La personalización impulsa el negocio de las computadoras

Mientras que el crecimiento de Intel es de 10% en el mundo, en la región llega al doble

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La venta de computadoras crece más en América Latina, porque en los mercados desarrollados ya se completó la personalización, un proceso por el cual cada miembro de la familia adquirió su propio aparato, opinó Steve Long, director general de Intel para América Latina.

Además, explicó que sobreviven a la commodititazación innovando. A continuación, un resumen de la entrevista.

¿Cómo está el negocio de Intel aquí y en el mundo? Intel Corporation tuvo ingresos anuales de US$ 54.000 millones en 2011, en un año en el que la gente empezó con muchas inseguridades económicas. Sus ingresos netos alcanzaron los US$ 12.900 millones. Además, mientras el crecimiento promedio de PC en el mundo está en 10%, en América Latina crecemos al doble que eso.

¿Eso no es por el atraso digital que existe en la región?

Algunos lo ven así, pero yo lo entiendo como una oportunidad de estas economías por la participación por primera vez de mucha gente en el mercado de la computación, impulsada, sobre todo, por el ascenso de la clase media. Además, países que tienen alta aplicación de tecnología en educación, son un buen indicador del mercado.

¿No es que estos países se ven mejor porque la crisis estancó a EE.UU. y a Europa?

No. Los mercados maduros también están creciendo, aunque tal vez a un ritmo menor que los menos avanzados. Lo que sucede es que en esas economías ya pasó el crecimiento que ahora se está dando acá, que es el de la personalización de las computadoras, un fenómeno por el cual cada miembro de la familia quiere su propio aparato.

¿Cómo sobreviven a la commoditización de los procesadores?

Innovando. Trayendo cosas con valor que el consumidor quiere. En resumen, seguir trayendo cosas nuevas que hagan la diferencia en la experiencia del usuario. La ultrabook, por ejemplo, es la mejor respuesta a esto, porque es otro formato, más delgada, menos pesada, con tiempo de respuesta más veloz, mayor duración de batería... Tiene lo mejor de una PC y lo mejor de una tableta.

¿Qué porción tienen los procesadores del total de su negocio?

Gran parte de nuestro negocio siguen siendo procesadores y PC. Ahora, McAffee, empresa de seguridad informática que compramos, representa más de US$ 5.000 millones, pero de todos modos nuestro core siguen siendo los chips.

Tienen centralizada su producción en Costa Rica y en otros pocos países más. ¿Tuvieron problemas para importar en Argentina?

Vendemos a clientes que son los que hacen la importación. Lo divertido de trabajar aquí es que las cosas cambian. Se cambió el año pasado ya, con las licencias no automáticas, y lo que vimos es que los clientes que tenemos acá se adaptaron rápidamente a la nueva disposición. Yo espero que con esta medida de control [la Declaración Jurada Anticipada de Importación] suceda lo mismo.

¿Entorpece su negocio?

En un principio puede haber un impacto, pero luego se estabiliza. Lo que vimos el año pasado es que los fabricantes locales le ganaron en un primer momento a las multinacionales que tenían que importar. Lo que suponemos que va a pasar ahora, con este nuevo control, es que las partes se siguen importando y no nos afecta en el negocio.

La región hoy exhibe dos grupos de países: los que cierran su economía y los que la abren ¿En cuál les va mejor?

La verdad es que sabemos aprovechar las reglas que nos ponen en cada país. Aquí, después de las licencias no automáticas en 2011, crecimos bien. Lo que más nos afectó esa vez fue el ingreso de la máquina armada de las grandes marcas, pero no las partes, y como los procesadores no estaban limitados por las licencias, no tuvimos problemas. Perú, que está muy abierto, fue el mercado que más creció. Colombia ahora "quiere cambiar las armas por computadoras", entonces hay una muy buena oportunidad allí también. LA NACIÓN, GDA

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