Basilico pane leudó. El local que estaba en calle Constituyente quedó chico y la empresa pegó el estirón. Atrás quedó el barrio Cordón y ahora sus seguidores deben ir hasta el Centro para deleitarse con sus exquisiteces.
La micropanadería artesanal que lideran Adrián Morell y Cecilia Cattani, se instaló en Carlos Quijano 1286, aumentó en metros y comodidad. Mesas y sillas están dispuestas en el establecimiento céntrico como para recibir alrededor de 25 comensales.
No falta la opción take away, ideal para visitar el local y volver a la oficina con una delicia bajo el brazo, ya sea para desayunar, almorzar o merendar. Incluso, como Basilico pane permanece abierto hasta las 20 horas, alguna de sus propuestas bien puede solucionar la cena.
«En un momento vimos que nos faltaba espacio para atender mejor a nuestros clientes, para elaborar más, para instalar más máquinas», puntualizó Morell al detallar qué impulsó la mudanza.
Una de las claves de la nueva casa es la cocina a la vista. «Nos parece importante elaborar para que el público vea lo que está consumiendo», enfatizó.
La propuesta gastronómica de la firma familiar tiene algunos imperdibles en su menú. Las medialunas (las de manteca con almíbar de naranja son la perdición) o los croissant rellenos de crema y almendras o dulce de leche y chocolate son un camino de ida. Las piezas de pastelería clásica, como la carrot cake o la pasta frola, también conquistan y no se quedan atrás.
Todo puede maridarse con el café de especialidad que está certificado. «Tiene un sello de grano orgánico, proviene de Brasil y se tuesta en Porto Alegre», detalló el emprendedor.
Las tentaciones están a la orden del día y no faltan los panes de masa madre natural. Al mediodía siempre ofrecen tres tipos de tartas y además hay refuerzos de focaccia y ciabatta rellenas.