Buenos Aires - Ambientalistas argentinos organizarán el miércoles una protesta ante la embajada de Finlandia en Buenos Aires, en coincidencia con el día de una reunión en la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), donde Argentina y Uruguay dirimen un conflicto ambiental.
Los organizadores dijeron que la manifestación será realizada por unas 150 personas provenientes de Gualeguaychú (centro-este), ciudad que se mantiene en pie de guerra contra una fábrica de celulosa que la empresa finlandesa Botnia está concluyendo en Uruguay, por considerarla un potencial foco de contaminación.
"Iremos a la embajada de Finlandia para hacer ruido contra la planta de Botnia y hacer fuerza en el día de la reunión en La Haya", dijo a la AFP Susana Padín, secretaria de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, ciudad vecina de la uruguaya Fray Bentos, donde se levanta el controvertido proyecto.
Padín señaló que invitaron a agrupaciones sociales y ecologistas de Buenos Aires a participar de la protesta ante la sede diplomática.
La activista adelantó que el miércoles llevarán adelante además una "acción secreta" en territorio argentino contra la planta, sin dar más precisiones.
El miércoles, representantes de Argentina y Uruguay tendrán una nueva cita en La Haya, en el marco del conflicto por la instalación de la pastera.
El gobierno del presidente Néstor Kirchner denunció a su par uruguayo ante ese tribunal por una supuesta violación del Tratado del Río Uruguay, frontera entre estos países, al haber permitido de forma unilateral la instalación de la fábrica, que considera un peligro ambiental.
Argentina insiste en la relocalización de la planta de celulosa, que está casi lista para iniciar sus operaciones, y Uruguay rechaza las denuncias por posible contaminación, en un conflicto que además intenta encauzar la Corona española, mediante una gestión de facilitación.
Hoy, una delegación de técnicos de la Asamblea de Gualeguaychú se reunía con la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, para conocer el plan de vigilancia ambiental con el que Argentina pretende controlar el funcionamiento de la fábrica y evitar una posible contaminación a futuro.
AFP