POR GASTÓN PÉRGOLA | gpergola@elpais.com.uy
¿Cuál es su negocio?
Trabajamos varias áreas de negocio. Pero básicamente nos dedicamos al registro, vigilancia y mantenimiento o renovación de marcas. Trabajamos en patentes de invención, cubrimos la protección de derechos de autor y también la obtención de variedades vegetales. Por ejemplo, descubren cómo debe tratarse a la frutilla para que tenga un tamaño considerable, son mejoras a una variedad vegetal, y el cliente lo protege.
¿Cuál es el área que más trabajan?
Trabajamos mucho con marcas y, en un segundo plano, con patentes. El primer caso se trata de infracciones marcarias, o sea todo lo que tiene que ver con la falsificación de productos.
¿Para qué marcas trabajan?
El 70% de nuestros clientes son internacionales; nuestra mayor cartera está en los laboratorios, las tabacaleras, moda en vestimenta, empresas automotrices, industria alimenticia, empresas tecnológicas y de bebidas. Tal es el caso de Google, Hugo Boss, Ray Ban, Montblanc, British American Tobacco, que comercializa Montana y Luke Strike.
¿De estos rubros falsificados cuáles son los más difíciles de controlar?
La ropa por lejos. Le siguen los lentes, relojería y productos en cuero. Son fáciles de falsificar y de uso más cotidiano.
¿Como agentes de las marcas tienen trato con los representantes locales?
No mantenemos mucho contacto con ellos, salvo que se dé un conflicto. Los clientes extranjeros prefieren que tratemos directamente con la matriz.
¿El negocio de las marcas truchas creció mucho en Uruguay?
Están en la plaza, en las ferias, caminas por las calles y las ves. Esa es una de las cosas que más preocupa a las marcas, porque las desprestigia, con productos de mala calidad, que se venden a precios muy por debajo de lo que valen y causan perjuicios económicos de relevancia. Es un crimen organizado que ha tomado mucho vuelo en el país y que es difícil de perseguir, porque lo tapas por un lado y se destapa por el otro. Causa pérdidas gigantescas. Lo bueno es cuando aparecen grandes contenedores, cuando se apunta a lo macro. Uno puede ir comercio por comercio, iniciando acciones contra todos, pero ese es un trabajo de hormiga. El tema que tiene Uruguay es que es un país de tránsito, entre productos que van desde Asia a países como Brasil o Paraguay. En el negocio de falsificación se facturan millones y millones de dólares.
¿Comparado con otros países de la región cómo está Uruguay en el tema de las falsificaciones?
Se está trabajando mejor. Hace dos años se creó una comisión que se llama Comisión Permanente para la Protección de los Derechos de Propiedad Intelectual, integrada por el Ministerio del Interior, estudios jurídicos y varias cámaras que nuclean a distintos autores. Lo que hace es capacitar a los funcionarios policiales para saber cómo detectar una marca falsa. Se ha mejorado mucho buscando conciencia en la gente y el personal policial.
Hace pocos días Aduanas incautó contenedores con productos falsos…
Con lentes, relojes y carteras. Lo que tengo entendido que hace Aduana es contactar a la Dirección Nacional de Propiedad Industrial y esta le informa cuáles son los agentes marcarios. De allí, la Aduana se contacta con ellos.
¿Cómo califica el trabajo de Aduanas?
Lo ideal sería que la Dirección Nacional de Aduanas cada vez que abre un contenedor con marcas presuntamente falsas busque a quienes son los agentes o representantes legales de esas marcas y les dé aviso del hecho para que éstas puedan obtener el consenso de las casas matrices y así actuar como se debe, o sea destruir la mercadería.
¿Ese ideal está lejos o cerca?
Últimamente se ha comunicado, pero no siempre es así.
La legislación local no prevé medidas de fronteras que permiten incautar mercadería falsa en la aduana…
Las medidas en fronteras no están reguladas en el país. Es una legislación que permite actuar de forma más correcta para actuar en caso de que haya mercadería falsificada. Acá lo que pasa es que se abren contenedores por pura sospecha, por olfato. O en caso de que la documentación no es correcta. Pero no es que haya una legislación en la cual se establezca concretamente cuándo abrir un contenedor y qué hacer cuando se encuentra esa mercadería. No existe ninguna ley concreta, pero Propiedad Industrial va a empezar a tratar el tema.
¿De dónde provienen los productos falsificados?
Casi en un 100% de China. Es el principal proveedor.
¿Cómo entran al país básicamente?
Ingresan a las zonas francas y vía marítima. Y luego siguen hacia los países vecinos por vía terrestre.
¿Existen hoy fábricas uruguayas que producen mercadería falsa?
Sí. Existen empresas muy chicas que fabrican grifas para pegar en cualquier producto de ropa o alcohol.
¿Hay muchas técnicas para identificar productos falsos?
Para empezar uno las distingue por la calidad y el precio. Pero muchas veces resulta difícil encontrar las diferencias. A su vez existen tácticas para descubrir la falsedad de un producto. Las empresas van poniendo a sus productos nuevas trabas y los falsificadores las van descubriendo. Un ejemplo es coser el logotipo con una cantidad determinada de puntadas o iniciales pequeñas en lugares estratégicos.
¿Se falsifican también productos no tan conocidos?
No tanto. Generalmente se da con marcas súper conocidas, que todos conocen y quieren tener.
¿Alguna vez compró ropa trucha?
No, no, no. Nada. Nunca compré. Si no la puedo pagar, no la tengo. No me caliento. Tener puesta ropa trucha va contra lo que hago en mi trabajo y tampoco muero por tener ropa de marca.
¿Cómo se resolvieron los casos en que han trabajado?
Hemos tenido casos resueltos por la vía civil. Pero la que más impacto tiene es la vía penal, porque es más ruidosa y se le hace un daño extra al infractor.
¿Qué tan desarrollada está la teoría de lo trucho en Uruguay?
En el caso del consumidor depende de la clase social. Las personas de nivel socio económico bajo y en algunos casos medio consumen mucho producto falsificado. La gente que viene del exterior a hacer un negocio en el país generalmente tiene la cultura de una buena protección en cuestión de propiedad intelectual. Llegan al mercado, se protegen, solicitan y queda cubierto y sale al mercado limpio. El empresario local se larga al mercado y después ve cómo lo va arreglando. A veces tienen suerte, pero otras tantas terminan perjudicadas. Es que las marcas son el activo más importante de la empresa.
¿No hay conciencia de que se trata de un delito?
Antes no era visto como un delito, ni por el consumidor ni por la propia Policía. Antes veías a un tipo en una esquina vendiendo unas remeras y parecía algo normal.
¿Hay mucha resistencia de estos comerciantes?
Sí. Y es muy difícil que ese comerciante te diga quién es el culpable. Te dicen que no tienen ni idea de quién está atrás de todo eso. Resulta muy difícil llegar al origen. Y si bien estas personas cometieron un delito, en la mayoría de los casos son insolventes. Es imposible que puedan pagar indemnizaciones a las marcas. No se les puede sacar un peso y los juicios quedan en la nada. Por eso la clave está en llegar a lo macro.
¿Cuál es la pena por vender productos falsos?
De tres meses de prisión a seis años de cárcel. Los casos de condena son muy pocos en Uruguay.
PERFIL
Nombre: Victoria Fox
Ocupación: Abogada, agente en propiedad intelectual
Edad: 29
Estado Civil: Casada, con una hija (Clara)
Desde pequeña tenía clara su vocación. Con el paso del tiempo, lejos de arrepentirse, la consolidó. En el año 2002 egresó de la Universidad Católica como abogada.
Sin perder el tiempo Fox realizó varios cursos de capacitación en materia de propiedad intelectual, en la Universidad de Montevideo y la Cámara Mercantil, entre otros centros educativos.