¿Por qué quedaron a mitad de camino grandes promesas de Silicon Valley?

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Aún no son realidad los autos voladores ni son de utilidad las computadoras cuánticas: ¿la «meca» nos engaña con anuncios pomposos?, ¿perdieron su «toque» los pensadores del sector tecnológico?

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En el otoño de 2019, Google le dijo al mundo que había alcanzado la «supremacía cuántica». Fue un hito científico que algunos compararon con el primer vuelo en Kitty Hawk. Con los misteriosos poderes de la mecánica cuántica, Google había construido una computadora que tan solo necesitaba 3 minutos con 20 segundos para realizar un cálculo que las computadoras normales no podían completar ni en 10.000 años.

Sin embargo, más de dos años después del anuncio, el mundo sigue esperando una computadora cuántica que haga algo útil. Y lo más probable es que siga así mucho tiempo más. También está a la espera de vehículos autónomos, autos voladores, inteligencia artificial avanzada y de implantes cerebrales que permitirán controlar dispositivos computarizados solo con el pensamiento.

Máquina publicitaria

Desde hace tiempo, la maquinaria publicitaria de Silicon Valley es acusada de adelantarse a la realidad. No obstante, en años recientes, los críticos de la industria tecnológica se han percatado de que sus promesas más grandes —ideas que realmente podrían cambiar el mundo— parecen cada vez más lejanas. La gran riqueza que generó la industria en años recientes por lo general provino de ideas de hace años, como el iPhone y las apps. ¿Los grandes pensadores del sector tecnológico han perdido el «toque»?

Ellos no tardan en responder: «claro que no». Pero los proyectos en que trabajan son mucho más difíciles que crear una nueva app. A su vez, las herramientas que ayudaron a superar casi dos años de pandemia —computadoras en casa, servicios de videoconferencia y wifi o la tecnología que ayudó a desarrollar vacunas— muestran que la industria no perdió sus capacidades del todo.

«Imagina el impacto económico de la pandemia si no hubiera estado la infraestructura —el equipo y el software— que permitió que tantos oficinistas trabajaran desde casa y tantas otras partes de la economía se mediaran digitalmente», comentó Margaret O’Mara, profesora de la Universidad de Washington especializada en la historia de Silicon Valley.

En cuanto a la siguiente gran novedad, los grandes pensadores aseguran que hay que darle tiempo. Tomemos el caso de la computación cuántica. Jake Taylor, quien supervisó los esfuerzos de computación cuántica para la Casa Blanca y ahora es director científico de Riverlane, una startup especializada en computadoras cuánticas, mencionó que crear una podría ser la tarea más difícil de la historia. Esta máquina desafía la física de la vida diaria.

Una computadora cuántica depende de la forma extraña en que se comportan algunos objetos a nivel subatómico. Si los científicos intentan leer información de esos sistemas cuánticos, tienden a perder la cabeza. Según Taylor, al construir una computadora de ese tipo, «todo el tiempo se trabaja en contra de la tendencia fundamental de la naturaleza».

Expectativas infladas

Los avances tecnológicos más importantes de las últimas décadas —el microchip, el internet, la computadora operada con mouse, el teléfono inteligente— no desafiaban a la física. Y se les permitió gestarse durante años, incluso décadas, dentro de agencias gubernamentales y laboratorios de investigación corporativos antes de lograr una adopción masiva.

«La era de la computación móvil y en la nube ha creado muchas oportunidades comerciales», dijo O’Mara. «Pero ahora los problemas son más complejos». Sin embargo, las voces que más resuenan en Silicon Valley a menudo hablan de ellos como si fueran tan solo otra app de smartphone.

Eso puede inflar las expectativas.

La gente inexperta «podría ser engañada por la pompa publicitaria», opinó Raquel Urtasun, profesora de la Universidad de Toronto que ayudó a supervisar el desarrollo de vehículos autónomos en Uber y ahora es directora ejecutiva de la startup de vehículos autónomos Waabi.

Las tecnologías como las de los vehículos autónomos y la inteligencia artificial no enfrentan iguales obstáculos físicos que la computación cuántica. Pero todavía no saben cómo diseñar un auto que pueda manejar por sí solo con seguridad en cualquier situación o una máquina que pueda hacer lo mismo que el cerebro humano.

Incluso una tecnología como la realidad aumentada -lentes que ponen imágenes digitales encima del mundo real- necesitará años de investigación e ingeniería antes de ser perfeccionada (ver recuadro).

¿Imán de dinero?

Muchos en Silicon Valley creen que las falsas promesas son importantes para llevar las tecnologías al público en general. La publicidad ayuda a atraer el dinero, talento y creencia necesarios para crear la tecnología.

«Si el resultado es deseable (y técnicamente posible); entonces, está bien que nos equivoquemos por tres, cinco o los años que sean», opinó Aaron Levie, director ejecutivo de Box, una empresa de Silicon Valley. «Los empresarios deben ser optimistas, deben crear algo parecido a ese campo de realidad distorsionada de Steve Jobs», que le sirvió para persuadir a la gente de creer en sus grandes ideas.
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Paciencia y «disonancia cognitiva»

Los emprendedores usan el bombo publicitario para generar interés entre el público. Aunque se puedan crear nuevas tecnologías, no hay ninguna garantía de que la gente y los negocios las querrán, las adoptarán y pagarán por ellas. Deben ser convencidos. Y eso quizás requiere más paciencia de lo usual dentro y fuera de la industria tecnológica. «Cuando nos enteramos de una nueva tecnología, nuestro cerebro necesita menos de 10 minutos para imaginar qué puede hacer. En un instante, comprimimos toda la infraestructura e innovación que se necesitan para llegar a ese punto», comentó Levie. «Esa disonancia cognitiva es el reto que enfrentamos».

Meta: un desafío «único en la vida»

Andrew Bosworth, vicepresidente de Meta, exFacebook, comentó que crear lentes livianos de realidad aumentada es parecido a crear las primeras computadoras personales que funcionaban con mouse en la década de 1970 (el mouse mismo fue inventado en 1964). Las empresas como Meta deben diseñar una manera completamente nueva de usar las computadoras, antes de introducir todas estas piezas nuevas en un empaque diminuto.

Durante las últimas dos décadas, empresas como Facebook han creado y desarrollado nuevas tecnologías a una velocidad que antes no parecía posible. Sin embargo, como dijo Bosworth, en esencia eran tecnologías de software creadas solo con «bits»: pedazos de información digital.

Fabricar nuevos tipos de equipos —trabajar con átomos físicos— es una tarea mucho más difícil. «Como industria, casi hemos olvidado cómo es esto», opinó Bosworth, quien llamó la creación de las lentes de realidad aumentada un proyecto «único en la vida».

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