VERANO 2018

El Cabo, entre miles de turistas diarios que buscan la ola perfecta

El escritor Hugo Burel lanza su primera novela digital en la cuenta de Instagram de Itaú

El escritor eligió sitios representativos de Cabo Polonio. FOTOGALERÍA
Se destaca un rancho con vista a la playa Sur y al faro. Foto: Fernando Ponzetto
El almacén de Lujambio es reconocido como uno de los cuatro puntos cardinales para guiar a los visitantes. Foto: F. Ponzetto
El bar El Lobo funciona desde hace más de siete años. Foto: Fernando Ponzetto

Cabo Polonio se posiciona como el balneario del verano. Sus paisajes agrestes, playas cristalinas y los sinuosos senderos de tierra que conectan a las pequeñas casas del lugar, que carecen de luz eléctrica y agua corriente, son algunos de los encantos que movilizan a los miles de turistas que llegan a diario.

En los primeros 15 días de enero, Cabo Polonio recibió un promedio de 2.000 turistas diariamente —muchos de ellos extranjeros— lo que, según los operadores turísticos de la zona, significa un incremento de 10% respecto a las temporadas anteriores.

Este año estrenó además su nueva terminal para la llegada de los ya tradicionales "camiones". Hasta el verano pasado el punto de descenso era en la Plaza de los Artesanos, y ahora se ubica a 200 metros de distancia, en la zona de la playa Sur.

En este contexto, Cabo Polonio fue escogido como escenario para Una ola perfecta, la primera novela que el escritor Hugo Burel escribió para Instagram. La historia se dividió en 39 capítulos, que fueron posteados en la cuenta de Itaú desde el 8 de enero hasta hoy domingo, en el que llega el esperado desenlace. Las imágenes —en algunos casos fijas y en otras con pequeños movimientos— fueron tomadas por la fotógrafa Tali Kimelman.

La historia de Burel se centra en la aparición de la tabla de Gonzalo "Duke" Monti, un surfista y músico, que se perdió en el mar de Cabo Polonio hace 30 años. Este verano su tabla regresa al balneario, iniciando un misterio aún sin revelar.

La voz narradora es la de Paula Hernani, una periodista argentina de 26 años que eligió el Cabo para sus vacaciones de verano. A su llegada, se entera de la sorpresiva aparición de la tabla y se propone investigar más. Así, cada uno de los 39 posteos relata el avance de las investigaciones de Paula y los increíbles acontecimientos que van sucediendo en el correr de los siete días de su estadía en el balneario.

Parte del encanto de esta historia es que muchas personas pudieron seguirla y hasta ser parte de ella. Y es que esta obra cuenta con la peculiaridad de que la realidad se mezcla con la ficción. Emblemáticos habitantes del Cabo son también personajes de la novela, como Joselo, el dueño de un boliche que según cuenta la leyenda quedó ciego tras mirar fijo el Sol. O el almacenero Lujambio, quien abastece a la zona con sus productos desde hace más de 20 años.

Realidad y ficción.

A medida que avanza la historia aparecen algunos elementos físicos en el balneario. Tal es el caso de la tabla de Duke que espera a los curiosos en el bar El Lobo o el momento en que esa misma tabla vuelve a desaparecer, y en su lugar emerge un trisquel pintado.

Esto generó desconcierto e intriga entre los habitantes e incluso algunos comenzaron a creer que Duke realmente desapareció del Cabo y no era solo una creación de Burel. "Hubo una chica que le preguntó a mi jefe sobre la tabla y si era real que había desparecido un surfista hace 30 años", contó Beti, una joven de 18 años que trabaja de moza por la temporada y da vida a Paula en las fotografías de Kimelman.

Beti aceptó el desafío de encarnar a la periodista en la ficción, porque le encantó la propuesta: "La novela me parece muy interesante y es la primera vez que veo que se hace algo de este estilo, con este formato en Instagram".

Agregó que su rostro nunca se muestra en las imágenes de la red social, pues el autor prefirió que los lectores usaran su imaginación y dieran rienda suelta a su creatividad. "Leo los comentarios de la gente y piden cada vez más. Quiere que sigan subiendo, porque atrapa mucho", sostuvo.

Este sentimiento es compartido por el grupo de amigas de 29 años compuesto por Natalia, María Clara y Florencia. "Nos gustó mucho y queremos seguir leyendo", enfatizó María Clara.

Recién habían llegado al Cabo y todavía no habían tenido tiempo de recorrer los escenarios que aparecen en la novela, pero querían hacerlo: "Tenemos ganas de continuarla, y es más, queremos ir a conocer la tabla y todos los lugares que nombraron".

A Natalia la cautivó la mezcla de realidad con ficción. "Atrae el hecho de que sean cosas reales y que existan algunas de las personas de la historia. Se mezcla bastante con la fantasía", expresó. A lo que Florencia agregó que el recurso de hablar de lugares existentes funciona como una presentación del balneario, ya que le genera a uno curiosidad y ganas de visitarlos.

Por otro lado, hay quienes recibieron la recomendación de seguir Una ola perfecta por sus amistades que la leen desde Montevideo. "Una amiga de Montevideo nos dijo que la siguiéramos. Creemos que está moviéndose bastante en la capital", comentó Estefanía de 28 años, que calificó el argumento como "buenísimo".

Lujambio, el propietario del principal almacén de la zona, se mostró afín a este tipo de iniciativas, ya que difunden el balneario. "Las primeras veces que vine al Cabo entraba gritando. Porque me daba esa energía. Me siento muy contento de ser de acá y en colaborar para que sea conocido y que funcione", afirmó mientras subrayó que es un sitio "mágico, potenciador y uno de los 100 lugares más hermosos del mundo".

Describió ésta como una de las mejores temporadas de los balnearios de Rocha y aseguró que está convencido de que cada vez más personas querrán conocerlo, porque "el Cabo está condenado al éxito".

Escenarios que cobran vida

El escritor Hugo Burel escogió sitios de Cabo Polonio muy representativos para enmarcar su novela. Entre los puntos claves se destaca un rancho que tiene vista a la playa Sur y al faro. Por otro lado, el bar El Lobo, que funciona desde hace más de siete años, y su hotel que recibe turistas tanto en verano como en invierno. Por último, el almacén de Lujambio, que es reconocido como uno de los cuatro puntos cardinales para guiar a los visitantes del balneario rochense.

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