De confirmarse los resultados primarios del censo nacional 2011, que muestran una caída en la cantidad de habitantes, el gobierno debería adoptar medidas para evitar una nueva crisis del sistema de seguridad social.
La alerta la lanzó la diputada Ana Lía Piñeyrúa (Unidad Nacional), ministra de Trabajo cuando se realizó la última reforma del sistema de seguridad social que creó las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP) en 1996.
"La principal preocupación es en el mediano y largo plazo. Si la tendencia se mantiene, qué está previendo el gobierno, cuáles son los cálculos que está haciendo en función de esta tendencia", dijo Piñeyrúa a El País, y estimó que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) se equivocó cuando hizo las proyecciones de población en base al censo de 2004.
La diputada analizó los resultados del censo nacional hasta el 2 de diciembre, con el 96% de la población del país censada (3.086.766 personas).
"Esta cifra, que podría modificarse muy poco cuando se contabilice el 100% de la población, es inferior en 154.237 personas a la población censada en el año 2004, que era de 3.241.003. También es muy inferior a la población que las proyecciones intercensales estimaban habría en 2011. De hecho el INE había estimado una población total en la actualidad de 3.368.595, aproximadamente 280.000 personas más de las que realmente hay. Seguramente el INE nos explicará las razones de tan grueso error de proyección demográfica", dijo la diputada blanca.
Según los cálculos de Piñeyrúa en base a los resultados primarios del censo 2011, la pérdida de 154.237 personas se distribuye entre menores de edad de 0 a 14 años (105.000 menos) y la población en edad de trabajar de entre 15 y 64 años (50.000 menos). Es decir, del total de la población de menos que hay este año respecto al 2004, el 68% es menor de edad y el 32% restante está en edad de trabajar. Solo la población mayor de 64 años aumentó: 2.253 personas, 1,5% más que en 2004.
"Estas cifras deben generarnos una doble preocupación no solo a los ciudadanos sino también al gobierno y, en especial, al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y al Banco de Previsión Social (BPS)", afirma Piñeyrúa.
La diputada marcó como primera preocupación la tendencia a la baja de los aportantes al sistema previsional con relación a los jubilados y pensionista.
"El país cuenta con menos gente de la que creía para financiar las jubilaciones de quienes ya no trabajan. Este hecho nos obliga a efectuar con urgencia nuevos estudios actuariales para determinar si el sistema de seguridad social uruguayo está en condiciones de financiar la jubilación de una población cada vez menor y más envejecida o si deben hacerse reajustes al sistema para garantizar su sostenibilidad financiera en el corto y mediano plazo", planteó.
Y como segunda preocupación, señaló que esta situación "tenderá a agravarse en los próximos quince años debido al descenso de la población joven, una tendencia difícil de cambiar en el corto plazo".
"Es decir, la cada vez menor cantidad de personas realizando aportes al sistema de seguridad social para financiar las jubilaciones de una población mayor cada vez más numerosa si se la compara con la población en edad de trabajar. Ello hace más urgente aún estudios actuariales que nos digan si el actual sistema es financieramente sostenible o si se requiere una reforma en profundidad", alertó Piñeyrúa.
Piñeyrúa deja afuera de esta situación a las AFAP, ya que se trata de un sistema de ahorro individual. "El problema es en el BPS, en el sistema de solidaridad intergeneracional donde los que están en actividad financian a los pasivos", señaló.
Piñeyrúa identifica dos variables a tener en cuenta: la relación activos-pasivos y la cada vez más alta expectativa de vida de los uruguayos.
Cuando se hizo la reforma de la seguridad social en 1996, la relación era de un pasivo cada 1,4 activos. "Era insostenible y fue una de las causas de la crisis del sistema previsional", recordó.
En 2010, la relación era de un pasivo cada 2,68 activos. "Mejoró a partir de la reforma, además hay más empleo y por tanto más gente aportando al sistema, además de nuevos mecanismos para evitar la evasión y la subdeclaración", indicó Piñeyrúa.
Sin embargo, los datos primarios del censo pueden revertir esta situación. Según Piñeyrúa, de confirmarse la tendencia del censo la relación pasará a ser de un pasivo cada 2,5 activos.
"Si la tendencia se mantiene a corto o largo plazo puede volver a haber un deterioro importante del sistema previsional", aventuró.
"El BPS ya debería estar estudiando y haciendo proyecciones a mediano y largo plazo de cómo le va a incidir esto si la tendencia se mantiene", agregó.
La otra variable que menciona es la expectativa de vida cada vez más alta. "Por suerte Uruguay mantiene una expectativa de vida altísima, eso hace que el sistema tenga que prever esa situación porque durante mucho más tiempo tiene que pagar los beneficios", explicó.
Piñeyrúa dijo a El País que esta semana planteará la convocatoria al Parlamento del ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, y del directorio del BPS a fin de preguntarles qué proyecciones tiene el gobierno.
Además, expresó su preocupación por eventuales medidas que puedan afectar la rentabilidad de las AFAP.
En el marco de un informe publicado ayer por El País, la directora de República AFAP, Jimena Pardo, estimó que aunque el efecto del envejecimiento es "muy fuerte", un cambio de sistema o ajustes profundos no son necesarios.
Dijo que la reforma de 1996 -que respeta la solidaridad intergeneracional e incluye un complemento con ahorro individual a través de las AFAP- es ya una respuesta al problema.
"El BPS tiene proyecciones donde estima que con el sistema mixto, aportando a los dos pilares, la próxima reforma para paliar los efectos del envejecimiento debería hacerse alrededor del 2050", indicó Pardo.
En ese mismo informe, el demógrafo y economista Juan José Calvo, dijo que una tasa de crecimiento pequeña es para Uruguay "mucho más una ventaja que un problema". A nivel internacional, sostuvo, hay casos de todo tipo: países con escaso o nulo crecimiento poblacional y desarrollo económico importante y también situaciones inversas.
Según Calvo las teorías demográficas y económicas, incluso la tesis de los organismos multilaterales de crédito, suelen observar el crecimiento demográfico "más como un problema que como una solución". Eso se debe a que una población que crece rápidamente exige un desvío de recursos importantes en infraestructura, como escuelas y carreteras.
Calvo también mencionó desventajas del escaso crecimiento poblacional. "Más presión a quienes están en edades activas, mucha presión al sistema de jubilación y al sistema de salud", señaló.
Plantean elevar mínimo del IASS
La diputada Ana Lía Piñeyrúa propondrá elevar el mínimo no imponible del Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social (IASS), en el marco del proyecto de ley que baja dos puntos porcentuales el IVA para las compras con tarjetas de crédito y modifica el Impuesto a las Retribuciones de las Personas Físicas (IRPF). "Están haciendo una discriminación injusta", dijo Piñeyrúa a El País.
Hoy las jubilaciones están gravadas por el IASS a partir de los $ 17.808.
El proyecto de devolución de dos puntos del IVA eleva el mínimo no imponible del IRPF y crea una nueva franja para los sueldos más altos. El texto fue enviado esta semana por el Poder Ejecutivo e ingresó por la Cámara de Diputados.
Tanto el MPP como sectores de la oposición ya adelantaron que propondrán cambios al proyecto.