Arreglar el mundo con auspicio oficial

| Por su historia y valor patrimonial una veintena de boliches montevideanos recibirán exoneraciones tributarias

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El País

FEDERICA NARANCIO

Eran la `Universidad de la Calle`, monumentos vivientes a la democracia uruguaya, donde un empleado, un peón, un poeta o un presidente de la República compartieron momentos inolvidables", asegura con un tinte de emoción en la voz el edil del Frente Amplio, Marcelo Carrasco, presidente de la Comisión de Turismo de la Junta Departamental y representante ante la Comisión de Apoyo y Promoción a Cafés, Bares y Almacenes.

Entre sus favoritos nombró el bar Los Yuyos, y aventuró que allí se lograron "varios acuerdos políticos de la Junta Departamental", ya que es un punto de encuentro entre ediles de todos los partidos. "El ambiente más distendido permite que hablemos con tranquilidad", explica Carrasco.

El arquitecto Leonardo Gómez, miembro de la Comisión de Apoyo y Promoción a Cafés, Bares y Almacenes, siente especial cariño por el Almacén Cavalieri, El Volcán y Montevideo Sur.

Sin embargo, las diferencias de gusto con su colega Carrasco son mínimas, pues ambos comparten la misma pasión por todos los boliches históricos. "Montevideo se caracterizó, desde su fundación, por la instalación de boliches y gran parte de la vida social giraba en torno a esos lugares. Eran un punto de referencia para todos los vecinos", asegura Gómez.

Lo mismo afirmarán cientos de políticos, escritores, artistas, músicos: que los bares, cafés y almacenes históricos de Montevideo eran y aún son epicentros de la cultura uruguaya y que en esos lugares se ha forjado parte de la historia nacional.

Cada cual tendrá su predilecto. Más allá de las elecciones personales, hay una veintena de bares y cafés montevideanos que, por su historicidad y su alto valor patrimonial, son lo que Carrasco denomina "monumentos vivientes" de la ciudad.

INVENTARIO. En la entrada del Bar Tasende (Ciudadela 1300), una placa de acero reza con orgullo: "Comercio destacado. Local seleccionado por su valor testimonial". Hay otros tres comercios que han sido distinguidos con esta placa conmemorativa otorgada por la Junta Departamental de Montevideo: El Volcán, el Café Brasilero y La Giralda.

Según cuenta Carrasco, hay otros 20 comercios que también ostentarán esta distinción, ya que forman parte del inventario que a principios de 2002 realizó la Comisión de Apoyo y Promoción de Cafés, Bares y Almacenes para identificar comercios que, por valor histórico y significado testimonial, deben ser preservados.

En esta comisión, creada en 2002, participan la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), la Junta Departamental, el Ministerio de Turismo y el Centro de Almaceneros, Minoristas, Baristas, Autoservicistas y Afines del Uruguay (Cambadu).

Desde su creación, la comisión ha promovido acciones para apoyar a los comercios históricos desde el punto de vista turístico y económico. La colocación de las placas conmemorativas es algo más que un gesto simbólico: además de homenajear a los locales, también se busca integrarlos al circuito turístico de la ciudad y reconocerlos como patrimonio histórico.

Además, los bares, cafés y almacenes que forman parte del inventario están exonerados de todos los tributos municipales. "Esta medida fue aprobada por decreto en 2003 y se empezó a aplicar el año pasado. Es una forma de ayudar a los comercios históricos para que puedan seguir en pie. La exoneración de impuestos forma parte de la gestión empresarial de comercios que lleva a cabo la comisión", explica Gómez. Podrán ser exonerados de impuestos en un monto de hasta $ 20.000 y por un lapso máximo de cuatro años. Esas ventajas no correrán para los bares que no integraron la lista, aunque su valor "histórico" y "testimonial" se desprende -por ejemplo- de los nombres de quienes los frecuentaron: el Metro, el Montevideo Center (ver recuadro aparte), entre otros.

INCENTIVOS. Para estimular al público a que conozca estos bares históricos, la comisión quiere promover actividades culturales en esos comercios.

Carrasco cita como un ejemplo exitoso de ello un "ciclo de tango" en cuatro bares: Café Brasilero, Giraldita, El Volcán y el Tasende. "El último espectáculo fue en el Tasende y esa misma noche colocamos la placa en la puerta de entrada. El lugar quedó desbordado, no entraba ni un alfiler", recuerda el edil.

Otras actividades para este año incluyen un "ciclo de jazz" en los bares históricos, uno de escritores y en diciembre planean llevar a cabo un "ciclo de murgas". "Queremos que las murgas ensayen en algunos de estos bares", explica Carrasco.

El arquitecto Leonardo Gómez, a su vez, recuerda el éxito que tuvo una propuesta de Cambadu en el Día del Patrimonio del año pasado: un circuito turístico de bares y cafés. La comisión quiere volver a repetirla este año y se está trabajando para que el circuito turístico también quede conformado a lo largo del año, y así atraer a los turistas extranjeros. "En Buenos Aires han hecho algo similar e incluso estamos recibiendo asesoramiento de la Comisión de Patrimonio, Bares y Boliches de Buenos Aires, que el año pasado distinguió a más de 50 bares como comercios `notables` por su historicidad. Ellos hicieron de los bares y del tango una empresa, y debemos apuntar a lo mismo", considera Carrasco.

Según Gómez, lo importante es que se apoye a estos comercios para que logren sobrevivir al transcurso del tiempo. Pero aclara: la intención de la comisión no es hacer un "ejercicio de la nostalgia" ni que los bares se conserven como museos: "Es proyectar hacia el futuro. Si el dueño de un bar histórico quiere renovarlo, aconsejamos que sea con criterio y que mantenga el estilo original. Un buen ejemplo de esto es el Bar Tabaré, cuyo dueño tuvo la sensibilidad de renovarlo pero mantener su estructura física".

EN EXTINCIÓN. No todos los bares tradicionales están en los circuitos históricos y turísticos de la ciudad. Hay otros que no son visitados por extranjeros, pero que tienen fieles clientes que apoyan el codo en el mostrador ahogando penas y celebrando victorias. Son los bares de las esquinas, esos que cada vez hay menos, con olor a humedad, con pocas mesas, que venden sólo tragos.

Un viejo conocido es el bar Ponte Blanco, por ejemplo, que está en Soriano y Yaguarón desde hace 43 años. Abre a las 6.15 de la mañana y desde esa hora tiene algún que otro cliente.

"Acá no se vende comida. Sólo bebida. Es un bar de copetines", dice Eugenio Rey, su propietario. El whisky, la caña, la grappa y el vino son los más pedidos por los clientes de esa casa.

Rey es español y llegó a Montevideo hace 55 años. Vino con contrato de trabajo, "con los papeles en regla", dice. Trabajó como mozo hasta que compró el bar. Aprendió a pararse detrás del mostrador en un curso intensivo de ocho días con el dueño anterior. Después siguió solo.

No sólo el Ponte Blanco es sinónimo de este tipo de bares en extinción. Los ejemplos abundan, sobre todo en la zona del Centro, Cordón y barrio Sur. En Constituyente esquina Tacuarembó hay uno. Otro en Soriano y Quijano, que ni siquiera nombre tiene en la puerta. No son "bares de borrachos", como se dice popularmente, pero sí lugares donde se discute de política, de fútbol, de mujeres y donde se conoce a los amigos que -generalmente después de la cuarta o quinta copa-, se convierten en los mejores amigos.

El bar Roni, a una cuadra del cementerio Central, es otro caso. El mes que viene cerrará sus puertas. "¿Qué gente viene? Nosotros y dos más que vienen a tomar vino", dijo Isabelino Robaina, el dueño, que a esta altura se toma con cierto humor la angustiosa situación de su negocio. En los últimos meses vendió una heladera y otros elementos que usaba en el bar, que está sobre Isla de Flores desde hace 26 años.

Tiene las paredes pintadas de azul, una barra enorme con las botellas en exhibición detrás y unas pocas mesas. Hasta un perro tiene adentro, que ladra cada vez que entra alguien al bar.

Erupción, escritores y pizza al tacho

El Bar Tasende, La Giralda, el Café Brasilero y El Volcán ya tienen la placa que otorga la Comisión de Apoyo y Promoción de Café, Bares y Almacenes y que los distingue como comercios "destacados" por su valor patrimonial. ¿Qué es lo que hace de estos bares monumentos vivientes?

TASENDE. Fue fundado en 1931 por Jesús Tasende y, según narra el libro Boliches Montevideanos, editado por Banda Oriental, "era la trastienda del poder, porque estaba justo detrás del Palacio Estévez, en la esquina de la Ciudadela y San José, y presidentes como Juan José de Amézaga, Alfredo Baldomir o Luis Batlle Berres estuvieron alguna vez por allí a disolver tensiones…".

El Tasende es famoso por sus pizzas al tacho, hospitalidad y ambiente distendido.

CAFÉ BRASILERO. Fue fundado en 1877 y es tal vez "el último exponente de la estirpe de muy notables cafés montevideanos del 900", narra el libro "Boliches Montevideanos".

Este tradicional café del 900 era un lugar muy frecuentado por intelectuales como José Enrique Rodó y actualmente es visitado por los escritores Eduardo Galeano y Mario Benedetti.

LA GIRALDA. Fue fundada en 1943. Según cuenta el libro "Boliches Montevideanos", su cercanía a hospitales y sanatorios hace que allí sea un punto de encuentro para médicos y nurses. También es parada obligatoria para varias murgas que después de actuar en los tablados van para allí.

El Volcán. Fue fundado en el año 1947, y según el libro "Boliches Montevideanos", "se presume que el nombre esté vinculado a la espectacular erupción del volcán Villarrica en los Andes chilenos ocurrida por esos días y cuyas cenizas llegaron hasta nuestro territorio…".

De bar en bar

CÉNTRICOS. Bar Rey (Daniel Muñoz 2152); Anticuario (Maldonado 1602 -aun cerrado desde hace meses-); Café Bacacay (Bacacay 1310); Café Brasilero (Ituzaingó 1447); Bar Fun Fun (Ciudadela 1229); Uni Bar (Eduardo Acevedo 1450); Sportman (18 de Julio 1803); Montevideo Sur (Paraguay 1150); Rondeau (Rondeau 2451); Tasende (Ciudadela 1300); Almacén del Hacha (Buenos Aires 202), Roldós (Piedras 237), Mincho Bar (Yi 1398).

EN POCITOS. 62 Bar (Miguel Barreiro 1037), Expreso Pocitos (José Benito Blanco 956), La Giraldita (José Benito Lamas 2745), Bar Tabaré (Zorrilla de San Martín 152), Tranquilo Bar (Roque Graseras 650), Don Trigo (Gabriel Pereira 3201).

EN OTROS BARRIOS. El Volcán (Avenida Italia 3852), Cavalieri (Francisco Azarola 1911), La Giralda (Bulevar Artigas 1598), Micons (Miguelete 2049), Los Yuyos (Luis Alberto de Herrera 4297).

BAR METRO. En la década de 1940 intelectuales y escritores se reunían en el viejo Café El Metro, de San José y Cuareim. Tola Invernizzi lo recordó en una entrevista con Carlos María Dominguez, en El País Cultural. Entre los que iban, aunque poco, estaban Juan Carlos Onetti, una de las plumas más reconocidas de la literatura uruguaya, y Paco Espínola.

MONTEVIDEO CENTER. Está ubicado en San José y Yaguarón. Era frecuentado por el pintor Manuel Espínola Gómez, que se sentaba siempre en la misma mesa a tomar un cortado. José Domínguez, el hijo del dueño, contó que un mal día hubo que llamar a la emergencia médica porque el pintor tenía un fuerte dolor en el pecho. Nunca más volvió.

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