Sutel, el sindicato de los trabajadores de Antel, está dividido en dos mitades casi idénticas con visiones políticas y estratégicas muy enfrentadas, tanto o más como con la patronal oficial.
La dirección de Sutel permanece en manos de dirigentes que en un número importante responden al Partido Comunista (PCU), mientras que del otro lado se encuentra una agrupación que se hace llamar "la otra mitad" y se define como un sector independiente. Está conformada por dirigentes moderados de izquierda y algunos votantes y militantes de los partidos tradicionales.
El primer choque sucedió en julio del año pasado cuando las elecciones del sindicato fueron ganadas por la actual directiva. Los perdedores calificaron el episodio como "fraude electoral" y desde allí el conflicto interno se ha pronunciado y ha tenido picos muy altos de tensión.
Ambos grupos comparten posicionamientos y reivindicaciones, pero las diferencias están en la forma de manejar los procedimientos y la estrategia sindical.
"Estamos aburridos de los conflictos, paros, de no llegar a nada, de darnos la cabeza contra la pared. Instamos al diálogo y a la negociación madura y consensuada", dijo a El País José Luis Ituño, vocero de prensa de "la otra mitad" de Sutel.
La semana pasada el episodio se hizo público cuando las partes se enfrentaron por el conflicto en los call center de la empresa, cuando el grupo opositor presentó 503 firmas de los operadores -de un total de 718- ante la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) avalando una propuesta de salida negociada al conflicto que ya fue aceptada por el directorio de Antel, según fuentes de "la otra mitad".
Mientras tanto, Gabriel Molina, presidente de Sutel, acusa a la empresa de fomentar los grupos "amarillistas" que "trabajan en forma paralela al sindicato".
A esto se suma el planteo de la oposición sindical de concretar un plebiscito entre los trabajadores de Antel, afiliados o no, para resolver el fin del conflicto.
En un comunicado informan que "ahora la apuesta es a lograr que Sutel acepte la misma, y no sea justamente el oficialismo de nuestra organización sindical quien imposibilite la concreción de estos avances. Para ello hemos explicitado nuestra idea, la que entendemos la más democrática".
Molina ofreció la respuesta del oficialismo cuestionando la existencia de las firmas, ya que el paro concretado la semana pasada alcanzó un 80% de acatamiento.
Pero "aunque existieran, no es un mecanismo procedente cuando los trabajadores nos reunimos en asambleas generales donde se ha resuelto todo lo contrario", dijo Gabriel Molina.
Aclaró que "el Pit-Cnt no va a respaldar nada que se haga por fuera del sindicato y esto se hizo por fuera. No me interesa si tienen mil, dos mil o cinco mil firmas".
Consultado sobre si no es posible aceptar otras alternativas para la resolución de los conflictos, dijo que "esta es la única forma de organización posible. El movimiento sindical se ha movido siempre de esa manera. Sutel y el movimiento sindical repudian este accionar. El que tire piedras desde afuera quedará aislado afuera", sentenció.