Punto para los publicistas. Veintidos se animaron a afilar el lápiz para escribir sobre el sector y ellos mismos desnudando fulgores y miserias de la profesión que, aunque pueden criticar, todos aman.
Editado por Fin de Siglo y el Círculo Uruguayo de la Publicidad con motivo del Desachate 2008, "La publicidad es puro cuento" reúne a profesionales de varias generaciones que aprovechan la oportunidad para rendir homenajes, rescatar anécdotas, pasar facturas, plantear fábulas muy similares a la realidad y, por qué no, disfrutar escribiendo sin que le vaya la vida en convencer al cliente o al público objetivo.
Son poco más de 200 páginas de fácil lectura en las que se degranan los relatos y permiten conocer la cara menos vista de los autores. Así, uno se entera cómo Elbio Acuña fue puesto en aprietos por una niña de siete años, cuán crudo puede ser chatear dándose dique sobre la profesión, cómo les fue a Pipe Stein y Macunaíma en Río, la diferencia vital que puede provocar una vocal en el nombre fantasía, cuántos publicistas entran juntos en un baño de agencia y quién se hizo el muerto para escuchar las alabanzas que sus colegas no le hacen en vida.