Elisa Dellepiane
"La venganza no ayuda a nada, lo que ayuda es la verdad. No se actúa por venganza", afirmó ayer Elisa Dellepiane de Michelini, viuda de Zelmar Michelini, al destacar su conformidad por los procesamientos de Juan María Bordaberry y Juan Carlos Blanco. "Lo que sucedió en la dictadura nunca más debe volver a suceder en el Uruguay. Por eso las personas que la impulsaron deben pagar", señaló en diálogo con El País. Desde Parque del Plata, Dellepiane subrayó que confiaba en el fallo del juez Timbal. "Se ha dado un paso adelante que sirve a todos", expresó. Con entusiasmo anunció que una plaza del balneario llevará el nombre de su marido.
-¿Como recibió la decisión del juez Roberto Timbal de procesar a Juan María Bordaberry y Juan Carlos Blanco?
-Se ha dado un paso adelante que sirve a todos, no sólo a nosotros por lo que sucedió con mi marido, sino por lo que pasó con todos los desaparecidos, con todos los que estuvieron presos durante la dictadura. Es algo que nunca más debe volver a suceder en el Uruguay. Por eso las personas que impulsaron eso deben pagar. Si un niño roba un pan va a una cárcel o a una Colonia. Entonces un personaje que tiene todo en la vida, que da un golpe de Estado, donde se torturó, donde hubo matanzas, desapariciones, tiene que ser juzgado por la Justicia.
-¿Creía que a pesar de los 30 años transcurridos desde el asesinato de su marido, finalmente el proceso judicial iba a concluir de esta manera?
-Tengo fe, lo que pasa es que cuando hay una dictadura se pierde todo. Se hace lo que mande el dictador, se hace lo que decide el Ejército y entonces todo se sale de lo que son las leyes del Uruguay, se sale de las leyes de todo el mundo. -¿Pero pensaba que con la asunción del gobierno del Frente Amplio podía prosperar la denuncia que presentó su familia ante la Justicia contra Bordaberry? ¿Confiaba en el juez Timbal?
-Sí confiaba, porque esto viene de muy atrás. Fueron muchos años en los que se denunció que en la dictadura se torturó, se mató y por eso confiaba en que esas cosas no deben volver a pasar. Porque si por otros delitos se encarcela como le dije, a un niño o a un joven por robar, un hombre que impuso su voluntad sobre los ciudadanos, que dio un golpe de Estado, también tendría que ser encarcelado. Siempre confié. Esto es una vuelta de hoja para el país.
Además de lo de mi marido, yo tuve a mis hijas presas y no sabía dónde estaban, iba de un lado para el otro, sin saber qué hacer ni dónde estaban.
-Quienes se oponían al procesamiento de Bordaberry y Blanco han sostenido que estas denuncias se hacían por venganza o por persecución política. ¿Usted como lo define?
-Por venganza no, las cosas sucedieron. Golpe de Estado hubo, las cárceles estaban. La venganza no ayuda a nada, lo que ayuda es la verdad. No se actúa por venganza, por lo que hicieron con mis hijos o con mi marido, eso ya no me sirve de nada. Lo que me sirve es saber la verdad. Es eso, hay que ir poco a poco, quiero que las cosas vuelvan a lo que tienen que volver. Que la verdad se sepa.
-¿Cómo se enteró del fallo del juez Timbal?
-Me enteré ayer inmediatamente. Cuando lo apresaron a Bordaberry me pareció perfecto, porque además lo pescaron, pero no lo torturaron, no hicieron con él lo que hacían con los presos en la dictadura. Hoy, además, como me levanto muy temprano, lo vi en los diarios. Lo de Blanco a mí me dolió muchísimo, porque Blanco fue de cobarde. En el caso de Elena Quinteros se sabía que la habían sacado a la fuerza de la embajada de Venezuela y después de ahí no se supo nada más, hasta que tuvieron que decidir qué se hacía con ella, o la dejaban que se fuera para Venezuela -porque Venezuela la pedía- o hacían lo que hicieron que fue lo peor: matarla. Todo eso se supo mucho después. Llegaron a discutir qué iban hacer con la mujer. A una muchacha joven, maestra, a una ciudadana uruguaya, no le permitieron irse del país, la sacaron de una embajada que es un hecho muy grave y después la hicieron desaparecer. Fue algo muy grave y después nunca dijeron donde estaba. Su madre, Tota Quinteros, fue recibida en Venezuela, denunció la situación de su hija por todos lados y murió sin saber dónde estaba, ni saber la verdad.
-¿Habló de los procesamientos de Bordaberry y Blanco con sus hijos?
-Sí, siempre estamos todos comunicándonos.
-¿Vive permanente en Parque del Plata?
-Sí desde el año pasado. Decidí vivir en forma permanente. Vine en julio del año 2005, antes del temporal de agosto, estaba cansada de vivir en un departamento. Ahora, voy a dar una noticia de optimismo. Aquí en Parque del Plata hay una plaza a la que decidieron ponerle el nombre de mi marido, Zelmar Michelini. Todavía no está inaugurada, están ya los planos. Hace unos días el intendente de Canelones, Marcos Carámbula, habló conmigo y se comprometió a inaugurarla el 20 de mayo de 2007. Así que ahora, tenemos que trabajar mucho.
"Las personas que impulsaron la dictadura en la que se mató, deben pagar"
"Blanco fue cobarde en el caso de Elena Quinteros. Eso me dolió muchísimo"