entre las fórmulas, pero la cadena estadounidense lo rechazó. El vicepresidente senior de CNN en Español, Chistopher Crommett, dijo que el debate entre fórmulas "desvirtúa, entorpece y quita altura" al programa. "El formato de participación de sólo el candidato presidencial ha funcionado", declaró Crommett.
Y así ha sido. En buena parte de las principales democracias occidentales los debates entre presidenciables son una institución. El caso más emblemático es Estados Unidos. Abraham Lincoln y Stephen Douglas protagonizaron un histórico debate en 1858, y John F. Kennedy y Richard Nixon fueron los primeros candidatos en polemizar frente a una cámara de televisión en 1960.
Después vinieron tres elecciones sin debates entre candidatos presidenciales: 1964, 1968 y 1972. Los debates para las elecciones de 1976, 1980 y 1984 fueron organizados por la Liga de Mujeres Votantes, una organización independiente.
Tan institucionalizados están los debates entre candidatos en la tierra de Jorge Washington, que en 1987 se creó una comisión de debates presidenciales (CPD, por su sigla en inglés), un organismo privado dirigido por los partidos Demócrata y Republicano que recibe fuertes aportes de corporaciones empresariales. El gigante tabacalero Phillip Morris patrocinó los debates de 1992 y 1996, y Anheuser-Busch Companies Inc., la mayor industria cervecera del mundo, los de las últimas cuatro elecciones.
Los debates son siempre entre dos, y la única excepción fue en 1992 cuando el multimillonario Ross Perot compartió estrado con el demócrata Bill Clinton y el republicano George Bush (padre).
Y no se hace uno, sino hasta tres por campaña electoral, como los protagonizados el año pasado entre el demócrata Barack Obama y el republicano John MacCain. Además hay debate entre los candidatos a vicepresidente. También para las primarias de Estados Unidos los debates entre los aspirantes a las candidaturas marcan los puntos altos de la campaña.
La región. En esta zona del mundo la cosa es más despareja. En Brasil los debates están regulados por ley, y los canales de televisión y las estaciones de radios tienen que convocar a todos los candidatos, por lo que pueden darse debates de hasta 10 o 15 aspirantes a la Presidencia. Existe una excepción: que todos se pongan de acuerdo que el debate se haga entre los dos favoritos y al resto se les hace entrevistas individuales.
Desde la recuperación de la democracia en Brasil (1985) se hicieron debates en todas las campañas electorales tanto en televisión como en radios. Hasta los diarios reúnen a los candidatos para confrontarlos.
En Chile también hay debates entre candidatos desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en 1989. En septiembre último, mientras en Uruguay la campaña transcurría chata, los cuatro aspirantes a suceder a la presidenta Miche-lle Bachelet protagonizaban uno de los varios debates programados. Confrontaron ante las cámaras de televisión el ex presidente democristiano Eduardo Frei, el derechista Sebastián Piñera, el independiente Marcos Enríquez-Ominami y el izquierdista Jorge Arrate. Luego la siguieron, pasada la medianoche, en un coctel para 500 invitados, entre políticos, familiares y periodistas.
En Argentina no existe tradición de debates presidenciales, y todavía se recuerda con nostalgia el que protagonizaron en 1984 el canciller Dante Caputto y el gobernador de Catamarca, el justicialista Vicente Saadi, sobre el plebiscito para aceptar o rechazar la propuesta del papa Juan Pablo II en el diferendo por el canal de Beagle con Chile. El Sí que defendía Caputto ganó con el 81,13% de los votos.
Ese debate entre argentinos fue moderado por el periodista Bernardo Neustadt.
Si de plebiscitos de trata, Uruguay tiene tal vez el único antecedente de un debate de "fórmulas", éstas no presidenciables sino a favor o en contra de la reforma constitucional que propusieron los militares en 1980. Los protagonistas fueron Néstor Bolentini y Enrique Viana Reyes por el Sí a la reforma, y el colorado Enrique Tarigo y el nacionalista Eduardo Pons Etcheverry por el NO. La reforma fue rechazada por el 56% de los votantes y abrió el camino a la recuperación de la democracia.
La última vez que dos candidatos uruguayos debatieron fue en 1994, entre el colorado Julio María Sanguinetti (ganador de la elección ese año) y el frenteamplista Tabaré Vázquez (en su primer intento por llegar al gobierno).
Ahora, 15 años después, se abre el debate del debate con una modalidad muy uruguaya.
Un debate histórico para el mundo, otro para Uruguay
Richard Nixon - John F. Kennedy en 1960
Es uno de los debates entre candidatos presidenciales de Estados Unidos más recordado, motivo de análisis en libros que están en las bibliotecas de las principales universidades del mundo. No solo porque fue el primero que se televisó, sino por sus protagonistas: Richard Nixon y John F. Kennedy. Además del contenido, la gente juzgó la postura de cada candidato. Mientras la audiencia de radio creyó que el debate lo había ganado Nixon, la de televisión se inclinó por Kennedy, al punto que le dio el empujón que faltaba para ganar la elección por un ajustado margen.
Julio Sanguinetti - Tabaré Vázquez en 1994
Tabaré Vázquez y Julio María Sanguinetti protagonizaron en 1994 el último debate de dos candidatos a la Presidencia. En esa campaña electoral hubo otro debate, éste entre Vázquez y el candidato nacionalista Juan Andrés Ramírez. El debate Sanguinetti-Vázquez fue moderado por el entonces rector de la Universidad de la República, Jorge Brovetto, actual presidente del Frente Amplio. Esas elecciones fueron ganadas por Sanguinetti, que alcanzó su segundo período de gobierno. Fueron las últimas antes de la reforma constitucional que instaló las internas y el balotaje.