POR Diego Ferreira |
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"Jugá en mi equipo. ¡Querés más, tenés más!", arenga Diego Forlán en la reciente campaña de DirecTV. La multinacional de televisión satelital ofrece a quienes se afilien antes del martes 31 una cuota más baja ($ 729) que los $ 799 habituales y el fútbol uruguayo sin costo durante seis meses. Se trata sólo de una de las promociones de las empresas de televisión para abonados que se prodigan en verano aunque el calor haga que la atención esté puesta más en la playa que en la oferta televisiva.
Se proponen captar nuevos abonados, evitar el trasiego de clientes entre empresas y cada vez más combatir la competencia desleal que encarnan las antenas satelitales que bajan señales pagas en forma fraudulenta. El fenómeno crece y en el mercado local se habla de "varios miles" de usuarios informales, más allá de que haya cientos de equipos que permanecen hasta hoy guardados en la Aduana. Sólo en el último año se confiscaron unas 9.000 antenas AZBox capaces de desbloquear las señales pagas, comentó a El Empresario la abogada Virginia Cervieri, presidenta de la Cámara de lucha contra la piratería y el contrabando.
El uso de estas antenas es legal, ya que están pensadas para captar señales abiertas. El ilícito se produce cuando al decodificador se le carga un software que permite desbloquear señales pagas, no sólo las básicas sino también las premium como los paquetes de HBO, Moviecity y los canales para adultos.
La operación tiene un costo moderado y asegura a cambio un pago único y una oferta de 180 canales o más. Una antena satelital con decodificador cuesta entre US$ 300 y US$ 600 (estas últimas permiten bajar señales HD y sonido Dolby y hasta reproducen DVD) y la instalación del equipo oscila entre US$ 50 y US$ 100. Cada pocos meses, el usuario debe ingresar un código disponible en Internet, para actualizar la descarga de las señales.
El verano es la época del año en que sube la fiebre por estos equipos. "Hay gente que tiene casa en un balneario y que hasta quizá tenga su suscripción de pago en Montevideo, pero por dos meses no quiere pagar (el cable) entonces compra esta antena", argumentó Cervieri. En lo que va del año, la gremial junto a la Policía, allanó 20 hogares para confiscar decodificadores piratas. Como precaución, muchos usuarios desconectan sus antenas cuando se enteran de los operativos; los más arriesgados las reinstalan pasado el verano. Quienes usan las antenas ilegalmente infringen la ley 1.7520 que prevé para el usuario una sanción económica que va de 80 Unidades Reajustables (UR), unos $ 43.300, a 800 UR ($ 433.600). El instalador puede recibir entre tres meses de prisión y tres años de penitenciaría.
Las empresas del sector se quejan por la sangría de clientes y el perjuicio a la industria. "Esto hace perder clientes y genera un mercado ilegal donde hay gente que es legal, que aporta y crea fuentes de trabajo", criticó Horacio Rodríguez, presidente de la Cámara Uruguaya de Televisión para Abonados (CUTA), que agrupa a 59 cableoperadores del interior. El empresario reclamó medidas al gobierno a través de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (Ursec) y la Dirección Nacional de Telecomunicaciones (Dinatel).
El presidente de la Ursec, Gabriel Lombide, replicó que la oficina "no tiene potestades" para intervenir ante la importación o el contrabando de los equipos. La actuación del organismo se limita a la "instalación, mantenimiento de claves, y cobros mensuales" por tratarse de un servicio "sin la correspondiente licencia".
En una línea similar, el director de Telecomunicaciones, Sergio De Cola, señaló que la fiscalización "es difícil" ya que supone constatar el uso ilegal de un aparato legal. "En realidad, el problema se origina porque las señales internacionales y los operadores de los satélites involucrados utilizan un sistema de codificación muy débil técnicamente, el cuál es fácilmente crackeado", opinó el funcionario. "Si no existiera ese `hueco` de seguridad el problema no existiría ya que los equipos en cuestión sólo se podrían usar con fines legales", apuntó.
Menos colgados
En los números, las empresas de televisión para abonados ampliaron su clientela. Ni siquiera el trasiego entre las mimas es significativo, afirma David Silva, gerente de Marketing de TCC. En Uruguay existen 526.000 servicios de televisión cable, según datos de junio de 2011 de la Ursec, la cifra supone un incremento respecto a los 470.000 servicios constatados un año antes. Del total de servicios, Montevideo concentra el 44% y el interior el 56%.
Cablevisión es el cableoperador con más abonados en Montevideo, con el 26% del mercado. Las empresas TCC, Nuevo Siglo y Montecable, pertenecientes a los canales privados, cuentan con un 22% cada una, dejando un 8% para Multiseñal. En tanto, DirecTV reúne el 8% de abonados en todo el país. Virginia Geninazzi, gerenta de Marketing de DirecTV, informó que la firma tiene 44.000 abonados y estimó un crecimiento del 63% en las afiliaciones en el último año.
El incremento en la clientela en el sector se explica en la bonanza económica del país, lo que hizo de la televisión paga un "gasto básico" para las familias más que un bien suntuoso. Con más plata en el bolsillo, el televidente se volvió exigente, al demandar más canales y señales HD. Y con ello los tiempos de "pinchar el cable" parecen ir quedando atrás no sólo por razones técnicas o económicas, también los patrullajes contra las conexiones truchas han acercado a más público a la legalidad.
Entretanto, las empresas intentan adaptarse a los nuevos tiempos. Internet, que ofrece contenidos descargables y otros en vivo, se ha vuelto un fuerte competidor para la televisión. Ya no es ilógico pensar que más personas opten por la televisión como plataforma total de entretenimiento. En Uruguay, los servicios de Internet casi duplican a los de cable, al registrarse más de un millón de conexiones de banda ancha. Pese a todo, los cableoperadores son optimistas. "El televisor seguirá siendo el soporte estrella dentro del hogar. Es convocante, socializa, sin desconocer a otros dispositivos que se están expandiendo", opina Silva. El cable tiene margen para crecer en tanto se acerque a la interactividad y hacia allí va encaminado el futuro del negocio.
Prohibidas en Brasil
La Justicia Federal de Brasil prohibió la venta, importación y propaganda de las antenas AZBox que permiten captar ilegalmente señales de televisión cable, tras las denuncias encabezadas por la asociación de TV paga ABTA. El juez Marcelo Mesquita falló el pasado lunes 2 argumentando que se trata de equipos que configuran una "competencia desleal", que también atenta contra la Ley General de las Telecomunicaciones. En Brasil se comercializan entre 500.000 y 700.000 antenas satelitales, lo que provoca a la industria pérdidas mensuales de alrededor de US$ 53 millones, informó ABTA.