GASTÓN PÉRGOLA
Daniel Melo y Walter Martínez están unidos en concubinato desde 2008 y tienen dos menores a su cargo. El lunes quisieron viajar a Argentina con ellos y, a pesar de tener la documentación necesaria, en Migración de Paysandú se lo negaron.
La pareja gay, que reside en Maldonado, tenía intenciones de iniciar la semana de Turismo (el lunes pasado) con un viaje a Colón, Argentina, junto a los dos menores que desde mayo de 2010 tienen a su cargo, luego de una sentencia judicial que les otorgó la tenencia definitiva de Mahiara (17) y Franco (15).
Fue así que se hicieron de las partidas de nacimiento de los adolescentes, y se dirigieron hasta la sede de la jueza de Maldonado, Adriana Cittadino, para conseguir la autorización judicial.
La misma fue otorgada sin más trámite, con la única condición de que una vez de regreso en el país tenían 5 días hábiles para presentarse con los menores al juzgado.
Una vez en la sede de Migración sobre el puente de Paysandú-Colón, con los papeles en mano y prontos para cruzar la frontera, la funcionaria que los atendió les negó el paso, alegando que precisaban un "permiso de menor" para poder salir con los chicos del país.
"Me dijeron que con los papeles que tenía no podía cruzar con los chicos. Que necesitaba hacer otro trámite, que era el permiso de menor. Pedí para hablar con la encargada de guardia, le mostré que tenía la autorización del juez para viajar, y la tenencia definitiva. Y su respuesta fue: `Acá no importa lo que usted tenga, acá tiene que firmar la autorización Migraciones de Paysandú y no un juez`", explicó Daniel Melo, uno de los tutores.
Hace unos meses, la pareja homosexual había realizado con los menores un viaje a Florianópolis, sin problema alguno. "En los dos casos hice el trámite como lo solicita la oficina de Migraciones, con la venia del juez y las partidas de nacimiento vigentes. Y mientras un juez me autoriza el viaje, en Migración de Paysandú me dicen que no. Es raro", se cuestiona Melo.
Lo peor, según cuenta Melo, fue cuando cedió ante el planteo y averiguó dónde podía hacer el trámite que le exigían, aun sabiendo que no era necesario. "Cuando me doy por vencido y les pregunto a dónde tengo que ir para hacer el trámite, que estaba dispuesto a ir a hacerlo, me dicen que es en una oficina en Paysandú, pero que no iba a poder hasta el otro día ya que por el feriado (del lunes) no trabajaba nadie", resume, con indignación.
Después de buscar, sin éxito, un lugar donde alojarse en Paysandú para pasar la noche y al otro día volver a intentar, debieron regresar a Maldonado, con el viaje inconcluso.
MIGRACIÓN. Consultado por El País sobre el asunto el Director Nacional de Migración, José Chavat, alegó que no estaba enterado del caso puntual de la pareja homosexual, aunque advirtió que iba a solicitar al juez inspectivo de Migración que "revise los últimos casos".
Chavat confirmó que, con los papeles que tenían los tutores, no era necesario ningún otro trámite, por lo que se mostró sorprendido del supuesto planteo realizado en la sede de Paysandú.
"Si tiene la sentencia del juez no hay ningún problema. No hay que pagar ningún monto por el trámite en Paysandú, salvo que sea un permiso de menor. Pero con la sentencia judicial y los documentos en regla no tiene que hacer ningún otro trámite. La autorización del juez es superior a todo. Para Migración, una orden judicial es vista, incluso, como una garantía. Si hay sentencia judicial que avale la salida ya es suficiente", concluyó el director de Migración.
Denunciarán caso ante el gobierno
Uno es funcionario de la Intendencia Municipal de Maldonado y el otro un sacerdote afroumbandista. Son pareja desde hace 19 años. En abril de 2008 se presentaron ante la justicia para legalizar su situación de unión concubinaria, después de que la ley 18.426 (aprobada en 2007) estableciera que las parejas que convivan durante al menos cinco años, cualquiera sea su orientación sexual, pueden promover la declaratoria judicial de este estado. En mayo de 2010 una sentencia judicial también les concedió la tenencia definitiva (y compartida) de dos menores, que Daniel Melo ya cuidaba hacía diez años. Además, ya tenían a su cargo a María Pía, hija natural de Melo. Ambos aseguran que es mucha la gente que los alienta y agradece por la situación en la que están los niños actualmente, cuando antes vivían en la calle. Melo se lamentó de no haber podido realizar el viaje con ellos y anunció que denunciará al Ministerio del Interior.