Pablo Mieres
El presidente del Partido Independiente, Pablo Mieres, cree que el gobierno del Frente Amplio (FA) tiene dos oposiciones: la "constructiva" que realizan su partido y los blancos ("particularmente Larrañaga") y por el otro lado los colorados con una oposición "que actúa con mira electoral, pegando, buscando el pelo al huevo". Los independientes intentarán captar a votantes decepcionados del FA.
Sebastián Cabrera
- En la elección pasada el Partido Independiente (PI) pasó de uno a dos diputados. ¿Cuál es su destino?
- La apuesta es crecer y convertirnos en un actor que permita una articulación de gobierno de centroizquierda, socialdemócrata. Uruguay necesita un perfil de ese tipo. El país se lo debe desde hace años. Uno puede decir que las posturas de los gobiernos frentistas han sido más sensatas de lo que se hubiera esperado y la confrontación que seguirá existiendo en el Frente Amplio (FA) es porque hay sectores que reclaman un giro a la izquierda que José Mujica en principio prometía pero luego no se generó. Estos debates en el FA a mí me hacen acordar mucho a los de los año 80, que precedieron a la ruptura del PDC y del PGP. Los temas son los mismos: el peso de los comité de base, los militantes, el programa. Hoy existe una disputa política interna en pleno proceso.
- En ese contexto, ¿cuál ha sido el papel del PI?
- Si uno mira el primer año de gobierno de Mujica, yo diría que hay dos oposiciones bien distintas. Una es la que llevamos adelante nosotros y el Partido Nacional, particularmente Alianza Nacional y el doctor (Jorge) Larrañaga. Es una oposición constructiva, de diálogo con el presidente, de gobernabilidad.
- Su partido fue el único de la oposición que votó el Presupuesto del gobierno.
- Exactamente. Buscamos los entendimientos, pensamos en los uruguayos de hoy. Uno no puede tomarlos de rehenes para el 2014 o para el 2015. Y la otra es la oposición de (Pedro) Bordaberry y el Partido Colorado. Ahí hay una gran línea divisoria.
- ¿Y la UNA de Luis Alberto Lacalle?
- A Lacalle, aún con una postura más dura, lo ubico en una dinámica de mayor diálogo, similar a la de Larrañaga. El PI y el Partido Nacional hacemos una oposición constructiva, de diálogo y de intentar ayudar a que el país mejore.
- ¿Bordaberry no?
- El Partido Colorado está pensando en el 2014, es muy triste. Actúa con la mira electoral, pegando, buscando el pelo al huevo, marcando todas las distancias posibles. Porque está apostando a convertirse en una alternativa para 2014. Me parece muy penoso porque los uruguayos viven hoy. Uno no puede postergar su capacidad de aporte a una próxima elección, dentro de tres o cuatro años. Lo vimos muy claro cuando Vamos Uruguay propone la rebaja en la edad de imputabilidad. ¿Qué nos plantea a los uruguayos? Juntar firmas para una reforma constitucional en las elecciones de 2014. Ese es el tipo de oposición equivocada, que busca ganar intereses propios a costo de que los uruguayos queden de rehenes durante cuatro años.
- Usted admite que el FA se moderó. ¿Eso no perjudica al PI? El nicho de la izquierda moderada está cubierto.
- Más o menos. Porque esa izquierda moderada paga peajes todo el tiempo a la izquierda radical. Un camino hacia un gobierno de centroizquierda requiere capacidad de romper con las alas radicales y hay sectores del FA que quieren posturas radicales. Nosotros podemos decir que Venezuela va hacia una dictadura. Y eso en el FA no lo dice nadie: lo impiden las sociedades que tienen. Lo vemos ahora con la educación, donde el gobierno paga peaje a las corporaciones docentes. Les dio un poder de bloqueo sobre el cambio en la enseñanza. Hoy tenemos dos voces corporativas en el Codicen y una en cada consejo desconcentrado.
- ¿Eso fue un error?
- Sí, un grave error. La educación, como cualquier otra política, debe ser conducida por el sistema político. Se bastardeó el concepto de autonomía: se ha convertido en una patente de corso para que ningún político opine lo que pasa en el sistema educativo.
- En la elección pasada la gran meta del PI era lograr un senador y no fue posible. ¿Qué se proponen de acá al 2014?
- Yo opino que al partido le hizo mal ponerse como meta el Senado. No tenemos que poner un techo. Nuestra capacidad de crecimiento no tiene límites. Lo digo con seriedad.
- ¿Pero hay lugar para un cuarto partido?
- Sin duda. Lo ha habido desde la salida de la dictadura: a veces fue más grande, a veces más chico. Pero no debemos autoasignarnos el papel de una pequeña minoría. Y lo segundo es que debemos llegar a los sectores populares, estamos haciendo un trabajo para salir a recorrer los barrios. Otro error nuestro en 2009 fue pensar que teníamos un público medio y medio alto, de elite. No. Hay que salir de eso, buscar el sector popular y a una enorme cantidad de individuos decepcionados con el FA.
- ¿La posibilidad de crecer para el PI está en captar votantes desencantados del FA?
- Estoy convencido que nuestro electorado dice: `no, pará, esto ya mostró lo que podía dar. Hay otra cosa a probar`. Y nosotros somos una alternativa.
El PI propone un sistema parlamentarista
- ¿Cuál ha sido el principal acierto y el principal error de José Mujica?
- El mayor acierto fue la búsqueda de acuerdos con los partidos de oposición y la integración a los entes. La actitud de (Jorge) Larrañaga y nuestra es el resultado de una actitud del presidente que valoro mucho. El principal error es anunciar mucho más de lo que se lleva adelante. No digo que haya hecho poco, pero Mujica debe corregir esa distancia.
- Los partidos integrarán una comisión para reformar el sistema electoral. Ustedes plantearán allí la necesidad de ir a un sistema parlamentarista. ¿Cómo sería?
- El sistema parlamentarista requiere partidos fuertes y Uruguay los tiene, estamos prontos para un sistema parlamentarista. Es el sistema casi único en Europa, donde hay una separación entre el jefe de Estado y el primer ministro, que surge de acuerdos parlamentarios. Y los gobiernos funcionan mientras hay mayoría parlamentaria. Cuando no la hay, se sustituye el primer ministro y se elige un nuevo gobierno con otra mayoría. O se va a una elección anticipada. Nosotros tenemos un presidente fuerte que concentra la doble función de jefatura de Estado y de gobierno, lo que genera rigidez.
- El PI también plantea una reforma vinculada al Tribunal de Cuentas.
- Sí, tenemos un sistema débil. El TCR emite miles de observaciones y no pasa nada. La enorme mayoría son menores, unas pocas son importantes. Pero la Constitución debe tener una cláusula para distinguir qué observaciones prohíben reiterar el gasto. Hoy es una risa.