D. ISGLEAS / S. CABRERA
El día después al balotaje fue de descanso para la fórmula blanca y de tensa calma en el Partido Nacional. Larrañaga dio la orden de no cobrar cuentas, pero habrá un inevitable proceso de revisión, con las municipales a la vuelta de la esquina
"Pa` adelante están las casas", ordenó Jorge Larrañaga al anochecer del domingo 29, cuando reconoció la clara derrota frente a José Mujica.
La lectura que encierra ese mensaje, para la mayoría de los dirigentes de Alianza Nacional, es que no se deben cobrar cuentas internas y, en cambio, sí mirar hacia adelante: las negociaciones con el gobierno electo para explorar qué grado de cohabitación puede darse, y las elecciones municipales de mayo. En ese marco, la disputa con la UNA será inexorable.
Larrañaga dio la orden de "pelota al piso" y "silencio" a su gente: nada de declaraciones en caliente que puedan complicar una futura relación interna con el resto del Partido Nacional. Y rumbeó para la chacra de Andresito, próxima al Arroyo Grande, donde se quedará hasta mañana miércoles.
Lacalle dedicó el día a descansar en su casa de Carrasco y lo mismo hará hoy, mientras su gente "desarma" el local de la UNA en 18 de Julio y Martín C. Martínez. Mañana piensa irse al campo en Cerro Colorado (Florida), pero deberá volver a la reunión con Mujica, que sería el viernes. Ayer el candidato "durmió como una bestia", comentaron desde su entorno, y dedicó un rato a escribir.
Minutos después de las 18, concurrió con su esposa Julia Pou al velatorio de Héctor Gros Espiell. "Hasta el lunes no habrá novedades, chicos", dijo al pasar a los periodistas allí apostados. A la salida se cruzó con el ex presidente colorado Julio María Sanguinetti.
FUTURO. La fórmula nacionalista votó diez puntos por debajo del FA y el resultado causó "sorpresa" en la interna: se esperaba entre tres y siete puntos de diferencia. "Estamos en shock", dijo un alto dirigente.
La evaluación interna es inevitable pero se intentará hacer con la "cabeza fría" a partir del lunes, cuando sesione el directorio. Y no se descarta que aparezcan voces críticas en forma pública. "No hay que hacer una disección profunda, aunque habrá un proceso crítico", dijo una fuente de la UNA.
El ex jefe de campaña Gustavo Penadés coincidió con la visión de Larrañaga y dijo a El País que el proceso debe ser "de puertas para adentro, si se quiere hacer con un sentido positivo y no de antropofagia". De puertas para afuera, "hay que mostrar un Partido Nacional como principal partido de la oposición. Si el tema es `la culpa es de fulano` entramos en una locura total". Los blancos estarán en alerta también por la disputa con Pedro Bordaberry, que picó primero y se reunió ayer con Mujica.
Un dirigente de la UNA admitió que "ahora querrán carnear a Lacalle", pero los herreristas recordarán que él ganó dos elecciones seguidas a Larrañaga: las internas de junio y las legislativas de octubre.
El senador Francisco Gallinal, fundador de la UNA, adelantó a El País que "sería necio negarse a evaluar con sensatez", pero rechazó "una rendición de cuentas" pública. Y dio su particular visión: "Acá cargamos con una mochila muy pesada los últimos diez años y yo lo sentí. La crisis de 2001 y 2002 provocó un cambio cultural muy importante, del que quizás hayamos estado un poco ajenos o no supimos interpretar ni advertir".
Ese cambio cultural, en la interpretación de Gallinal, hizo que muchos votantes "no vieran los defectos" de Mujica o le restaran importancia. "Hubo una ilusión óptica, el resultado de las internas (donde los blancos lograron más votos que el Frente)", admitió Gallinal.
DERROTA. Además de recibir una fuerte derrota en Montevideo, Lacalle perdió votos en el interior. Muchos blancos creen que eso se debe a la ausencia de un apoyo más fuerte de Bordaberry. Sin embargo, Gallinal indicó que "sería una torpeza pasar facturas a los colorados" ya que "hicieron lo que tenían que hacer en noviembre" y significaría "tener poco sentido de autocrítica".
"Sí puedo discrepar con la campaña a octubre, porque compitió más con nosotros que con el gobierno", dijo.
Por ahora los aliancistas no demandarán una renovación de liderazgo en favor de Larrañaga. Aunque nadie lo ha planteado, es difícil que Lacalle se aleje de la política activa y en su sector no aparece una figura clara de renovación. Hoy es el presidente del Directorio y en febrero asumirá en el Senado. ¿Volverá en 2014? El domingo afirmó: "Lo que se esperaba de nosotros no sé si lo cumplimos cabalmente, pero nadie podrá negar que pusimos corazón".