PUNTA DEL ESTE | MARCELO GALLARDO
Una pareja de jóvenes paraguayos fue golpeada, asaltada y maniatada, en un incidente ocurrido sobre las dos de la madrugada de ayer lunes, en la Parada 27 de la Playa Brava, en Punta del Este.
Las víctimas forman parte de una familia de paraguayos propietarios de un bien inmueble en la zona de Parque del Golf y que pasan hace veinticinco años sus vacaciones de verano en Punta del Este.
El caso es investigado por efectivos de la Prefectura Nacional Naval con jurisdicción en el lugar del asalto. Augusto, de 21 años y su novia de 19 fueron interceptados por dos sujetos cuando caminaban en el acceso de la playa ubicado entre los médanos del lugar.
"Luego de estacionar la camioneta fuimos caminando hasta la playa. Cuando estábamos casi llegando a la playa a mí me pegan un golpe en la nuca con un palo en tanto que a mi novia la empujaron contra la arena. Pese a que el golpe me dejó noqueado, me siguieron pegando en la cara y en otras partes del cuerpo. Luego nos arrastraron hasta la parte donde empieza la playa justo después de las dunas", narró el joven.
Mediante amenazas y con más golpes, los delincuentes les exigieron la entrega de todos los efectos que llevaban encima como los celulares, la cámara de fotos, el MP3 y otros efectos. "Nos pidió la plata. Como les dije que la tenía en la camioneta me exigieron la entrega de las llaves. El que se quedó con nosotros nos siguió `garroteando` (sic) y pegándonos fortísimo y amenazándonos de muerte. El otro se fue hasta la camioneta para robarse la billetera. El otro, esperándolo al otro, nos masacró a golpes", contó Augusto. "Fueron dos morochitos medio robustos de unos veinticinco años, más o menos"; agregó.
Después de agredirlos y con los efectos en su poder, uno de los delincuentes, además de continuar pegándoles, los ató por separado con nudos bien armados. "Luego nos tiraron boca abajo y luego nos taparon con una manta, que tenía en mi camioneta y que la trajo el delincuente. En todo momento nos amenazaron con matarnos. A los diez minutos nos pudimos soltar y correr hasta la camioneta", agregó. Antes de retirarse uno de los delincuentes se despidió con un inesperado mensaje: "¡Qué linda que está Punta del Este que ya no es tan segura!".
"El tipo tiró un mensaje criminal", aseguró Augusto, quien en las próximas horas regresará a su país luego de cumplir una serie de trámites ayer mismo en la representación consular de Paraguay en Montevideo.
Augusto dijo que primero fue a la Policía y luego a la Prefectura donde el trato recibido no fue el esperado. "Ni bien, ni mal. Son mediocres. Tienen un nivel de inoperancia bastante alto. No saben nada"; dijo Augusto.
"Unos de los marineros trató de justificar el hecho con un estereotipo de que los argentinos y los uruguayos se odian con los paraguayos. Fue totalmente desubicado", añadió.
asalto. La Policía de Maldonado, presume que la rapiña registrada ayer en Punta del Este a una remesa, fue cometida por dos delincuentes locales que conocían los movimientos de los encargados de realizar los trámites bancarios y que fue entregada.
Durante el atraco resultó herido en una de sus piernas uno de los empleados de la firma propietaria de varias estaciones de servicio, quien llegó al lugar en un automóvil conducido por un compañero de trabajo.
El atraco ocurrió alrededor de las cuatro de la tarde de ayer en el frente de la sucursal del Banco Santander ubicada a la altura de la parada 11 de la avenida Roosevelt. Minutos antes del hecho, un sujeto vistiendo una campera de invierno de la Policía se apostó contra un árbol distante unos quince metros de la puerta del banco. Una vez en el lugar, el individuo no paró de enviar mensajes de texto por su celular hasta que, como todos los días, el auto con los dos empleados paró frente al banco.
El acompañante, un suboficial retirado de la policía, pretendió descender del auto cuando fue abordado pistola en mano por el mismo hombre que había estado enviando mensajes de texto. El empleado tenía en su poder una mochila donde tenía los cheques y otros documentos bancarios para depositar en la sucursal bancaria.
Los delincuentes fugaron, tras el asalto, llevándose una mochila con cheques y dejando otra que tenía una fuerte suma de dinero en efectivo.