Cambian códigos de crimen organizado

Bandas ya no dirimen diferencias con asesinatos

Los códigos de la delincuencia están cambiando. En el pasado, los ajustes de cuentas del crimen organizado tenían como principal característica la eliminación de aquellos "soldados" que fracasaron en sus misiones. Un ejemplo de ello es el caso del narcotraficante uruguayo Omar Clavijo. En junio del 2003, Clavijo fue ultimado de un disparo en la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero luego que la Policía guaraní incautara 17 toneladas de marihuana. Clavijo tenía como misión brindar seguridad a esa droga.

En el 2009, un delincuente encargado de trasladar una carga de cocaína a Estados Unidos en una lancha de competición fue picado en pedazos por orden del líder de la banda. El delincuente fue ultimado por abandonar la lancha en los Cayos de la Florida y huir. Luego los guardacostas norteamericanos capturaron la embarcación y la droga.

El lunes 25, en la comisión de Constitución y Legislación del Senado, el director Nacional de Policía, Julio Guarteche, dijo que ahora los delincuentes dirimen sus diferencias sin utilizar la muerte de su oponente. "Se está consolidando una forma muy particular de dirimir diferencias entre delincuentes: tenemos un aumento considerable de personas que son heridas con armas de fuego. Casi siempre de la cintura hacia abajo", dijo a los parlamentarios.

Guarteche, quien durante 10 años fue director de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid), aportó cifras a ese respecto: en el año 2008, hubo 232 heridos de bala de la cintura para abajo; en 2009, hubo 248, y en el año 2010, hubo 395.

"¿Qué creemos acerca de esto? Que la efectividad en aclarar los homicidios hace que los delincuentes organizados, especialmente, hayan derivado hacia esta forma de dirimir diferencias", dijo Guarteche.

En lugar de matar en los famosos ajustes de cuentas, los delincuentes optan ahora por aterrorizar a la víctima y a su entorno para que no denuncie lo que sabe a la Policía.

"Podemos afirmar que el muerto habla", señaló el jerarca policial, y explicó que "cuando existe un homicidio quedan más pistas y, por ello, hay más posibilidades de aclarar el caso que cuando nos enfrentamos a otro tipo de hechos".

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