ENTREVISTA

Lifan Motors acelera su plan de armar autos eléctricos en Uruguay

Mano a Mano con el presidente del directorio, Mu Gang.

Mu Gang. "Aún no estamos en una situación ideal; intentamos lograr un balance". (Foto: Ricargo Figueredo)
Mu Gang. "Aún no estamos en una situación ideal; intentamos lograr un balance". (Foto: Ricargo Figueredo)

La rama automotriz tiene en los vehículos eléctricos y en los autónomos el paradigma que marca hacia dónde se encamina el futuro de esa industria. Y el fabricante chino Lifan Motors no escapa a esa tendencia: mientras espera presentar en sociedad tan pronto como el año próximo su modelo autónomo, los planes de expansión para sus autos eléctricos involucran a la planta que instaló en San José (Uruguay), donde opera desde 2012.

De esa iniciativa y de la apuesta de la firma automotriz al país habló el presidente del directorio de Lifan Industry Group, Mu Gang, con El Empresario. El ejecutivo fue uno de los participantes de la cumbre de negocios China-LAC realizada la semana pasada en Punta del Este. A continuación, un resumen de la charla.

La empresa está interesada en fabricar vehículos eléctricos en Uruguay. ¿En qué fase está ese proyecto?

Estamos viendo una estrategia para armar vehículos de energía renovable en el país, porque Uruguay está intentando desarrollar ese proyecto. Entonces, como empresa de fabricación de dichos vehículos estamos viendo una cooperación importante. Para desarrollar un poco más la idea, estamos pensando en traer la operación que ya aplicamos en China, que consiste en el alquiler en vez de la compra del vehículo. En China, calculamos que si en vez de usar un auto a combustible se usa uno eléctrico se ahorra hasta 50% del costo. En Uruguay hicimos los cálculos y estimamos que se puede ahorrar hasta un 70%. Según lo que comentó el presidente (Tabaré Vázquez) el próximo paso es conformar un equipo para (evaluar) ese proyecto (N. de R.: según informó Presidencia, el grupo estaría integrado por representantes del Ministerio de Economía y Finanzas y el de Industria, Energía y Minería así como por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y la Secretaría de Transformación Productiva).

¿Qué tipo de trabajo previo hay que hacer para que este plan se concrete?

Esta no es una inversión común, sino algo que tenemos que estudiar mucho antes de empezar. Por ejemplo, se precisa que las estaciones estén preparadas para recargar los modelos eléctricos. Otro tema sería la batería. Se la considera como un material con un poco de riesgo; antes de importarla hay que procesarla por Aduanas. La batería además tiene un costo muy alto, de hasta US$ 18.000. Esa cifra la tomamos en base al mercado chino y quizás trasladar esa idea para acá infle más los costos. Si empezamos a tener resultados que nos permitan bajar los costos, quizás no precisemos tanta ayuda. Por otro lado, (también) hay que considerar las tarifas de electricidad.

¿Cómo ve el desempeño de la compañía en Uruguay?

Es una relación como metafóricamente se dice de «pez en el agua». Desde el establecimiento de la fábrica hace más de cinco años, mantenemos un crecimiento y seguimos sobreviviendo en el mercado, seguimos luchando para lograr un mejor lugar en el sector. Eso significa que Lifan está poniendo su mayor esfuerzo no solo en Uruguay sino a nivel regional y eso quiere decir que el Estado también nos está apoyando. Por una parte estamos evolucionando con los vehículos convencionales y, por otra, estamos viendo posibilidades para avanzar con los autos eléctricos.

En 2015, la planta de San José vivió una crisis en sus ventas, lo que llevó a un cierre temporal. ¿Qué le dejó esa situación?

Estamos muy agradecidos por todo el apoyo que nos dieron, sentimos un respaldo constante. Nosotros queremos hacer de nuestra parte para demostrar algo también.

¿Cómo es para Lifan producir en Uruguay, considerando que los costos son un problema, según los industriales?

Todavía no estamos en una situación ideal y estamos intentando llegar a un balance. Falta, pero seguimos con actitud muy positiva hacia el mercado.

La empresa ha enfrentado medidas sindicales. ¿Cuál es la situación hoy?

Sí, eso nos afectó mucho en el pasado. Este año no hemos tenido ningún conflicto. Eso quiere decir que estamos mejorando la forma de gestión con los empleados y también la comunicación. Pero este es un problema que no solo afecta a Lifan sino a las empresas en general. Nosotros intentamos poner de nuestra parte para resolver eso. Para ello también tenemos que mantener una buena comunicación con el Estado.

¿El escenario adverso no les hizo pensar en irse del país?

Sí, lo pensamos.

¿Y por qué se quedaron?

En China tenemos un espíritu empresarial particular. Se trata de tres aspectos: el primero, es encargarse de la Responsabilidad Social Empresarial; el segundo, es que tenemos que cuidar nuestros mercados, tenemos que desarrollarlos y avanzar y para eso siempre tenemos que mantener la creatividad; y lo tercero es tener confianza en el mercado, una actitud positiva de intentar resolver los problemas. Es una fe que nos mantiene todo el tiempo y que nos dice que si seguimos ese camino tarde o temprano vamos a llegar a buenos resultados.

Otro de los modelos Lifan en Punta del Este
Otro de los modelos Lifan en Punta del Este
Otro de los modelos eléctricos que presentó la firma

Empresas como Tesla están abocadas al desarrollo de autos autónomos. ¿Lifan está en ese camino también?

Ya hemos fabricado esos modelos, tecnológicamente estamos allí.

¿Cuándo llegarán al mercado?

Ese es un tema un poco complejo, porque no solo hay que ver el tema de la tecnología. Existen cinco niveles de autonomía de los vehículos y en nuestro país estamos llegando al tercero. Mientras, estamos avanzando rápidamente, estudiamos y aprendemos. Tarde o temprano llegaremos al máximo nivel. Ya planificamos mostrar los vehículos con estas tecnologías en EE.UU. en 2018.

Dos modelos «verdes»

La marca Lifan Motors presentó los dos modelos eléctricos que pretende lanzar en Uruguay en el stand que armó para la cumbre China-LAC. La exhibición atrajo la curiosidad de los asistentes al evento, así como de las autoridades de gobierno, encabezadas por el presidente, Tabaré Vázquez. El Lifan 620 EV (foto) es un sedán de cuatro puertas, que funciona en base a un sistema de 12 baterías de litio intercambiables (seis instaladas al frente, cuatro debajo del asiento trasero y dos en el maletero). El auto también puede realimentarse a través de un conector eléctrico; la carga total insume 8 horas. Alcanza una velocidad máxima de 110 kilómetros por hora y su rango de autonomía llega a unos 300 kilómetros. En tanto, el Lifan 330 EV puede lograr una autonomía de hasta unos 200 kilómetros; el máximo de velocidad ronda los 100 kilómetros por hora. El vehículo cuenta con ocho baterías intercambiables (cuatro en el compartimento del motor y cuatro debajo del asiento trasero); a diferencia del 620 EV, este modelo no brinda la opción de carga a través de un conector. Ambos vehículos comparten características como frenos ABS, doble airbag, luces LED diurnas y dirección eléctrica.

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