Por Claudia Guimaré

Mamá estimula: Tres consejos absurdos de crianza (segunda parte)

Nuestra experta en crianza, Claudia Guimaré, nos cuenta cuales son los tres consejos más absurdos que las madres primerizas recibem habitualmente. 

madre e hija
Foto: Pexels

Consejos desactualizados, errados o sencillamente inaplicables, comienzan a rodearnos ni bien nos convertimos en madres. Lejos de tranquilizarnos o brindarnos contención, muchas veces, nos hacen más difícil la tarea y se nos complica rechazarlos con argumentos, aunque así nos lo indique nuestro sentido común. En esta nota segunda nota de consejos absurdos, te compartimos los que ocupan las posiciones 4, 5 y 6 de nuestro ranking en Mamá Estimula y que no deberías escuchar.

El sentido común es el menos común de los sentidos, dicen. Pero aún cuando nos brota naturalmente e “ilumina” en momentos de duda o preocupación, se topa con ese consejo ajeno que no pedimos y que nos tomaa desprevenidas, sin argumentos para rechazarlo con firmeza y nos hace dudar. Sobre todo, si somos primerizas y nos llueven consejos “infalibles” de nuestras madres, tías, suegras, amigas y hasta vecinas.

Seamos sinceros, nada llama más a los consejos no deseados como la maternidad primeriza. Todos quieren ayudar y desde afuera, con la calma que permite el no haber estado en los zapatos de quien lleva dos días sin dormir bajando fiebres o calmando llantos, todo parece sencillo.

En nuestra columna anterior, te compartí los tres consejos absurdos de crianza más comunes que reciben las madres primerizas, según una encuesta a más de 2.000 miembros de Mamá Estimula que realizamos el mes pasado. Hoy, te comparto los que ocupan las siguientes posiciones, para desoír a tiempo y con argumentos.

“No los dejes andar descalzos o se resfriarán!”

Para espanto de las abuelas, los niños pequeños aman andar descalzos y a la primera oportunidad que se les presenta, se quitan los zapatos de inmediato. Pero esta conducta no sólo responde a que aún no se acostumbran, sino que es un movimiento de autodefensa que tiene mucho mayor significado del que creemos.

Andar descalzos siempre que se pueda y que no represente ningún peligro, es muy positivo para los niños. Así lo aseguran múltiples estudios de expertos en podología infantil, que señalan que el movimiento físico y el estímulo sensorial del bebé a través de los pies descalzos, es factor de aceleración de la maduración y del desarrollo propioceptivo y e intelectual del niño.

Por ejemplo, según la Teoría de Piaget, el primer desarrollo de la inteligencia es la inteligencia senso-motora, y sostiene que la actividad motriz es el origen de la construcción del pensamiento y de la configuración de la personalidad. De ahí que la interacción del niño con su propio cuerpo y en concreto con sus pies, sea fundamental para el desarrollo cognoscitivo, siendo por ello los zapatos, como señalaba Emily Pikler, médica austríaca creadora de la Teoría del movimiento libre tan de moda hoy día, el principal obstáculo para el desarrollo motor del niño.

Lo que sucede es que la característica principal de la etapa “preandante” de desarrollo del niño es la superioridad de lo sensorial y lo motor sobre cualquier otro aspecto. Antes del año, cuando los niños manipulan sus pies con las manos o con la boca, están recibiendo un importante estímulo para su desarrollo sensorial, por lo que no debemos reprimir la sensibilidad táctil de los pies calzándoles, pues éstos le informan del mundo exterior, transmitiendo sensaciones de temperatura, texturas, etc que favorecen el desarrollo psicomotor del niño. Es por ello que es necesario que la planta del pie del niño se ponga en contacto con superficies irregulares a fin de estimular las sensaciones cinestésicas y los reflejos posturales. El niño necesita el estímulo táctil, de presiones, de irregularidades del terreno etc, para desarrollar la propiocepción, mejorar la posición de articulaciones y reforzar la musculatura.

Y recuerda que lo que enferma a los niños son los virus y estos no entran por los pies, sino por la nariz, principalmente. Dentro de tu casa o en condiciones razonables de seguridad, déjalos descalzos. Les estás haciendo un enorme favor.

“Cómprale andador para que aprenda a caminar solo y sin chuequear”

Muchas personas creen que los andadores ayudan a los niños a caminar incluso antes de tiempo. Bueno, pues nada más lejos de la realidad. De hecho, las estadísticas demuestran que los niños que usan andadores retrasan el aprender a caminar en unos dos meses ya que al no cargar con su propio peso (porque lo carga el andador), el niño no desarrolla la fuerza necesaria en los músculos de sus piernas. Por lo tanto, el mejor andador para tu bebé es ninguno, podés ahorrarte dinero y el espacio de un bártulo menos con el que tropezar en casa.

La reconocida pediatra española Laura Estremera es contundente al respecto cuando dice que ningún aparato enseña a andar y “que siempre se haya hecho así”, “que lo vendan marcas reconocidas” o que “a ti te lo hayan hecho usar de niño y no te haya pasado nada” no significa que sean buenos en absoluto.

En los últimos años, los investigadores comprobaron que ni siquiera los adultos podemos enseñarle a andar a los bebés. Ellos aprenden solos y cuando están preparados. Y agrega que “cuando un adulto cree ayudar a un bebé poniéndolo sentado, cogiéndolo de las manitas para hacerlo caminar, llevándolo en un arnés en el que el niño va colgado de sus genitales, en un asiento que le hace estar sentado, lo que en verdad está haciendo es interferir en su desarrollo, crearle dificultades que antes no tenía, ponerle barreras a un camino que el niño está preparado para recorrer, a un camino que no hay que enseñarle porque su propia naturaleza y su capacidad de aprender, de curiosidad le va a ir llevando a alcanzar esos hitos (excepto claro si hay una razón que se lo impida y en ese caso deberá ser evaluado y si es necesario tratado por un especialista).

Por su parte, el Dr. Alberto Estrada Retes, a quien les recomiendo seguir en su perfil de Facebook porque sube información y consejos muy útiles de manera muy amena, enumera las cinco razones por las que los pediatras más actualizados hoy día desaconsejan su uso, con base estadística

:1. La andadera cuatriplica el riesgo de caer de una escalera.

2. Le puede dar acceso al niño a cosas peligrosas, como tomacorrientes, productos abrasivos de limpieza, objetos pequeños con los que se pueda ahogar o agua hirviendo entre otros riesgos.

3. Puede causar golpes en la cabeza y en la cara, cuando avanzan por debajo de los muebles a velocidad.

4. Cuando ya por fin caminan y se caen, no meten las manos porque están acostumbrados a usarlas para manipular los juguetes de la charola, así que se impactan en la cabezota, en la boca y en la nariz.

5. Aprenden a caminar inclinados hacia adelante y eso no es bueno y les causa problemas de equilibrio.

Es decir, el andador no es más seguro pudiendo causar hasta un 40% más de caídas que el andar normal del niño mientras aprende a sostenerse, ni le fortalece las piernas sino que por el contrario no ayuda al fortalecimiento de sus músculos pudiendo afectar incluso sus caderas, no colabora en el desarrollo de los reflejos de protección del niño ante caídas, no adelanta sino que atrasa el aprender a caminar, lejos de alentar la exploración libre de su medio ambiente, la entorpece y dificulta el desarrollo sensorial y cognitivo del niño.

El mejor gimnasio para tu bebé es el piso, en donde pueda girar, gatear, revolcarse, levantarse y volverse a caer y al final caminar, a su tiempo, y además es gratis!

Bájale la fiebre con baños de agua fría

¿Alguna vez intentaste meterte bajo la ducha fría cuando tienes 39 o 40 grados de fiebre? Se siente como mil agujitas que se clavan en tu piel. A los niños les pasa lo mismo. No sólo este método arcaico es una verdadera tortura para cualquiera, más aun para un niño pequeño que se está sintiendo horrible, sino que además, no sirve de mucho, ya que los vasos sanguíneos de la piel se cierran abruptamente para conservar el calor y el pequeño empieza a tiritar como loco.

Son mecanismos de defensa que generan una respuesta paradójica, explica Estrada Retes, “no baja la temperatura y hasta puede elevarse más”.

Lo correcto en cambio es un baño, pero caliente. Si el niño tiene 40°C y el agua está a 35°C, la temperatura bajará de manera suave y hasta lo va a disfrutar. Puedes luego ir bajando paulatinamente la temperatura un poco más, agregando agua fría pero nunca permitiendo que llegue a estar fría de verdad.

Tampoco recomienda las refriegas con pañitos mojados en alcohol tampoco son aconsejables ya que el alcohol puede absorberse a través de la piel y emborracharlo así como llegar incluso a dañar su hígado severamente y dejar daños permanentes.

La alternativa es ponle pañitos fríos pero sólo en las extremidades y en la frente. Quizá no le bajen la fiebre pero lo harán sentirse mejor. No se los pongas en el cuerpo. Se moja todo y es muy incómodo.

Por último, respecto de los remedios, el Dr Estrada Ruete dice que el ácido acetilsalicílico (comercialmente conocido como Aspirina) está contraindicada en niños y puede causar una enfermedad muy grave, potencialmente mortal que se llama "síndrome de Reye". Lo correcto es consultar al pediatra que te recomendará paracetamol o ibuprofeno en la dosis indicada según el peso y edad de tu bebé y respetarla a rajatabla.

Espero que estos consejos te ayuden y te brinden tranquilidad y sobre todo argumentos para responder a los consejos errados que te regalen. Sigue tu instinto, confía en tu sentido común, pero por sobre todo, no acates cualquier consejo por “antiguo” que sea porque justamente así, corres más riesgos de aplicar prácticas desactualizadas. Y siempre, siempre, siempre, consulta al pediatra.

Concocé a nuestra columnista
Claudia Guimaré
Claudia Guimaré
Socióloga uruguaya y especialista en marketing y comunicación. Fundó Mamá estimula y desde Argentina, comparte materiales educativos y soluciones para padres.Su comunidad cuenta con más de 300.000 integrantes.

Mirá cómo Mamá Estimula puede auxiliarte en la crianza de tus hijos. Podés leer otras notas de Guimaré acá.

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