"Sí a la autonomía de los trabajadores, no a la represión, Juanjo Ramos traidor". El cartel, colocado frente a los depósitos de Prosegur Juncadella en Guaraní y Piedras, muestra a las claras el clima que se vive allí.
Es media tarde y unos 40 trabajadores charlan, ponen banderas, o se toman una copa en un bar ubicado frente a la empresa. Dicen que seguirán hasta las últimas consecuencias con sus reivindicaciones, que las diferencias con AEBU son "de fondo", y que se sienten "avasallados" ante el "poder" del sindicato bancario.
"Pero no somos patoteros, tenemos educación sindical", afirma uno de los dirigentes gremiales sentado en la mesa del bar. Llega un compañero y cuenta que "casi no hay plata" en los cajeros de Montevideo. "Sí, pero pueden contratar otras empresas y listo", acota otro empleado. Se forma una ronda y los participantes coinciden en que el objetivo es negociar directamente con Prosegur, sin tener a AEBU en el medio.
Ayer el grupo envió un telegrama al ministerio y a la empresa, donde se "autoproclama" como una "coalición gremial", según fuentes de AEBU. Desde el sindicato bancario se entiende que, de esa manera, los trabajadores se escinden formalmente del gremio.
El dirigente bancario Elbio Monegal definió a esos empleados como "los rebeldes", pero no supo decir qué porcentaje del comité de base representan. Sí aclaró que unos 50 de 130 empleados sindicalizados apoyan la posición de AEBU y no coinciden con la actitud de quienes se encuentran movilizados frente a Prosegur.
Por su parte, el gremio de Prosegur asegura que unos 90 de 130 trabajadores sindicalizados apoyan la decisión adoptada, aunque el director de Trabajo Julio Baráibar aseguró que se trata de apenas una tercera parte de los trabajadores no sindicalizados.
El jerarca sostuvo que los empleados de Prosegur deben definirse entre dos opciones: "deben actuar dentro de AEBU, o renunciar y formar un nuevo sindicato". Agregó que "no tienen derecho" a "ocupar" el tesoro de Prosegur.