Con los hijos

Mamá estimula: Cuando menos es más, el exceso de juguetes empeora la calidad del juego

Los niños con pocos juguetes usan más su imaginación y elaboran juegos más creativos. Los expertos aseguran así se activa de una forma más enriquecedora su cerebro y favorece su desarrollo.

Niño jugando con juguetes de madera
Foto: Shutterstock

“Le regalamos un juguete hermoso y jugó más con la caja!”. “Nos pide un juguete nuevo y el entusiasmo le dura 5 minutos”. “Tiene decenas de juguetes y siempre juega con los mismos”. “Hay tantos juguetes en casa que al final no sabe ni con qué jugar”.

Si tienes hijos, seguro alguna de estas frases te hace sentido. Como padres, lo que más deseamos es ver a nuestros hijos felices y entretenidos y además, queremos estimularlos para que den rienda suelta a su imaginación y a su curiosidad, por lo que intentamos fomentar sus intereses proporcionándoles juguetes y materiales acordes a ellos.

Pero en ese afán, la casa se va llenando de dinosaurios, pelotas, muñecas, peluches, autitos y es de nunca acabar, porque cada semana aparece una nueva inquietud, un nuevo antojo, una nueva “fijación” que deja atrás el juguete favorito anterior y lo remplaza con la velocidad de un rayo.

¡Pero cuidado! Estimular a nuestros hijos y fomentar sus intereses lejos está de significar que seamos una máquina expendedora de juguetes. No sólo porque no hay bolsillo que aguante sino porque además, cada día son más los expertos en crianza y educación que aseguran que hacerlo es incluso contraproducente.

Como un estudio reciente de la Universidad de Toledo, España, que demostró que la abundancia de juguetes reducía la calidad del juego en los niños de menos de 6 años, mientras que jugar con pocos juguetes a la vez, mejoraba la concentración y la creatividad. Es lo que muchos llaman el “síndrome del juego inacabado”, donde a raíz del exceso de juguetes el niño saca varios y no termina por jugar con ninguno por la incapacidad de concentrarse en ninguno en particular.

La solución no es necesariamente transformarse en un talibán del ascetismo sino en simplemente, tener las prioridades claras y seguir ciertas reglas simples en casa. Para ello aquí te dejamos algunas estrategias que pueden ser de utilidad para intentarlo.

Definir cuánto y cuándo

Asumir el compromiso de ser más mesurados en la compra de juguetes, requiere que mamás y papás nos pongamos de acuerdo en qué es poco o mucho y sobre todo, en los criterios respecto de cuándo comprarlos.

¿Será cada vez que el niño lo pida? ¿Sólo cuando suceda algo determinado como un cumpleaños o festejo? ¿Será una vez por semana cuando salgamos a pasear el sábado? Lo importante es que lo que definamos, se cumpla y que los regalos, sean genuinas demostraciones de afecto sin condiciones, y no “coimas” o premios, para no inculcar que la recompensa material sea la razón por la que valga la pena hacer las cosas.

Y en todo caso, si vamos a premiar, que no sea el resultado sino el esfuerzo. Y a la hora de elegirlos, ten presente que cuanto menos hace un juguete por el niño, más hace el niño con él, por lo que los juguetes simples y que permiten un sinfín de posibilidades son siempre preferibles antes que aquellos que presentan una única solución, por ejemplo.

Todos en el mismo barco

Cumpleaños, Navidad, Reyes o Día del niño, son ocasiones donde habitualmente los niños son bombardeados con regalos por tíos, primos, abuelos etc, por lo que para evitar conflictos familiares y mensajes contradictorios a los chicos, es mejor que la política que hayamos definido para aplicar en casa, le sea comunicada de antemano al resto de la familia, para que estemos todos en la misma línea.

Tener pocos a la vista e irlos rotando

Para los niños menores de 6 años, lo que no ven, no existe. Una excelente forma de limitar los juguetes es disponer al alcance de los chicos tan sólo unos pocos y guardar el resto fuera de su vista, y cada determinado tiempo rotarlos.

Define un área concreta de la casa para que tu peque juegue, en la que pueda tener desplegados bien visibles y al alcance de su mano los juguetes seleccionados y otra distinta, para guardar fuera de su vista los otros.

Ten en cuenta sus intereses

Invítale a definir contigo qué juguetes seleccionar para dejar a mano, para que sea partícipe de la decisión y observa e identifica con qué juguetes muestra mayor enganche tu hijo ahora, si está desarrollando algunas habilidades específicas o si hay algo que esté viendo en la escuela que tenga relación con un determinado tipo de juguetes, para priorizar dejar esos disponibles en una primer instancia.

Busca la diversidad

Elige juguetes que tengan distintas finalidades y contribuyan a diferentes aspectos cognitivos (por ejemplo algunos de construcción, otros de tipo artístico como pinturas, otros más de entretenimiento, otro de experimentación, etc).

A la mano, ordenado y a la vista

Guardar todo junto, mezclado en baúles no sirve. Del mismo modo en que nosotros no encontraríamos nada si nuestros zapatos se mezclasen con los maquillajes o los remedios con las herramientas, los chicos se desalientan ante el desorden porque tienen todo delante y al mismo tiempo no ven nada.

Es importante que los juguetes estén ordenados de forma separada según el juego, así encontrarán fácilmente lo que quieren, y podrán apreciar más lo que tienen que si está todo junto y mezclado y se conectarán más con los que realmente elijan en cada ocasión para jugar.

Fomenta el orden

Proponle guardar juntos en distintas cajas o tuppers los juguetes que no se van a usar ahora, también ordenados separadamente según la temática, pero respetando su criterio, para que le encuentre sentido a lo que guardará en cada caja.

Lo importante no es lo coherente que nos parezca a nosotros la clasificación, sino que le facilite a ellos encontrar rápidamente lo que busquen luego y así demostrarles de paso las bondades de tener cada cosa en su lugar.

Rota antes de que se aburra

Por último, cada determinado tiempo, guarda los juguetes seleccionados y elige otra tanda para usar, repitiendo todos los pasos, siempre involucrando a los peques en la selección y en el ordenamiento.

Lo importante es hacerlo antes que se haya aburrido de los anteriores, así se alegrará de reencontrarse con ellos más adelante. Cuanto más pequeño el niño, más rápido se deberá hacer la rotación puesto que los bebés se aburren mucho más rápido. Cada 1 mes en los pequeños y cada 2 o 3 en los niños más grandes puede ser un período razonable, pero nadie mejor que uno para darse cuenta de lo que mejor le va a nuestro hijo.

Mantener este orden y sistema de rotación implica un trabajo extra tanto para padres como para chicos, pero es una solución sumamente útil tanto para evitar la sobre estimulación de los chicos como el desorden en casa.

conocé a nuestra columnista
Claudia Guimaré
Claudia Guimaré
La socióloga uruguaya y especialista en marketing y comunicación es la fundadora de Mamá estimula. En el grupo que administra desde Argentina, comparte materiales educativos y soluciones para padres.

Conocé cómo Mamá Estimula puede auxiliarte en la crianza de tus hijos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados