El almacenamiento de datos vivió su propia revolución tecnológica. En menos de una década se pasó del disquete al disco duro externo, dispositivo que se conecta a la computadora a través de un sistema USB y permite ampliar la memoria hasta en un terabyte.
Sucede que cada vez son más los datos para almacenar y más variados sus soportes, por lo cual se requiere de memoria adicional. En 2010 se vendieron en Uruguay unos 135.347 discos duros externos, por aproximadamente US$ 7,5 millones y para este año se estima un crecimiento de 30%.
El repunte en las ventas se explica por varios factores, uno de ellos es la mayor demanda de computadoras portátiles que tienen poca capacidad de almacenamiento interno y necesitan el uso de estos dispositivos. Según datos de la consultora Radar, en el período 2008-2010 la venta de estas computadoras creció 150%.
Los discos duros externos también son una herramienta útil para aquellos que quieren respaldar información importante fuera de su computadora de escritorio -un estudio realizado por Verbatim a nivel mundial indica que 43% de las máquinas fallan en los primeros tres años-.
Además, cuando esta información está en un disco externo, es menos probable que sea afectada por un virus.
El 50% de los usuarios utiliza el disco duro portátil para hacer back up y resguardar su información; el 15% guarda información adicional; el 20% por necesidades varias y el 15% restante para trasferencia de archivos, según datos proporcionados por Verbatim.
Los discos duros portátiles cuentan con un software que permite configurar distintos tipos de almacenamiento y copia de seguridad de archivos a través de dos métodos: actualización de archivos determinados cada vez que el usuario decida o la actualización automática cada vez que se conecte el disco duro portátil. También se puede realizar una copia de seguridad de todo el disco duro interno, incluyendo los programas y el sistema operativo para tener un respaldo total.