Pronto se fabricarán en Argentina y ya están copando el mercado bonaerense. Desde que llegaron en mayo pasado, se vendieron cerca de 2 millones de unidades de los uruguayísimos Ricardito. Pero esto recién empieza; a través de un acuerdo de franchising, Ricard trasladará su know how a la fabricación e imagen de marca a la también uruguaya Punta Ballena, que hace un año decidió instalarse en Argentina con su batería de productos.
El argentino es un mercado muy complejo, competitivo y diferente al uruguayo. Pese al entretejido de distribución mucho más complicado, Ricard logró mantener este año un flujo de dos camiones mensuales con el producto. Pero la clave del éxito, según dijo a El Empresario Juan Carlos Núñez, director de Plucky SA, propietaria de la marca Ricard, es, además de la calidad del Ricardito, "el buen trabajo que está haciendo la gente de Punta Ballena" en la vecina orilla. Apoyando la presencia en kioscos y salones, una de las primeras medidas que tomó la hoy distribuidora y futura fabricante del bombón relleno de merengue fue tener visibilidad en la calle, para lo que estamparon publicidad en 500 "colectivos" porteños.
Para la próxima zafra, el Ricardito será fabricado por Punta Ballena Argentina en su planta ubicada en la localidad bonaerense de Quilmes. Siendo pesimistas, esperan colocar 500.000 unidades mensuales, pero el objetivo es llegar al millón, dijo a El Empresario el director de Punta Ballena, Gabriel Flangini, quien adelantó que el año que viene, además de mayoristas, la estrategia comprende colocarlo en las cajas de los supermercados, ya que se trata de un producto de consumo impulsivo.
La decisión de fabricarlo en Argentina obedece a varias razones: la vida útil del producto (unos 120 días) y las dificultades de ingreso que pone Argentina a productos extranjeros, entre otras.
A escala local, el Ricardito también tuvo un crecimiento en las ventas, impulsado por la campaña publicitaria que promociona a Uruguay como "el país del Ricardito". Según Núñez "la campaña fue un éxito y, a pesar de que ya se vendía muy bien, el producto fue redescubierto por los consumidores".
La planta de la alimenticia uruguaya fabrica 4.000 Ricardito por hora y debido a su ingreso al mercado argentino tuvo que duplicar la producción. Emplea a unas 300 personas y pretende contratar a 200 más para cumplir con la producción planificada para el año próximo, teniendo en cuenta que el crecimiento anual de sus operaciones ronda el 30%.
Exportaciones. Ricard fabrica alrededor de 40 productos distintos, con marcas propias y para terceros. Algunos de ellos se exportan a mercados como Cuba, Chile (el principal destino de sus exportaciones) Argentina y Brasil.
Este año, la firma triplicará sus ventas al exterior, lo que representa una cifra de U$S 1,2 millones, equivalente al 17% de su facturación. Sólo la cadena de supermercados chilena Líder le compra U$S 65.000 mensuales.
refrescos. En función del crecimiento de sus ventas y de su interés por expandirse, Ricard se encuentra en pleno proceso para ampliar su capacidad de moldeo de tabletas de chocolate, llevando de dos a cuatro las líneas de producción, con una inversión proyectada para este año de U$S 1 millón.
Asimismo, planea ingresar a un segmento no menos competitivo, el de los refrescos en polvo. Para ello, incorpo- ró una moderna máquina que costó U$S 140.000. Los refrescos en polvo saldrán al mercado en noviembre próximo, y Núñez no descarta atacar mercados en el exterior. No obstante, el empresario reconoce que es un gran desafío, como lo fue el reciente lanzamiento de Ricao Light, un alimento en polvo chocolatado de bajas calorías.
El merengue de corazón tienta
Así como todo cambia, los kioscos bonaerenses se fueron transformando en maxikioscos y ampliaron su oferta de productos, entre los que se destacan las cajitas azules y blancas del Ricardito. El popular postre se está haciendo un lugar en los maxikioskos porteños y a paso lento pero seguro, le hace frente a los ya impuestos conitos de dulce de leche de la conocida marca Havanna. Según Martín, encargado del local ubicado en Paraguay y Esmeralda, los Ricardito "se están vendiendo muy bien, porque con relación al resto de los postres el relleno es merengue y eso lo hace diferente".
En Buenos Aires, comer un Ricardito cuesta 1,5 pesos argentinos (12 pesos uruguayos). Pero más allá del precio y el sabor, la principal virtud de este producto es que, conseguirlo, no cuesta nada.