BPS corta ayuda a niños discapacitados

Reforma. El nuevo sistema de salud deriva el servicio a los agentes públicos y privados

FEDERICO CASTILLO

El BPS anunció que cortará el pago de ayudas especiales a niños discapacitados. Los padres y las instituciones reclaman. Unos temen perder la cobertura y otros sus fuentes de trabajo.

Hay más de 100 clínicas de rehabilitación que atienden en forma gratuita diversas patologías en 4.500 niños de todo el país. Trabajan en trastornos graves a nivel intelectual, físico y emocional de los menores desde hace ya 15 años. Se financian mediante un pago catalogado como de "ayudas especiales" que el Banco de Previsión Social (BPS) destina a niños con capacidades diferentes amparados en la circular N° 28 del organismo estatal y con pacientes que le derivan las mutualistas.

Con la entrada en vigencia del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) y la creación del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), el BPS anunció que dejaría de brindar esta prestación, que ahora pasaría a formar parte de los servicios obligatorios de las instituciones mutuales. Sin embargo muchas mutualistas no cuentan con la infraestructura adecuada y otras cobran para dar el servicio un ticket que muchos de los padres consideran inaccesible. Por eso se movilizaron a principios de año y lograron que el directorio del BPS extienda la prestación hasta el 30 de junio. Ahora, los técnicos de las instituciones y los padres de los niños ven con preocupación que el plazo está por vencer y no hay definiciones sobre cómo se articulará la nueva cobertura.

En tanto, la red que agrupa a todos los centros está en alerta. Denuncian que la situación puede generar el desmantelamiento de equipos interdisciplinarios, la pérdida de fuentes de trabajo de técnicos y no técnicos y la interrupción de procesos educativos y terapéuticos.

Ana Bentancor, una de las profesionales que trabaja en la clínica El Naranjo señaló que incluso desde el año pasado, antes de la implementación de la reforma de la salud, se comenzaron a suspender tratamientos. "Hubo casos de padres que solicitaron por primera vez la ayuda y no se la dieron. Si tenían mutualista ya no se la daban. No querían que entre más gente y fueron restringiendo el servicio", dijo.

También informó que algunas clínicas cerraron sus puertas y pronosticó que esto puede ocurrir con todas si no se plantean soluciones concretas. Desde el BPS se afirma que pese a que en junio se cortarán las ayudas especiales, el organismo no recortará ningún servicio. "Los mismos se otorgarán de acuerdo a las prestaciones que brinden los agentes de salud, para no duplicar los gastos que tiene el Estado", se informa desde su página web. El presidente del organismo, Ernesto Murro, no pudo ser ubicado por El País para más detalles.

Bentancor señaló que, dentro de las múltiples reuniones con autoridades que han mantenido en busca de respuestas, fueron recibidos por los integrantes de la Junta Nacional de Salud, y ahí les explicaron que el BPS tiene una comisión para discapacitados que está estudiando el tema. También le dijeron que lo ideal es que haya un contacto con el Ministerio de Salud Pública y el mutualismo para llegar a un acuerdo. "Yo les hice acordar que el año pasado nos estuvieron prometiendo una mesa de diálogo tripartita, y nunca se cumplió", agregó Bentancor.

El psicólogo Rubén Keffer, que trabaja en varias de las clínicas, aseguró que la intención de la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, sería la de extender el servicio hasta fin de año, un plazo más prudencial para definir cómo se van a instrumentar las prestaciones en el mutualismo. "Pero el directorio del BPS está duro, firme en su intención de no dar más prórrogas", dijo. Por otra parte, consideró que luego de que se corte la ayuda, "algunas mutualistas, si bien cuentan con determinados servicios, no van a dar abasto. Además, los usuarios tienen que pagar un ticket y para mucha gente, por un tema de locomoción, le quedará incómodo trasladarse a las mutualistas", señaló.

Padre . En el medio del debate quedan los niños, y sus padres han movido cielo y tierra para que la cobertura siga en los mismos términos. "No podemos quedarnos sin esta doble escolaridad", dijo Rosalía, madre de un niño con trastorno generalizado de desarrollo. "La ayuda que nos pueden dar las mutualistas es transitoria. Lo de las clínicas es permanente", agregó.

Rosalía decidió hacer el trámite para obtener la ayuda del BPS porque en su institución mutual no le pueden ofrecer el mismo servicio y, además, no puede pagarlo. La mujer está convencida de que los avances que han logrado con su hijo en la clínica, se pueden echar a perder si el servicio se corta.

"No queremos terminar haciendo una manifestación con todos los chiquilines por 18 de Julio, porque los exponemos", dijo.

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