DÉBORAH FRIEDMANN
Los logros de Uruguay en las últimas décadas en el tratamiento de niños con cardiopatías congénitas corren riesgo de no perdurar, dice Ruben Leone, director del Instituto de Cardiología Infantil. ¿El motivo? El país "se duerme en los laureles".
Ruben Leone (61) tiene credenciales para decir que ser cirujano cardíaco es, ante todo, "una opción de vida". Una vida "complicada", pero que él elige. Al contarla, muestra que la pasión por aquella elección que lo llevó a tomarse un ómnibus en 1978 rumbo a San Pablo para especializarse, sigue intacta.
Allí estuvo cinco años - "tengo hasta un hijo brasileño"- formándose con Adib Jatene, un cirujano cardíaco reconocido mundialmente.
Podría haberse quedado, pero decidió volver. Tres años después de su regreso, en 1986, fue uno de los fundadores del Instituto de Cardiología Infantil (ICI), que actualmente ocupa tres pisos de Médica Uruguaya, y que él dirige.
Al contrario de lo que sucede en otras disciplinas, la especialización y el equipamiento que requiere la cardiología infantil hace que la Organización Mundial de la Salud recomiende que la atención esté centralizada. "El sentido de crear el ICI fue unificar toda la cardiología pediátrica en un centro, en un país que tiene poco más de tres millones de habitantes y, en ese momento, unos 55.000 nacidos vivos", comenta.
"Así uno reúne los profesionales médicos, técnicos, enfermeras, concentra todos los esfuerzos y el conocimiento. Ni que hablar del equipamiento. Esta especialidad requiere uno de avanzada. Para eso creamos el Instituto", agrega.
Las cardiopatías congénitas -problemas con la estructura y funcionamiento del corazón debido a un desarrollo anormal de ese órgano antes del nacimiento- afectan a uno de cada 10.000 nacidos vivos. De ellos, un tercio deben ser tratados -quirúrgicamente o mediante cateterismo- en los primeros meses de vida, especialmente entre los dos y diez días. Otro grupo debe ser sometido a un procedimiento antes del año y el tercero después de cumplir sus primeros 12 meses.
"Con el Instituto hubo un cambio en Uruguay en cuanto al tratamiento de las cardiopatías congénitas que nadie puede negar", afirma Leone. Cuando él regresó de Brasil en Uruguay se morían 90% de los niños que nacían con defectos en su corazón; hoy se salvan entre 93% y 95%, dice.
En Uruguay los procedimientos de medicina altamente especializada son regidos por el Fondo Nacional de Recursos, que tiene como misión que esas prácticas estén disponibles con equidad para toda la población. Eso hace que, por ejemplo, en el mismo centro se practique una operación cardíaca de alta complejidad a un niño que duerme en un refugio público en Montevideo y a otro cuyos padres están en excelente situación socioeconómica en Minas. Además del ICI este tipo de procedimientos se efectúan en el Sanatorio Americano.
"Otra cosa es si lo que paga el Fondo Nacional de Recursos por esos procedimientos es lo adecuado. Tenemos discrepancias con el financiamiento. No estoy hablando de los honorarios, hablo de los procedimientos. Se pagan por debajo de lo que deberían", dice Leone.
Una cirugía cardíaca en el exterior se paga, como mínimo, cuatro veces más que en Uruguay. Y en el arancel que otorga actualmente el FNR por procedimiento -en el que hay "un estancamiento"- está para Leone la raíz de un problema hacia el futuro: la formación y dedicación de las generaciones siguientes. "Usted dirá: si pagan `x` y con esto hacen estos procedimientos, y en forma adecuada, ¿para qué quieren que le paguen más? Para que esto que hacemos hoy perdure, porque si no no va a perdurar", afirma.
En países donde los costos son más altos el personal tiene posibilidad de formarse en el exterior, por ejemplo. En el ICI, sin embargo, las capacitaciones fuera de fronteras y los médicos extranjeros que vienen a dar cursos los financian del bolsillo del propio personal -y también con apoyo de empresas. "Y lo vamos a seguir haciendo, pero eso no quiere decir que esté bien", afirma Leone.
Los resultados en cardiología infantil en Uruguay, a nivel global, "son buenos" comparados con otros países, dice el director del ICI. Las "dificultades" en algunas cardiopatías no son cuestión del equipamiento: son de asiduidad -algunas enfermedades son muy excepcionales- pero sobre todo de "disponibilidad", afirma.
Disponibilidad es para él personal técnico, médico y quirúrgico que tenga su vida dedicada a eso. "Que gana lo adecuado para dedicase 100%, lo cual supera a la máquina. (En otros países) tenés todas las condiciones humanas, que van a faltar y ya comenzaron a escasear acá", dice Leone.
-¿Cuánto gana un médico que quiere especializarse en cirugía pediátrica?
-Muy poco, no lo adecuado. Depende de los equipos, de las instituciones, pero va a ganar menos que si trabajara en cualquier institución haciendo dos guardias al mes.
Por eso, y también por lo que ganan los que como Leone tienen décadas de experiencia, es habitual que se vuelquen a otras especialidades que implican menos responsabilidad, preocupación y con una remuneración más adecuada.
Leone destaca la disminución de la mortalidad infantil y que la cobertura de los procedimientos de alta complejidad es universal. "Pero usted no se puede dormir en los laureles, que es lo que yo creo que está pasando. No nos estamos dando cuenta de que atrás viene más de una generación que necesita un apoyo. Mi angustia no va por mí, mi angustia va por la gente que viene atrás mío, más joven".
"Hay más descuidos con los niños"
Ruben Leone cuenta que nació en un Uruguay donde jugaba a cinco cuadras de su casa, en Villa Española, sin que su padres tuvieran razones para temer que algo podría pasarle. Donde él, hijo de un obrero, pudo convertirse en médico primero y en cirujano cardíaco después. Una especialidad que reconoce "emocionalmente compleja", pero inmediatamente señala: "uno se adapta".
Hoy observa con preocupación un cambio cultural que modificó "la cabeza de los uruguayos". Un cambio que también nota en las familias de los niños asistidos en el Instituto de Cardiología Infantil (ICI), institución que dirige y que realizó 882 procedimientos en 2010. "La natalidad en gente muy joven es mucho mayor que 20 años atrás. La formación hoy de la gente joven es diferente, por decirlo de alguna forma, que cuando nosotros éramos niños. A pesar de tener condiciones socioeconómicas no buenas, teníamos condiciones morales, ética y culturales. Una cabecita diferente. En un barrio pobre íbamos todos a ayudar al vecino a construir su ranchito. Hoy está difícil, por lo menos", afirma.
Todo eso tiene un correlato en su tarea diaria. "Hay que ser más estricto en los cuidados del niño, en que la persona lo controle, lo cuide, le de la alimentación adecuada", dice.
Ahora, afirma, hay más descuidos que antes. "La cabeza es diferente. Hoy tenés una muchacha de 17 años y dos hijos. Pero además tiene otra cabeza: mira Tinelli. Con eso ya alcanzó. El nivel cultural de este país, no me refiero a que se lea Shakespeare, sino a otro nivel, ha cambiado. Tenemos un déficit en la cultura de relación con el vecino, en la cultura de familia, en la cultura de ayudar al otro. Ojo, yo veo que eso ha aumentado, no quiere decir que no sea reversible, que no se pueda cambiar", opina el especialista.
En los niños eso se traduce en que no le den una correcta alimentación, o lo dejen en condiciones en las que no deba estar. "A pesar de eso el cuerpo médico trabaja bien en este país, porque la mortalidad infantil decreció. Eso nadie lo dice: parece que vino una varita mágica e hizo descender la mortalidad infantil. Eso es el trabajo de los pediatras de este país, que tienen garra, que hacen las cosas, a pesar de las dificultades, con total seriedad", dice Leone.