Licenciada en Fisioterapia y docente de la especialidad durante muchos años a nivel universitario, Noemí Fremd dirige desde hace una década el centro de rehabilitación "Fisiohidro". Basándose en su experiencia como profesional y en los conocimientos adquiridos en el exterior, la especialista creó un método original para el tratamiento de los trastornos músculo-esqueléticos y neurológicos. Con una perspectiva integral, se aplica a cada paciente un plan personalizado en donde también se trabaja desde la psicología.
-¿Cuál son los tratamientos que realizan en Fisiohidro?
-Nosotros trabajamos en la rehabilitación de todas aquellas personas que tienen algún trastorno a nivel neuro-músculo-esquelético que le genera una alteración en la vida diaria. Apuntamos a normalizar sus funciones y dar una mejor calidad de vida. Estamos especializados en pacientes con patologías en el área de la traumatología, la neurología, la deportología y la reumatología, tanto adultos como niños.
-¿Aplican alguna técnica en especial?
-Hemos logrado crear un método propio, que va combinando e integrando las distintas áreas, y de esta forma logramos que el paciente evolucione de una manera natural y más rápida. Nuestro método se basa en la hidroterapia, las terapias manuales y el ejercicio.
-¿La hidroterapia juega un papel importante?
-Sin dudas es trascendente ya que en muchos casos permite realizar un tratamiento precoz, cuando el paciente todavía no puede caminar ni cargar peso porque su debilidad no se lo permite. La ventaja es que en el agua sí lo puede hacer. Para eso tenemos una piscina que fue creada especialmente para realizar hidroterapia. No es como la de un club, ya que es exclusivamente para rehabilitación.
-¿Qué cosas la diferencia de otro tipo de piscina?
-Por ejemplo, la profundidad está pensada para que la persona haga pie en toda la piscina. Pero también hay una diferencia de altura que nos permite trabajar en forma distinta en cada sector. También la temperatura del agua se adecua diariamente según el clima y las necesidades del tratamiento. Por ejemplo, el agua de la piscina de un club está a 28 o 30 grados, porque sino quien entrena no la toleraría. En cambio, nosotros para trabajar regulamos el agua a 34 grados en verano, y en invierno a 36 o 37 grados. Son las temperaturas terapéuticas que permiten la relajación y la sedación a nivel del sistema músculo-esquelético y neurológico.
-¿Actúan en forma interdisciplinaria?
-Precisamente, una de las características de nuestro método es que al equipo de fisioterapeutas hemos integrado una psicóloga. Su función de apoyo es muy importante tanto para los pacientes como para nosotros. Es muy bueno poder conocer bien a nuestros pacientes para obtener los mejores resultados en su rehabilitación. Está claro que las emociones generan trastornos físicos, y por otra parte, los trastornos físicos también repercuten emocionalmente, incluso en la familia.
-Esto implica trabajar en forma individual con cada persona
-Por supuesto. Nosotros nos hemos caracterizado por la dedicación y el tiempo que le damos al paciente. Por ejemplo, los grupos nunca están integrados por más de tres personas por cada fisioterapeuta. Es una forma de que esté el profesional constantemente pendiente de cada paciente.
-¿Después de cumplir estos diez años, cuáles son los objetivos para el futuro?
-El proyecto es llegar a ser un centro donde las personas puedan dedicarse plenamente a su rehabilitación. Nosotros apostamos a formar un equipo completo, que esté integrando también por médicos especializados en traumatología, neurología, reumatología y psiquiatría. Que cada paciente pueda ser evaluado por todo el equipo, brindándoles el tiempo y dedicación necesarios para que se recupere de la mejor manera.