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CON LOS HIJOS

Una forma poderosa de modelar el comportamiento de los niños: el refuerzo positivo

El pediatra Daniel Becker recomienda nunca criticar el carácter de los niños, sino las acciones negativas y, de la misma manera, elogiar y reforzar positivamente cuándo hay un buen comportamiento

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madre e hijo dibujando

Según el pediatra brasileño Daniel Becker, el refuerzo positivo es una de las formas más poderosas de modelar el comportamiento de los niños. Sin embargo es también una de las más difíciles.

El especialista explica que esa dificultad proviene de la reactividad a la cual estamos expuestos todo el tiempo y hace con que los padres y tutores comuniquen siempre su insatisfacción o desaprobación hacia los hijos y den por sentado cuándo estos "se portan bien".

Becker afirma que la ira genera impulso: cuando vemos algo mal, gritamos, nos quejamos. Y por mucho que imaginemos que el niño o niña no repetirá el comportamiento porque lo regañaron, la mayoría de las veces se está reforzando la conducta que se quiere evitar en los pequeños.

"Saber decirlo es muy importante. Nunca debemos criticar el carácter del niño, sino las acciones negativas. En lugar de 'sos un desastre', es mejor decir 'estoy molesto porque no ordenaste los juguetes'", explica.

El problema está en que cuándo el niño se porta "bien", los adultos por lo general se conforman y lo toman como algo natural, como debe ser, se olvidan de elogiar y reforzar positivamente para que el buen comportamiento se repita y prevalezca.

El médico recomienda que los padres entrenen su mente para recordar reforzar cuando todo está bien. Para hacerlo de la mejor manera, afirma haber un secreto que marca la diferencia y recomienda el libro “Mindset”, de Carol Dweck, en dónde la autora explica que existen dos tipos de “mentalidad”: la de crecimiento y la estática.

"Hay algo que todo niño necesita creer: que es capaz de crecer, mejorar con tiempo y esfuerzo. El elogio dirigido a una cualidad (eres hermosa, eres la más inteligente...) promueve una mentalidad estática: tiende a creer que esa es su característica fija, no modificable. Nada de lo que ella haga cambiará eso de manera significativa. Evita poner a prueba sus cualidades. Puede tener miedo a los desafíos. Y si falla, pierde la confianza. Por el contrario, los elogios que se centran en el esfuerzo que hizo (por ejemplo, entrenaste y ahora dibujás mucho mejor) generan una mentalidad de crecimiento: tiende a creer que siempre puede progresar si lo intenta, que es capaz de lograr lo que quiere, invierte tiempo y trabajo, y se siente motivado para hacerlo. El fracaso se convierte en una oportunidad de crecimiento: persistirá hasta que tenga éxito", señala.

A seguir, las acciones recomendadas por Becker para practicar el refuerzo positivo con los niños:

Recordar elogiar cuando el niño:

  • se esfuerza en una tarea;
  • enfrenta un desafío;
  • progresa en una habilidad;
  • persiste incluso cometiendo errores;
  • aprender de un error;
  • soluciona problemas;
  • encuentra nuevas estrategias.

Usar la palabra "todavía", porque es mágica:

  • "Todavía no lo sabes ... pero puedes aprender si lo intentas".
  • " Aún no lo has logrado... pero si practicas, lo lograrás".

Hacer buenas preguntas:

  • "Eso no funcionó... ¿qué más podemos intentar?"
  • "Esta vez no funcionó... ¿Qué aprendiste de eso?"

Siempre explicar:

  • "Tu cerebro es como un músculo: cuando aprendes, crece. Cada vez que lo intentas, incluso si fallas, se vuelve más fuerte".

En base a O Globo (GDA)

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