En el arranque, febrero de 2009, Muelle Oriental tuvo por único capital un living, dos PCs y el background de sus fundadores, Ignacio Fascioli (26) y Guillermo García Pintos (34), además de sus licenciaturas en administración y la experiencia en empresas del sector. El negocio, la reventa, alquiler y transformación de contenedores cuando, tras los 12,5 años promedio de vida útil, quedan fuera del circuito marítimo y se vuelcan al mercado doméstico. Hoy, con un sólo ejercicio contable cerrado en U$S 3,5 millones de facturación y más de 3.900 containers de 20 pies vendidos, Muelle Oriental lidera en Uruguay y Colombia, se posiciona fuertemente en Perú y Chile, y crece en Argentina, Ecuador, Paraguay, Sudáfrica, China, Vietnam y Singapur.
La versatilidad del contenedor -de acero corrugado y a un precio de venta, según estado y tamaño, de entre U$S 2.400 y US$ 3.400-, lo habilita para el transporte de carga seca y refrigerada, como depósito para almacenaje, módulo u oficina en la construcción, el agro y comercios de todo tipo, y la vivienda, sobre todo, en establecimientos rurales y balnearios.
En Uruguay, se puso de moda usarlos en estaciones de servicio, escuelas, iglesias y cárceles, pero en Europa, por ejemplo, hay residencias universitarias construidas con más de 400 de estas cajas, que fueron ideadas por un camionero estadounidense, Malcolm McLean en 1956. "El techo a la multiplicidad de usos es la propia creatividad", dice Fascioli, para quien construir con contenedores es como "jugar al Lego".
La faceta creativa de Muelle Oriental descansa en Mosa Housing, la división dedicada a la transformación del contenedor, que además de ofrecer productos estandarizados, trabaja a pedido del cliente.
"Hay mucha tela para cortar, pero vamos despacio. Ahora preparamos la certificación ISO 9001, para exigirnos calidad. El nuestro es un negocio contracíclico, más crece la economía mundial, menos contenedores dejan el mar al término de su vida útil", explica. Según Fascioli, la crisis dejó un déficit de tres millones de containers.
En estos días, con talleres y stock propios en cada plaza donde opera, Muelle Oriental muestra lo que sabe hacer en su propio contenedor y en otros 40 alquilados como stands en la ExpoPrado.