Todos los sectores del Partido Nacional se abocarán desde mañana viernes y durante 48 horas, a analizar su estrategia para la renovación y modernización partidaria. La decisión para tomar este camino se adoptó luego del resultado de la última elección nacional.
Para este análisis, un centenar de dirigentes se reunirá en un hotel del interior del departamento de Flores. Allí trabajarán en varios talleres sobre la base de un documento titulado "Proceso de planificación estratégica para la renovación y modernización del Partido Nacional", que fuera elaborado por Rodrigo Goñi, actual representante en la Corporación Nacional para el Desarrollo.
Los líderes de las corrientes políticas principales del partido, Luis Alberto Lacalle (Herrerismo), Jorge Larrañaga (Alianza Nacional), Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista), Carmelo Vidalín (Soplan Vientos Nuevos), Luis Lacalle Pou (Aire Fresco), Jorge Saravia (Concertación Republicana), el presidente del Directorio partidario, Luis Alberto Heber, más todos los legisladores, los intendentes nacionalistas y unos veinte militantes comunes de sus sectores, se repartirán en los distintos talleres y el sábado habrá una discusión plenaria, según los detalles conocidos de la reunión.
"Análisis de realidad", "análisis de contexto" y "construcción de la imagen hacia el futuro", son los nombres de tres de los talleres que se formarán.
La idea de esta discusión interna es que se pueda "pasar del diagnóstico y la autocrítica a la construcción colectiva del mejor futuro para el partido, poniéndonos como horizonte el año 2014", dijo a El País un vocero del Directorio.
En la reunión se contará con la participación de profesionales con experiencia en este tipo de actividades que se han sumado al equipo designado por el Directorio para coordinar el proceso de planificación de la renovación estratégica.
Más contacto con la gente como táctica
A comienzos de este año, el Partido Nacional dio inicio a un proceso tendiente a mejorar su relación con la sociedad. Uno de los episodios que se tomó en cuenta para tomar esta medida fue el análisis del resultado electoral de 2009, donde quedó patentizado que a la fuerza política le resulta difícil conseguir adeptos fuera de la militancia.