Avidos consumidores de los celulares

| La edad de los usuarios disminuye con el tiempo

magdalena testoni

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Tentados por los costos de los aparatos y por los módicos planes que se ofrecen, cada vez más, los padres incluyen un teléfono celular en la mochila de los útiles de sus hijos escolares ya que, por razones de seguridad, les permite conocer dónde y cómo están sus niños en cada momento. Y es innegable que la ductilidad de los más jóvenes para el manejo de la nueva tecnología hace que, al instante, la incorporen como una herramienta de la vida cotidiana.

Según los encargados de marketing de las tres grandes empresas que operan en Uruguay (Ancel, Movistar y CTI), en la tendencia, siempre está presente el tema del control por parte del adulto.

En el mundo, las empresas que proveen el servicio ya trabajan para captar al sector infantil. En Uruguay, las empresas que lideran la telefonía móvil hablan de un sector que denominan tweens que no es el público adolescente, pero tampoco el infantil. Tweens es la unión de dos palabras en inglés: teens que significa adolescentes y between que significa "en medio de".

Según explicó el gerente de marketing de CTI Móvil Uruguay, Gabriel Castro, la búsqueda "está dirigida a un público que no son los niños ni los adolescentes sino a los que están en el medio. De ahí el término tweens".

ESTRATEGIA. El mercado de los tweens en Uruguay está marcado por edades que van desde los ocho hasta los 14 años. El comportamiento de las compañías en los Estados Unidos es más arriesgado: Disney Mobile sacó una línea para pequeños de entre cuatro y ocho años.

Aunque no hay grandes diferencias, en cada caso concreto las edades varían. Ancel habla de un público cuyas edades van desde los ocho a los 14 años, CTI trabaja para tweens de entre nueve y 12 años, mientras que Movistar apunta a los preadolescentes a partir de los 12 o 13 años.

¿A quién está dirigida la estrategia de marketing? Las tres empresas coinciden: a padres y a hijos. "La estrategia está orientada a ambos", sentenció Marcelo Erlich del departamento de marketing de la división Ancel.

Rodrigo Giménez, del departamento de marketing de Movistar, señaló que la comunicación apunta a los dos. "El padre es el decisor porque decide la compra final, pero el joven es el asesor ya que aporta más en materia de tecnología y diseño".

Castro, de CTI, coincide con la postura anterior. "La estrategia debería apuntar a los padres con precios y a los niños con ventajas y elementos actitudinales", apuntó.

ADICCION. Este término no es bien recibido por los expertos en marketing. "El celular es una herramienta de comunicación, nunca es una adicción", afirmó Erlich.

En tal sentido, Castro hizo referencia a la existencia de los heavy users (usuarios pesados) pero aclaró que "la palabra adicción tiene connotaciones negativas". Desde Movistar se hizo hincapié en el control que pueden ejercer los padres mediante la contratación de tarifas fijas que limitan, o evitan, el "uso excesivo" —según Giménez— del celular.

ATRACTIVO. Pero sería bueno preguntarse: ¿por qué las empresas desean captar el público comprendido entre los ocho y los 14 años? En términos de marketing, la respuesta es sencilla: la potencialidad del mercado es muy amplia. "Los tweens conforman el segmento de más alto crecimiento en otros países. Son consumidores ávidos y la tecnología asociada a servicios celulares les resulta particularmente atractiva", comentó Castro de CTI.

Sobre este punto, los responsables de la nacional Ancel consideran que los niños son un mercado potencial para el uso de la telefonía celular. "La ventaja que más se destaca para este segmento de la población es la de brindar seguridad a los padres porque pueden estar comunicados con sus hijos", remarcó Erlich.

En tanto, Giménez, de Movistar, indicó que ese público también tiene la necesidad de estar comunicado. "Muchas veces los mensajes de texto son un gran gancho para los jóvenes", dijo.

DUDA. Países europeos ya han comenzado a estudiar si el uso indiscriminado del celular es causante de enfermedades cancerígenas. El Colegio de Médicos de Austria enfatizó que "el peligro no ha sido desterrado puesto que las radiaciones que emiten los móviles pueden dañar el ADN y aumentar el peligro de cáncer".

Y aunque sí está comprobado que las radiaciones de los teléfonos celulares son genotóxicas (que dañan el ADN) y son potencialmente cancerígenas, lo que cuenta es la dosis. "Los estudios demuestran que éstas se acumulan con los años", indicó un médico del instituto austríaco.

Por el momento, no hay estudios que avalen la teoría que considera el uso de celulares nocivo para la salud. Pero el problema de infertilidad registrado en los hombres que utilizan el laptop sobre las rodillas debido a que el calor del procesador de texto inhibe la generación de espermas, hace persistir la duda sobre el abuso en utilizar celulares.

Por lo tanto, ante la incertidumbre, los médicos recomiendan que los niños no lleven el celular en los bolsillos, ni envíen mensajes de texto por debajo de los escritorios en la escuela ya que el uso excesivo podría afectar su fertilidad.

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