LETICIA COSTA DELGADO
Pasajes, reservas, valijas y, a lo sumo, una búsqueda en Internet sobre la temperatura del lugar de destino. El asesoramiento sobre enfermedades que podrían adquirirse en el viaje no suele entrar en la lista de tareas antes de embarcarse.
El resultado: virus y bacterias que se expanden de continente en continente junto a los millones de personas que se trasladan cada día. Y complicaciones que podrían evitarse y no terminar opacando vacaciones o viajes de negocios.
Por ejemplo, en agosto de 2010, Argentina registró dos casos de sarampión. Eran dos hombres que habían viajado al Mundial de Sudáfrica. Con ellos la enfermedad reingresó al país después de 10 años sin ningún caso.
Años atrás sucedió algo similar con el SARS (síndrome respiratorio agudo y grave), una forma de neumonía que fue identificada en 2003 en China y luego se propagó por Asia, Australia, Europa y también América.
Más cerca en el tiempo está la transmisión de la gripe H1N1 después de un foco registrado en México. "En cualquier región del mundo puede haber en un momento puntual algo agregado a lo que habitualmente hay", comentó el infectólogo argentino Tomás Orduna, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del viajero.
Orduna, quien participó del Simposio Iberoamericano de Zoonosis Emergentes y Reemergentes realizado del 24 al 26 de noviembre en Punta del Este, dijo a El País que actualmente hay dos patologías que preocupan especialmente porque podrían expandirse con los viajeros.
Se trata de una bacteria que fue identificada en Guatemala, que posee un patrón de resistencia que no se había registrado en América Latina y de un virus conocido como "chikungunya", que es transmitido por mosquitos y se ha ido expandiendo por el Sudeste asiático.
La primera es una bacteria del tipo Klebsiella pneumoniae (familia de la bacteria KPC, detectada en Uruguay en febrero de 2011).
De nombre científico Nueva Delhi metalobetalactamasa (NDM) produce unas enzimas que inactivan a la mayoría de los antibióticos. Fue identificada por primera vez en 2008 en un paciente que llegó a Suecia desde India y en 2010 llegó a América del Norte.
La semana pasada la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó una alerta a todos los países del continente para que extremen las medidas de prevención (ver nota aparte). Si bien se registra en unidades de cuidados intensivos, basta que alguien visite un paciente internado y se traslade a otro país sin tomar precauciones en su higiene, para que la bacteria atraviese fronteras y se expanda.
Pero no es necesario pasar por unidades de cuidados intensivos para adquirir microorganismos peligrosos. El otro patógeno mencionado por Orduna, el virus chikungunya, habita en las ciudades.
Casualmente es transmitido por los mismos mosquitos que transmiten el dengue: Aedes albopictus y Aedes aegypti. Este último se encuentra en Uruguay.
En concreto, el virus chikungunya provoca fiebre, dolores musculares y articulares intensos y artritis, inflamación de las articulaciones que en ocasiones puede dejar secuelas reumáticas.
Según Orduna, el virus se concentra en la costa del Océano Índico, desde el Sudeste africano hasta India, pasando por Tailandia e Indonesia.
Aunque parezca lejano, en 2007 se detectó en Italia. Al igual que sucede con el dengue, ingresó al país una persona enferma, un mosquito la picó y se detectaron los primeros casos autóctonos.
"En Italia se logró controlar el foco, pero en América somos más vulnerables por la infraestructura de nuestros países", comentó Orduna.
En los últimos años, señaló, han aumentado los grupos familiares, las parejas y las excursiones de adultos mayores que eligen lugares exóticos para realizar sus vacaciones motivados por paquetes turísticos económicos. Puede suceder que argentinos o uruguayos vayan a playas paradisíacas como las de las islas Maldivas o las islas Reunión y regresen con el virus, dijo.
CUIDADO. ¿Cómo protegerse? Del virus chikungunya evitando picaduras. Procurando tener la menor cantidad de piel expuesta y utilizando repelente. Pero no de cualquier modo, advirtió el médico.
Los repelentes contienen un compuesto llamado diethyl toluamide. De acuerdo a la concentración que contengan es el tiempo que protegen -4 horas si tienen 15%, 6 si tienen 25% y 8 si contienen 35%.
Para cuidarse de otras enfermedades, lo recomendado es averiguar la situación sobre el lugar a viajar. En Uruguay esa información la brinda la Unidad de Sanidad de Fronteras del Ministerio de Salud Pública (teléfono 2915.47.65, lunes a viernes de 9 a 13 horas).
Destinos cercanos también pueden ser riesgosos. Por ejemplo, en las playas de Brasil existen parásitos que afectan la piel y producen lesiones. Conociendo el riesgo de infección es más sencillo reconocer la lesión y acudir a un centro de salud.
En los cruceros, por otra parte, suele detectarse un virus conocido como "norovirus" que causa problemas gastrointestinales y diarreas serias, pero puede prevenirse con medidas como el lavado de manos. La lista es larga, advirtió el infectólogo, quien dirige el Servicio de Medicina del Viajero del Hospital Muñiz de Buenos Aires. Por eso, agregó, es importante asistir a un centro de salud antes de viajar y también hacerlo en los días siguientes al regreso, si se siente alguna molestia.
El especialista lamentó que el aumento de los viajes no coincida con un aumento en la concientización sobre este tema. Los países líderes en Medicina del Viajero, Estados Unidos y Canadá, no han conseguido que la cantidad de pasajeros que consulte antes de viajar supere el 50%, comentó.
Para Orduna, la pregunta "¿viajó en el último tiempo?" debería formar parte de la rutina de los servicios de salud tanto en emergencias como en policlínicas. Sin embargo, dijo, la mayoría de los médicos no lo toman en cuenta.
Alerta ante nueva bacteria resistente
Los países de América Latina se encuentran en alerta ante la aparición de una bacteria que presenta un mecanismo de resistencia que nunca se había detectado en el continente. Se trata de un tipo de enzimas (carbapenemasas) que inactivan a los carbapenemes, una clase de antibióticos utilizado contra infecciones intrahospitalarias.
"Las consecuencias para el tratamiento de las infecciones causadas por estas bacterias son relevantes, dado que prácticamente no hay arsenal terapéutico para las infecciones causadas por los patógenos productores de carbapenemasas", indica la alerta lanzada el 22 de noviembre por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Conocida como New Delhi metalobetalactamasa (NDM) fue aislada en Guatemala. La OPS llamó a los centros de salud a incrementar la vigilancia para detectar brotes de forma temprana e implementar medidas de control.