Es emprendedor desde la acción estratégica. Ante los cambios disruptivos y un escenario de fuerte competencia, siempre busca ir un paso adelante. “Hay que crear un nuevo valor estratégico; crear un valor que nadie tenga, es decir una ventaja comparativa”, señala. Palermo es un avanzado estudiante de Ciencias Económicas. “Quería ser economista, pero me lo impidió el cierre de la Facultad y desde el año 1973 me dediqué a los negocios”, comenta. Nació en Florida hace 77 años, está casado, tiene tres hijos (Antonella, Florencia y Robertino) y tres nietos (Félix, Ciro, Bianca).
Está al frente de dos empresas uruguayas referentes: la Banca de Quinielas, que gestiona los juegos de loterías hace 82 años, y Abitab, la red de pagos y cobranzas creada hace 32 años y cuyo volumen de operaciones equivale al 18% del Producto Interno Bruto (PIB).
Palermo analizó los principales problemas que afronta Uruguay, la reglamentación de los juegos de azar en Internet, así como los desafíos de Abitab. A continuación, un resumen de la entrevista con El Empresario.
-¿Cómo observa el momento económico y social que afronta Uruguay?
-La inflación está dentro del rango meta del gobierno y la tasa de interés de referencia ha bajado al 8%. Hay una serie de indicadores macroeconómicos que establecen que el país está estable. Entonces, ¿dónde tenemos que focalizar las energías? En la tasa de inversión, que es muy baja para las expectativas de crecimiento que precisa el país para dar respuesta a las deudas sociales. La inversión se ubica en el eje del 15% del PIB, cuando en los países desarrollados está entre el 20% y el 25%. El bajo nivel de inversión es el talón de Aquiles de Uruguay. Además, hay varios problemas sociales que es preciso abordar. Uno de ellos, muy serio, es la pobreza infantil, junto con la situación de la adolescencia que no está educada y no consigue empleo. Es una situación grave que se refleja en el nivel de violencia en las calles y en el seno de la sociedad. Entre la pobreza infantil y los adolescentes, hay 150.000 hogares que no pueden cubrir las necesidades básicas.
-¿De dónde salen los recursos económicos para atender los problemas sociales?
-La solución de fondo no pasa por aumentar impuestos; si fuera tan fácil, ante cada problema social alcanzaría con subirlos. Si el incremento de los impuestos repercute en la inversión futura, entonces estamos haciendo las cosas mal. Uruguay precisa aumentar la inversión y la productividad de forma simultánea. También tenemos el problema de la población envejecida: el 16% de los uruguayos es mayor de 65 años. Otro problema del país es la deuda crónica para hacer frente al déficit fiscal. Hay mucho gasto que es estructural, por ejemplo, en sueldos y en aportes a la seguridad social.
-¿Qué opina sobre la nueva reglamentación de los juegos online que está a estudio del Parlamento?
-Desde La Banca no tenemos conocimiento del alcance de ese proyecto. Nuestra filosofía es la de cuidar al apostador impulsando medidas de juego responsable. Ahora tenemos un algoritmo para estudiar los comportamientos, que puede identificar actividades de fraude o de lavado de dinero a través del juego, así como prever cuándo una persona está por enfermarse y cerca de transformarse en jugador problemático o adicto. La Banca ha tomado todos los recaudos y esperamos que muy pronto esas precauciones sean reguladas por la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas, que sabemos comparte plenamente estas restricciones y el enfoque de proteger al consumidor. Es muy importante que no jueguen menores, por ejemplo. Nosotros somos la única lotería en América Latina que ha implementado la obligatoriedad de la identidad digital como requisito para poder enrolarse. Primero exigimos este requisito para la franja etaria de 18 a 25 años, ya que es uno de los sectores vulnerables. A los nuevos apostadores ahora también les exigimos que cuenten con una identidad digital y vamos a continuar hasta llegar a todos los clientes. En juegos online tenemos unos 110.000 clientes y en total, con la lotería, alcanzamos unos 400.000, que son gestionados a través de 285 agencias en todo el país. Esta industria nuclea a 950 agentes concesionarios, que constituyen los titulares de las agencias.
-¿Qué experiencias existen en el mundo sobre el desarrollo de los juegos de azar?
-El juego, históricamente, ha oscilado entre la liberación y la restricción, y ha servido como fuente de financiamiento, ya sea para causas específicas o para contribuir a financiar el Estado. El liberalismo aplicado a esta actividad en su máxima expresión puede provocar un daño a la sociedad a través de una competencia exacerbada que incite a jugar a través del otorgamiento de bonos o préstamos que se ofrecen en medio de una competencia desatada para poder subsistir. España, Italia, Francia y Alemania primero adoptaron el criterio de libre mercado en el juego. Con este enfoque se ha logrado una gran expansión -sobre todo de los juegos online-, pero a costa de haber incrementado un serio problema como es la adicción al juego. Ahora estos países, y hasta la propia Inglaterra, dieron marcha atrás adoptando medidas de juego responsable más restrictivas, respondiendo al clamor de la sociedad ante el aumento de los efectos nocivos del juego sobre determinados sectores vulnerables. Se dieron cuenta del impacto social tardíamente; es decir, después de implementar el sistema que habilitó a muchas empresas a operar en el mercado y de que esto se tradujera en un incremento de la adicción al juego, sumado a otros problemas como el lavado de dinero o el fraude. Todo esto que ocurrió en Europa nos lleva a afirmar que Uruguay está en el camino correcto; es un país serio en materia de juego. En aquellos países europeos continúa el mercado en competencia porque han otorgado licencias que ahora no pueden retirar ya que implicaría enfrentar juicios millonarios en perjuicio del Estado.
-¿Cuál es el futuro de Abitab?
-Abitab sigue vigente, aunque hay un vertiginoso desarrollo del canal digital. Entonces, la importancia de la fantástica red de 500 locales distribuidos en todo el país se relativiza frente al incremento del canal digital. El asunto es que la gente siempre precisa efectivo en algún momento, por tanto los agentes financieros nos contratan como corresponsales financieros para ejercer esa función, tanto para recibir depósitos como para realizar retiros de dinero. Hay una clara disminución de la actividad tradicional de Abitab, que va a seguir profundizándose. Abitab va a continuar trabajando en los dos canales -físico y digital-, ya que nosotros también tenemos una plataforma online de cobranza y pagos. En nuestra visión estratégica, también hemos decidido que Abitab se dedique a otras actividades que puedan favorecer al país. No se trata solo de ganar dinero, sino también de pensar con el corazón y ayudar a crecer al Uruguay.
-¿Cuáles serían esas nuevas actividades de Abitab?
-En el futuro, Uruguay va a necesitar capacidad para almacenar energía renovable. Estamos trabajando para traer una nueva tecnología para ese fin y estructurar una ingeniería de participación financiera para que todos los uruguayos puedan sumarse y, de esa forma, nos sintamos partícipes de ese nuevo futuro promisorio. Hay interés de compañías internacionales que quieren instalar centros de datos en el país, pero demandan energía estabilizada. Nosotros proyectamos una inversión de US$ 50 millones para realizar un prototipo que almacene el exceso de energía renovable generada. Estimo que el plan inicial podría quedar operativo en el primer semestre de 2027. También queremos ser el vehículo para que los uruguayos puedan participar con sus ahorros en otros proyectos innovadores vinculados al desarrollo sostenible y verde.