Es el candidato ideal: terminó la carrera, maneja idiomas y tuvo una entrevista de trabajo muy favorable. Pero aún falta algo para la decisión final, ya que antes de contratar a un nuevo empleado las empresas se siguen apoyando en las referencias laborales para constatar su desempeño anterior. Pese a esto, la elección de las personas a referir suele ser descuidada por el candidato.
Geraldine Delfino, gerente de Advisory-Selección de Personal de PwC confirmó que más allá del caudal de información disponible en Internet y los datos que figuran en los CV, "las referencias laborales siguen teniendo importancia" para los reclutadores y empresas.
La consulta a esas personas suele configurar el último paso del proceso de selección y contribuyen a "disipar dudas o corroborar hipótesis" de la etapa de entrevista y evaluación, explicó Verónica Melián, socia del Departamento de Consultoría en Capital Humano de Deloitte.
Es que el desempeño pasado, el tiempo de trabajo y el salario anterior no son los únicos aspectos que se toman en cuenta al reclutar; las consultas a las referencias laborales apuntan a conocer las cualidades humanas del candidato, sus motivaciones, su trato con jefes y compañeros, si tuvo problemas con el supervisor y porqué se fue de su último empleo.
En suma, para las posibilidades del postulante será tan importante su aptitud como su actitud. "Cosechar relaciones positivas a lo largo de la carrera le va a permitir acceder a oportunidades que de otra manera quizá no podría tener", consideró Neker de la Llana, gerente de Servicios Profesionales de Manpower.
A quién elegir. La elección de las referencias suele ser descuidada por los candidatos cuando arman un CV. Los expertos aconsejan incluir al ex jefe directo, porque puede hablar con propiedad sobre el rendimiento pasado del postulante.
Delfino y Melián coincidieron en que es ideal añadir referencias de un colega de tareas y eventualmente de un subordinado para tener una "visión 360°" del candidato. Esas referencias tienen un peso mayor que las personales o la que puede dar un profesor, más útiles para los jóvenes sin experiencia laboral.
Cuidar el perfil online. Las referencias también pueden cultivarse en Internet. En el mundo crece el uso de portales como LinkedIn para presentar y pedir referencias, aunque esa es una estrategia cuando mucho complementaria al chequeo directo. "La posibilidad de dialogar nos brinda información más precisa acerca del postulante, nos permite ahondar en los puntos que nos generaron dudas en la entrevista o en la evaluación", aclaró Melián.
Por otra parte, los expertos advierten sobre los riesgos que puede acarrear el "uso liviano de más" de Facebook o Twitter. De a poco, las empresas se atreven a revisar el perfil del postulante en esos sitios para evaluar cómo se comporta en Internet.
"En las redes sociales puedo llegar a actuar de una forma distinta o hacer cosas que quizás no haría en las relaciones más tangibles", y esos comportamientos interesan a las empresas, explicó de la Llana.
A veces el vistazo arroja resultados poco favorables. Incluso, algunas empresas en el exterior desecharon postulantes por lo que escribieron en Facebook. En previsión, los expertos aconsejan no publicar "lo que uno no quiere que sepa" el jefe.
El peso de una mala opinión
Si una buena referencia puede darle una mano al trabajador a conseguir un empleo, cabe preguntarse cuánto lo perjudica la mala opinión de un exjefe.
"Una mala referencia por sí sola no es determinante" pero varias significarán la exclusión del candidato, dijo Verónica Melián, de Deloitte. Para Neker de la Llana, de la consultora Manpower, aunque no necesariamente deja afuera al postulante, la mala referencia "complica sus oportunidades". Melián arguyó que las referencias deben contextualizarse porque no siempre son objetivas; siempre hay que chequear más de una fuente, remató.