Fueron encontrados ayer cerca de la costa del balneario Kiyú casi la totalidad de los restos que faltaban del helicóptero Bell 206 del jurista Daniel Ferrere, que él mismo manejaba la mañana del 29 de julio -acompañado del aviador Carlos Cano- cuando se vino en picada contra las aguas y provocó su muerte.
Mientras tanto, el juez del caso, Pablo Misa, aguarda los resultados de las pericias técnicas de la Comisión Investigadora de la Fuerza Aérea y eventualmente podrá pedir, en una nueva instancia, la declaración al sobreviviente Carlos "Chopo" Cano.
A su vez, en estos días el juez también podrá solicitar los testimonios de las personas más cercanas al hecho, como el caso de los tres peones que asistieron a Cano cuando abandonó la nave.
"Está casi todo", dijo el prefecto naval Fernando Martínez ayer a El País Digital, en referencia a la cantidad de partes del helicóptero que se recuperó tras el accidente.
La cola, el rotor de las aspas y otras piezas pequeñas fueron capturadas entre el lunes y martes, luego de un llamado de los estancieros, que divisaron cerca de la costa estos restos.
Por el momento falta solo el techo de la cabina que, según Martínez, se rescatará "si aparece en la costa y alguien da cuenta a la Subprefectura, porque la búsqueda ya se había dado por terminada el sábado 31, cuando se había encontrado, en la orilla, la parte delantera del helicóptero".
El juez Misa dispuso inmediatamente que los restos se guarden en la Subprefectura, donde permanecerán hasta una nueva resolución del magistrado, al tiempo que también espera los resultados de la comisión investigadora de la Fuerza Aérea.