El Nuevo Banco Comercial, una entidad que surgió de la fusión de los liquidados bancos Comercial, Montevideo y Caja Obrera, abrió hoy sus puertas en medio de una honda expectativa.
La nueva entidad, a la que el gobierno capitalizó con 120 millones de dólares y tiene otros 882 millones de dólares en activos, contará con 48 sucursales, en particular en el interior del país para mantener la continuidad de los negocios agropecuarios y tendrá unos 750 funcionarios.
Los depósitos han sido reprogramados y de común acuerdo con miles de ahorristas se comenzarán a pagar en septiembre próximo en 24 pagos trimestrales con una tasa del 2% anual para quienes tengan hasta 100.000 dólares.
La apertura del banco generó reacciones encontradas: trabajadores y ahorristas de la entidad festejaron con una salva de aplausos el retorno de la entidad a la actividad normal mientras que un grupo de ahorristas del Banco Montevideo, cuyos depósitos fueron desviados a las islas Caymán, y de deudores en dólares reclamaron ante la casa central para que se contemple su situación.
Se informó que la reacción de ahorristas y deudores tomó por sorpresa a las autoridades del banco, que no habían pedido ningún dispositivo especial de seguridad.
Los manifestantes exigían medidas para contemplar sus casos individuales y responsabilizaron de la crisis al gobierno, el Banco Central y a los ex accionistas de los bancos liquidados.
Mientras los manifestantes cortaban el tránsito para celebrar un acto, el ministro de Economía Alejandro Atchugarry recorría las instalaciones de la entidad.
"Vine a saludar y desearles suerte", dijo Atchugarry. Sostuvo que la reapertura del banco "crea nuevas oportunidades" y señaló que el banco abierto permite generar "valor para los ahorristas, crédito para la economía y empleo para la gente".
Con la reapertura de esta entidad, el gobierno espera comenzar a solucionar la grave crisis financiera que se incubó en febrero del año pasado y estalló con toda su fuerza en agosto, cuando los bancos cayeron en insolvencia por las corridas que sufrieron sus depósitos, en parte proveniente de la crisis que afectó a la Argentina.
La reapertura fusionada fue obtenida tras arduas negociaciones entre todas las partes y la acción del Parlamento.
Sin embargo, no pudo completarse la definición de la crisis, debido a que tras engorrosas negociaciones de semanas, no hubo acuerdo para la capitalización del Banco de Crédito del cual el 51% de las acciones son de una corporación estatal y el 48% del grupo empresarial del reverendo surcoreano Sun Yung Moon representado a través del Saint George Ltda, con sede en las islas Gran Caimán.
Ahorristas de este banco, desesperados por la situación que viven, se aprestan en 10 días a iniciarle juicio al Estado para obtener la devolución de sus ahorros, afirmó hoy Miguel Zubillaga de una coordinadora nacional de ahorristas. En total, los depósitos en juego alcanzan casi a los 300 millones de dólares.
El gobierno, pese a que desde febrero de 2002 venía investigando la situación, mantuvo abiertas las entidades hasta agosto a un costo de 1.000 millones de dólares, hasta que la situación fue insoportable.
La liquidación de los bancos dejó casi 2.000 funcionarios sin trabajo, en un país donde la desocupación es de casi el 19% ó 230.000 personas.
AP