En el Estadio, en el carrito de la esquina, en el bar, en casa. Con mostaza, mayonesa, ketchup o solos. Los frankfurters son parte de la dieta cotidiana de los uruguayos que al año consumen unos 216 millones, según estimaciones realizadas en base a datos de la industria de chacinados local.
Cada mes, en el mercado local se venden unas 800 o 900 toneladas (cada kilo lleva unas 20 salchichas) por lo que, en promedio, los uruguayos consumen cinco al mes y unos 60 en el año, diez menos que la media de la ingesta en Estados Unidos, la meca del hot dog.
Schneck es la marca líder en ventas, con un 80% del mercado, según un reciente informe realizado por la consultora Mercoplus Latin America para la firma Doña Coca.
De su porción de mercado, la marca Schneck ostenta el 70% mientras que el 10% restante proviene de su segunda línea (más económica), La Guillermina.
En el segundo lugar, aparece Doña Coca con el 7%, tras haber incrementado sus ventas un 50% entre 2010 y 2011. La fábrica vende unas 60 toneladas de panchos al mes.
El podio lo completa Ottonello (6%); en tanto, marcas como Centenario, Sarubbi y Picorell se reparten el 7% restante del mercado, detalla el informe.
Sin embargo, Ottonello no comparte el análisis que la ubica en tercer lugar. La empresa asegura estar segunda en ventas, con 1.700.000 kilos de panchos al año (140.0000 al mes), sostuvo a El Empresario el gerente de Marketing de la empresa, Fernando Huarte.
Más que el precio
Los empresarios descartaron que el mercado informal -mediante la venta sin factura o la elaboración- del frankfurter tenga gran impacto en las ventas de las grandes marcas, ni siquiera como resultado de una búsqueda de precios más bajos por parte de los consumidores. En realidad, los grandes frigoríficos se han encargado de lanzar marcas de panchos más económicas.
Pero si bien el precio es importante, no es un atributo excluyente para la compra de frankfurters. Los consumidores tienden a priorizar la calidad del producto.
La experiencia previa de consumo y el precio son las dos variables que toman en cuenta los consumidores del producto. En tanto, los compradores de chacinados en general agregan la fabricación artesanal como un atributo adicional muy valorado, concluye el reporte.
Los estadounidenses tal vez tengan sus propias razones, pero llegan a consumir 20 billones de panchos al año, según el Consejo Nacional del Hot-Dog, entidad que agrupa a los fabricantes de salchichas de aquel país. La gremial estima que el 95% de los hogares norteamericanos sirve hot dogs; el 15% del total de ventas se hacen en puestos callejeros y el 9% en estadios de béisbol. En 2010, en ese mercado se gastaron US$ 1,6 billones en estos productos.
Otras categorías
La investigación de Mercoplus también da cuenta del consumo en otras categorías en la industria del chacinado, como chorizos, jamonería, salame y mortadela.
En chorizos, lidera Cattivelli con el 51% de las ventas, seguido por Doña Coca (12%). En salame, Doña Coca está primera con el 25% mientras que en segundo lugar aparece Otonello (17%). En jamonería, el liderazgo es compartido Schneck y Doña Coca con el 21% cada uno. En tanto, en mortadela, Otonello ostenta el 49%, seguido por Doña Coca con el 24%.
En suma, "Doña Coca es la segunda marca en cuanto a volumen" entre las chacinerías, aseguró tras el informe Gonzalo Scavino, gerente de marketing de esa firma.