El prefecto Fernando Martínez dijo a EL PAÍS digital que ayer los estancieros que auxiliaron al sobreviviente del accidente Carlos Cano, copiloto de Ferrere, avisaron que había partes de la aeronave (modelo Bell 206, matrícula N 527 TK) cerca de la costa.
El llamado de los peones rurales permitió el trabajo de los prefectos, que ayer mismo rescataron la cola y otras piezas, y hoy el rotor con las aspas.
"Ayer la gente se tiró al agua, porque no llegaban desde el bote, y la sacaron. Y el de hoy lo arrastraron. Fueron tareas a mano", explicó Martínez, quien agregó que "está todo destruido".
Las partes fueron llevadas a la Subprefectura. Martínez apuntó que aún no se han hecho pericias con las partes encontradas.
"Está casi todo", dijo Martínez. Faltaría el techo de la cabina, que se rescatará si aparece en la costa y alguien da cuenta a la Subprefectura, porque la búsqueda ya se había dado por terminada el sábado 31, cuando también los estancieros avisaron que la parte delantera del helicóptero estaba en la orilla, a unos 200 metros al Este del accidente.
Aquellos restos tuvieron que ser arrastrados de la arena de la playa con un tractor prestado por los peones. El juez dispuso que se guarden en la Subprefectura, donde permanecerán hasta nueva resolución de magistrado.