No hay momento del año en que unos simples cubos de agua congelada sean tan valorados como en los meses de calor. Sin embargo, las empresas que se dedican a la fabricación de hielo trabajan todo el año, aunque con variados niveles de producción.
Si bien el rubro se presta para mucha producción artesanal, a nivel industrial son dos los jugadores: Frigorífico Modelo y Fríokubo. Con tres décadas en el mercado, éste es el líder del sector y la inversión que ha hecho en los últimos años le permitió aumentar los niveles de producción y la velocidad. Como consecuencia, de 2008 a 2012 incrementó 200% las ventas, pese al crecimiento en paralelo de la oferta informal.
Actualmente, en los meses de zafra, desde octubre a marzo, Fríokubo llega a producir más de un millón de kilos de hielo por mes. Sin embargo, en los meses más fríos la producción cae un 60% y «se termina la alegría», sostuvo Nelson Neves, presidente de la firma.
La cartera de clientes, amplia y con necesidades diferentes, es la que permite a la fábrica funcionar incluso en esos momentos de merma en la demanda. En verano la lista abarca desde estaciones de servicio, supermercados y empresas gastronómicas, hasta boliches, bares, eventos deportivos y musicales. En tanto, en los meses de otoño e invierno, la empresa es sostenida por industrias panificadoras y de chacinados, entre otras, que necesitan hielo para completar sus procesos de producción.
La planta industrial está ubicada en un predio de 14.000 metros cuadrados en los accesos a Montevideo con 2.000 metros cuadrados construidos donde trabajan unas 30 personas todo el año.
Para realizar la distribución del producto, la empresa cuenta con nueve camiones especialmente acondicionados a los que en los meses de zafra agrega vehículos de alquiler para poder llegar además a Canelones y Maldonado.
LE PUSO EL OJO
El fundador de Fríokubo decidió abrir la empresa en 1983, tras años de trabajo en la reparación de equipos frigoríficos. Fue justamente esta actividad la que le permitió conocer las necesidades del rubro y entender que el mercado local tenía carencias en lo que a la fabricación de hielo se refería.
«Hasta en ese momento los repartos de hielo eran solamente matutinos, no había una distribución durante la tarde o la noche, lo que nos permitió encontrar un espacio donde crecer. Fríokubo fue la primera empresa en el país en trabajar en esos horarios», sostuvo Neves.
A diferencia de lo que puede creerse, montar una fábrica para producir hielo a nivel industrial requiere de una importante inversión y de una actualización constante de maquinarias para poder mantener los niveles de fabricación.
«Armar una fábrica de hielo como la que tenemos nosotros cuesta unos US$ 2 millones, porque es mucha la infraestructura. La gente piensa que agarrás un litro de agua, lo ponés en la maquinita y sale plata abajo, y no es así», concluyó.