Mujeres

Ceprodih: la organización recibió premio de Derechos Humanos y lucha por superar la pandemia

La Unión Europea reconoció la labor de Ceprodih y el Parlamento aprobó beneficios fiscales para empresas que colaboren.

Las beneficiarias de Ceprodih junto a la embajadora de Reino Unido Faye O'Connor. Foto: Cortesía Embajada del Reino Unido
Las beneficiarias de Ceprodih junto a la embajadora de Reino Unido Faye O'Connor. Foto: Cortesía Embajada del Reino Unido

"Tercer piso, Ceprodih”, reza un cartel en la pared lateral del colegio Domingo Savio. Las puertas del ascensor se abren y sale un carro cargado con plantines de aromáticas; es el encargo de una empresa por el Día Internacional de la Mujer.

En esa amplia planta que la institución de la Curva de Maroñas le presta al Centro de Promoción de la Dignidad Humana (Ceprodih), se dictan talleres, confeccionan prendas y funciona una guardería, todo es gratis.

Eme recorrió la sede de la organización que atiende a 1.300 mujeres por año. La mayoría enfrenta distintas situaciones de vulnerabilidad: hay desde jefas de familia desempleadas a quienes escapan a situaciones de violencia doméstica; madres solteras y mujeres privadas de libertad que aprenden un oficio para reinsertarse en la sociedad.

Al salir del ascensor, el aroma a pan recién horneado inunda el lugar porque al fondo quienes asisten a clase de cocina aprenden a preparar roscas de pascua y medialunas. A continuación, en el taller de serigrafía un equipo de cuatro mujeres estampa remeras con mensajes empoderadores. Una vez prontas, se comercializan en las tiendas de Indian y lo recaudado volverá a Ceprodih. En la recorrida, al descubrir que una de las visitantes luce una de las prendas que ellas estamparon, el murmullo se siente y las serigrafistas no disimulan su felicidad.

Unos metros más adelante, el equipo que aprende pedicuría y peluquería incursiona en un nuevo curso: masajes.

Mientras las madres estudian, en la guardería bebés y niños pasan el día con maestras voluntarias para que sus progenitoras puedan hacer cursos y talleres que les permitan una rápida inserción laboral.

La voz de Adriana Abraham, directora de Ceprodih resuena en el salón. Ella está junto a un grupo de madres y embarazadas. Algunas se animan a compartir su experiencia. Llegaron desde Colón, el Cerro o la misma Curva de Maroñas, todas fueron en la búsqueda de un grupo que las apoye y la prepare a salir adelante.

Abraham les habla sobre su valor y les hace hincapié en que nadie puede decirles lo contrario. Es un día especial. Reciben a Faye O’Connor, embajadora del Reino Unido y un grupo de invitadas a quienes agasajan con té y dulces que ellas mismas elaboran.

Galardonados por la Unión Europea

El 8 de marzo, la obra que Adriana Abraham comenzó en 1998 obtuvo una distinción muy importante: “Hoy recibimos el premio de la Unión Europea a los Derechos Humanos”, comentó la directora y mostró un trofeo.

“Normalmente se otorga el 10 de diciembre, el día de los Derechos Humanos, pero la pandemia retrasó su entrega y en este 8 de marzo eligieron dárnoslo a nosotros”, comentó.

Ceprodih fue elegido por un jurado integrado por miembros de las embajadas de la Unión Europea y la Organización de las Naciones Unidas. “Es muy motivador recibirlo, también en el Día la Mujer, porque trabajamos con más de 1.300 mujeres en situación de vulnerabilidad que quieren salir adelante cada año”, detalló Abraham.

La directora de Ceprodih, está firmemente convencida de que preparar y fortalecer a las mujeres, también ayudará directamente a los niños y las familia.
Apoyar a personas en situación de vulnerabilidad para la organización que dirige es clave.

“Cuántos males podríamos evitarnos si nos centramos un poco más en la familia y esa es nuestra apuesta. Este premio es un gran reconocimiento a 22 años de trabajo y un impulso tremendo para continuar en esta línea”, concluyó.

Visita a Ceprodih
Foto: Mariana MAlek

¿Cómo colaborar?

La pandemia afectó a todos los sectores de la sociedad, pero Abraham comprobó que el embate fue más duro con los hogares más pobres.

En Ceprodih los programas tuvieron más solicitantes, exactamente cuando disminuyeron las donaciones de empresas y particulares. La organización sobrevivió gracias a sus talleres y a los encargos de empresas.

Marzo fue un buen mes. Unilever para su marca Nevex encargó 5.000 túnicas escolares; Indian realizó una campaña para mujeres; Lolita encargó collares . Otras empresas claves fueron Farmashop, Mantam, Tralli, Goldfarb o Semm. Abraham fue invitada por Renner a contar su historia.
“Hasta ahora no teníamos apoyo estatal. Sin embargo, en los últimos días el Parlamento aprobó que las empresas que colaboren con Ceprodih puedan descontarlo de los impuestos, específicamente el IRAE, como sucede con la Teletón, el Liceo Jubilar o el Liceo Impulso. Es la primera vez que lo conseguimos en 22 años”, subraya satisfecha.

La directora aclara que si bien la donación económica de las empresas es fundamental para que la obra siga funcionando, lo que buscan es que se involucren socialmente.

“Si las empresas quieren que demos alguna capacitación especial pueden pedirlo, el objetivo es lograr la reinserción de las mujeres en la sociedad”, aclara.

Las otras patas de colaboración tienen que ver con el reciclaje de prendas: “Tenemos la posibilidad de que nos donen aquello que no usan más o que va a desperdicio. Por ejemplo, trabajamos con banners de cartelería, vidrio o, por ejemplo, ahora estamos probando con jeans; tenemos un equipo de diseñadoras con las que evaluamos qué podemos hacer”, detalla.

En el taller de Ceprodih, Marita muestra pruebas que hacen de uniformes para una ferretería y modelos de unas bolsas para reparto. Las máquinas de coser están ahora paradas, pero hace solo unas semanas todas trabajaron día y noche para cumplir con el encargo de túnicas escolares que hizo Unilever.

La organización tiene un negocio inclusivo, en el que comercializan los productos que hacen sus beneficiarias. Los objetos producidos se venden en la tienda que funciona dentro de su local. Allí pueden adquirse desde lporta documentos, llaveros o ceniceros, hasta posavasos o individuales (como los que la embajadora encargó para su residencia).

El voluntariado es otra de las patas clave, para Ceprodih: “Pueden ayudarnos dando cursos, donando algo o simplemente pintando una pared o cuidando niños”, señala Abraham. Los interesados en colaborar son bienvenidos, para registrarse pueden ingresar al sitio de Ceprodih y conocer opciones para ser parte del proyecto.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados