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Marcos Galperin: la corrupción es "un palo enjabonado del que aprender"

El fundador de MercadoLibre, la empresa de comercio electrónico más grande de la región, responde a todo sobre la economía argentina: la corrupción, los retos y las virtudes y defectos del gobierno de Macri

Galperín. "Creo que este gobierno hizo muchas cosas buenas". (Foto: La Nación/GDA)
Galperín. "Creo que este gobierno hizo muchas cosas buenas". (Foto: La Nación/GDA)

Lidera el principal sitio de comercio electrónico y el primer «unicornio» tecnológico de América Latina. Cuenta con más de 7.000 empleados en la región y en los últimos 12 meses más de 321 millones de ítems se vendieron a través de su plataforma. Eso representa transacciones por unos US$ 12.969 millones y una facturación de US$ 1.319 millones. Tiene 46 años y es cultor de un muy bajo perfil. Sin embargo, en su entrevista exclusiva con La Nación, el argentino Marcos Galperin, fundador y CEO de MercadoLibre, no ahorra definiciones. Desde la distinción entre un empresario y alguien que no lo es, hasta las virtudes y déficits del gobierno actual de su país.

—¿Cómo analiza la situación que atraviesa Argentina?

—Estamos pasando un momento difícil, intentando estabilizar el tipo de cambio, aunque parecería que encontramos una forma de parar la volatilidad, que era lo primero que necesitábamos hacer. Claramente, el tema internacional nos afecta mucho: primero, la economía estadounidense, que está en pleno empleo y genera una presión en los precios, además de una suba en la tasa (de interés), que también nos afecta. Después, la guerra comercial con China, que presiona los precios internacionales. Creo que necesitamos tener un mejor clima, que entren más dólares e, idealmente, que estos factores internacionales dejen de afectarnos en forma negativa.

—¿Le sorprendió la cantidad de empresarios involucrados en los cuadernos de coimas?

—Este caso demuestra que en la Argentina hay empresarios emprendedores y hay otros que, en realidad, más que empresarios eran contratistas del Estado. (...) Creo que incluso gente que al principio no tenía malas intenciones terminó entrando en el sistema, porque te van metiendo de a poco. Es decir, hay muchos grises; está el blanco y el negro y hay muchos grises. Vas entrando en el gris claro, gris medio, gris oscuro y terminás en el negro. Creo que es un palo enjabonado y que tenemos que aprender de esto para que nunca más el sector privado participe de un esquema de corrupción tan enorme. Creo que a largo plazo puede ser positivo.

—¿Por qué cuesta tanto que el mundo crea en el país? Me refiero al sector privado.

—Creo que se consiguieron muchísimas inversiones. Tal vez teníamos expectativas todavía más grandes, pero incluso el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), o cuando emitís un bono a 100 años.

"Hubo una entrada de muchísimo capital al sector de energías renovables y al agro. Si uno ve los números de inversiones, el porcentaje venía creciendo muy fuerte, hasta que entramos en esta turbulencia cambiaria".

—La diferencia entre lo financiero y la economía real.

—Pero eso es gente del exterior que le está prestando a Argentina a 100 años. Además, hubo una entrada de muchísimo capital al sector de energías renovables y al agro. Si uno ve los números de inversiones, el porcentaje venía creciendo muy fuerte, hasta que entramos en esta turbulencia cambiaria. Que, de vuelta, creo que es más un impacto de lo que pasó en todo el mundo; el efecto se acentúa en Argentina porque hay incertidumbre política respecto de qué va a pasar el año que viene en las elecciones.

—¿Qué es lo mejor y lo peor que ha hecho el gobierno?

—Es difícil contestar sin antes decir lo que heredó, incluyendo lo institucional, con esto que estamos viviendo de los cuadernos, es decir, el nivel de corrupción que había a todo nivel. Porque en la provincia de Buenos Aires ves lo que está pasando con jueces, fiscales, policías y barrabravas. Uno ve (la serie) El Marginal y por algo tiene el éxito que tiene, ¿no? Estábamos en eso y la realidad supera la ficción. Creo que este gobierno hizo muchas cosas buenas, a nivel institucional, a nivel de reducción de déficit, a nivel de poner a Argentina de vuelta en el mundo, a nivel de varios sectores, como el de energías renovables y el de industria del conocimiento, que es un sector que anda muy bien y ya estaba andando muy bien, con generación de empleo e innovación.

Galperín. "Nuestro marco laboral se basa en empleos que están desapareciendo". (Foto: La Nación/GDA)
Galperín. "Nuestro marco laboral se basa en empleos que están desapareciendo". (Foto: La Nación/GDA)

—¿Cuál es el principal déficit?

—Le está costando la parte económica. Tanto el gobierno como muchos que no estamos en el gobierno pensamos que iba a ser más fácil controlar la inflación, sin darnos cuenta de que, cuando tenés que subir las tarifas, porque si no las subís se cae la infraestructura, eso tiene un impacto significativo en los precios. El tipo de adecuación de tarifas que hacía falta no era compatible con reducir la inflación. Tenemos una historia inflacionaria muy grande y las expectativas enseguida se ajustan. Y es difícil, es un tema de muchos años poder bajar la inflación. Incluso después de haber puesto las tarifas a un nivel razonable que les permita a las empresas hacer las inversiones necesarias para tener energía, luz.

—Infraestructura clave para las inversiones.

—Que haya fibra óptica, que funcione Internet. La gente muchas veces se olvida, pero nada andaba.

—La situación financiera aparece hoy muy compleja para las pymes, con tasas del 70%...

—Cuando se miran las tasas, hay que mirar también la inflación. Ahora están al 70%, pero la inflación está al 40%. Siguen siendo tasas reales altísimas; claramente es una medida extraordinaria para contener la volatilidad cambiaria.

—¿Era necesario ir al FMI?

—Creo que fue fundamental. Brillante. Conseguir la tasa y el monto que hemos conseguido es algo espectacular. El impacto va a depender de nosotros. Nosotros manejamos la economía y qué se hace con ese dinero que nos da el Fondo es lo que va a determinar si fue bueno o malo. Que alguien venga y te preste una plata a menos de la mitad de lo que te prestaría el mercado, ¿por qué va a ser malo? ¿Porque te ponen ciertas condiciones, porque quieren que se devuelva? Me parece razonable. Y ya vimos qué pasa cuando no devolvés la deuda; no nos fue bien con el default.

—¿Qué es lo que más lo desvela de la economía?

—Una economía que entra en una recesión con un tercio de la población en la pobreza. Es dificilísimo y hace que las recetas del populismo sean muy fáciles de vender. Porque a esa parte de la población que está en la pobreza le dicen: «Ahora tocan tres, seis o nueve meses de seguir pasándola mal». Y la solución a corto plazo les parece mucho más atractiva y es entendible. Eso me preocupa.

—¿Y a largo plazo?

—Lo que me preocupa es que hace décadas que no genera empleo de calidad. Brasil, en plena recesión, en el último año generó más de medio millón de empleos en el sector privado. Tienen un marco laboral flexible, moderno, enfocado en los trabajos que necesita el futuro. Nosotros tenemos un marco laboral basado en la revolución industrial, en los empleos que están desapareciendo en el mundo porque se van a automatizar, y nos cuesta mucho generar empleos en forma sustentable. Y eso es muy difícil. Es un tema imprescindible que hay que resolver.

La prueba de fuego de las elecciones

«Hay un sector del arco político que tiene un discurso dramáticamente anticapital. Entonces, por supuesto que a medida que se acercan las elecciones, empieza a haber un ‘bueno, quiero ver qué va a pasar antes de seguir invirtiendo’», dijo Galperín. A su juicio, existe expectativa sobre si los argentinos «están dispuestos a hacer el esfuerzo y el sacrificio que hace falta para, en largo plazo, construir una sociedad que puede tener un presupuesto equilibrado, que paga sus deudas, que apunta al largo plazo»; o si quiere una sociedad donde se quiere el fútbol gratis y la luz gratis y el gas gratis, y si después nadie hace las inversiones para pagar esa luz y ese gas, más adelante lo veo». «Tenemos que demostrar qué queremos como sociedad», resaltó.

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