Los cada vez más dulces negocios de Arcor

| Luis Pagani logró convertir a la alimenticia en un jugador mundial de primerísimo nivel. Internacionalización e integración vertical es su receta para el éxito

Pocos negocios en el mundo son tan dulces como los que lidera Luis Pagani, CEO de la argentina Arcor. La empresa es el principal productor mundial de caramelos, que llegan a mercados tan diversos como Estados Unidos, China, Rusia, Medio Oriente, Europa y, claro, América Latina. No sólo eso: Arcor es el mayor exportador de golosinas de Argentina, Brasil y Chile. Y el año pasado, tras la asociación con el Grupo Danone en el negocio de las galletas, alfajores y barras de cereales, se conformó Bagley Latinoamérica, la mayor empresa de galletas en Sudamérica, bajo el management del Grupo Arcor.

Tal expansión es hija de una vocación internacional que comenzó a fines de los 60, cuando los latinoamericanos aún no se animaban a cruzar fronteras. Desde 1993, cuando con sólo 35 años tomó las riendas de la firma fundada por su padre, Pagani consolidó la integración de Arcor. La empresa tiene hoy 27 fábricas en Argentina, cuatro en Brasil, tres en Chile y una en Perú, además de oficinas comerciales en México, Colombia, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Estados Unidos, Canadá y España. ¿El resultado? Con exportaciones por U$S 270 millones, Arcor vendió el año pasado U$S 1.240 millones, casi el doble que en 2002.

Crecer desde la siempre volátil Argentina implicó un duro esfuerzo por minimizar riesgos. Pagani lo logró a través de una integración vertical del negocio. La empresa produce sus principales insumos. Además de fructosa, glucosa, trozos de maíz, harina y sémola, es líder argentino en la producción de cartón corrugado, produce 110.000 toneladas de azúcar al año y es un importante productor de leche.

NO SON LOS ÚNICOS MÉRITOS. "Pagani profesionalizó Arcor, trayendo cabezas de distintos lugares", dice Guillermo D`Andrea, director de Marketing de la Universidad Austral, en Buenos Aires. "Siguió promoviendo fuertemente la internacionalización de Arcor consolidando su presencia regional: la compra de la firma 2 en 1 de Chile, bien absorbida siendo una compañía grande y con una cultura comercial tal vez hasta más desarrollada que la de Arcor, es un ejemplo de ello".

SE DISPARA EL CONSUMO EN CHINA. La buena noticia para Pagani es que el horizonte de crecimiento de Arcor es infinito. Su apuesta por ingresar a China antes de la explosión de consumo en el gigante asiático promete recompensas. El ascenso social de millones de personas a las capas medias y la creciente occidentalización de los hábitos de consumo continúan aumentando las ventas de golosinas en ese mercado. El consumo de chocolate, un alimento sin tradición en China, se multiplicó por 40 en los últimos cinco años. Y el consumo per cápita anual puede llegar en los próximos años al kilo, el doble del registrado hace tres años. Son proyecciones que certifican el rumbo correcto tomado por Pagani. También se apresta a sacar rédito de la alianza firmada el año pasado con Bimbo para coinvertir en la construcción de una planta maquiladora de confitería en México. Está claro que nada amenaza con amargar el negocio de Pagani. Sus caramelos, chocolates y galletitas continuarán endulzando el mundo. (AMERICA ECONOMÍA)

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