Blair declara el jueves por caso Kelly

El primer ministro británico, Tony Blair, regresó hoy a Londres de sus vacaciones en Barbados, en medio de la grave crisis provocada por la muerte del científico David Kelly, y confirmó que comparecerá el jueves en la investigación judicial por la muerte del ex inspector de armas de la ONU.

El premier, su esposa Cherie Booth y cuatro de sus hijos arribaron esta mañana al aeropuerto internacional de Gatwick tras finalizar sus vacaciones de verano (boreal) en la lujosa residencia del músico Cliff Richard en el Caribe, que coincidieron con el período más convulsionado y criticado de su gobierno.

Al llegar Blair confirmó que declarará el jueves frente al juez James Brian Hutton, por el caso Kelly, en una medida sin precedentes en la historia de Gran Bretaña.

Kelly es el científico a quien se atribuyó haber declarado a la BBC que el gobierno británico manipuló informes sobre la supuesta peligrosidad de Irak, para así justificar la guerra.

Blair comparecerá un día después del ministro de Defensa, Geoff Hoon, quien se presume puede renunciar por el manejo del caso y por la difusión de la identidad de Kelly como informante de la BBC.

Ese mismo día comparecerán además el director ejecutivo de la emisora pública, Gavyn Davies, y el periodista y amigo personal de Kelly Tom Mangold.

Tanto Blair como Hoon buscarán convencer a Hutton de que no tuvieron responsabilidad alguna en la trágica muerte del microbiólogo, hallado muerto el 18 de julio en las cercanías de su mansión en Oxfordshire.

Kelly, nombrado por la BBC como la fuente de un reporte que atacó al gobierno por haber modificado y hecho más sexy el informe sobre las supuestas armas iraquíes, al parecer advirtió meses antes de morir que sería encontrado sin vida si Gran Bretaña lanzaba una invasión a Irak.

Las revelaciones, realizadas por un colega de Kelly, el diplomático David Broucher, provocaron aún más dudas y sospechas sobre las presiones que recibió el experto por su papel en el armado de los informes británicos.

Según Broucher, el científico le dijo que "sería hallado sin vida en algún bosque en caso de lanzarse la guerra".

La próxima semana será crucial para la investigación y para el futuro de Blair, que necesita convencer a la gente de que el gobierno no presionó indebidamente a los servicios secretos para incluir en sus informes frases para demostrar la urgencia sobre el supuesto poderío bélico de Saddam Hussein.

ANSA

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