Fortalezas propias para seguir de largo

La incertidumbre hace ruido pero no amilana a las empresas locales

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Por Juan Carlos Raffo - jcraffo@elpais.com.uy

Creímos que seguíamos de largo. Montados en el sexto año de crecimiento sostenido y con las cicatrices de 2002 demasiado frescas, a empresas, gobierno e individuos ni se les ocurría pensar en clave de crisis, ese mal pretérito del que cada día se pretendía estar más lejos.

No era todo color de rosa pero, en trazos gruesos, crecían las ventas, crecían las ganancias, crecía la recaudación, crecía el empleo, aumentaba el salario real, se multiplicaba la oferta de créditos, se ablandaban sus condiciones y todo eso fogoneaba el consumo y la inversión.

Hace un año nadie imaginaba un 2009 tan incierto y, si alguien se atrevía a hacerlo, era tachado de agorero demente, por lo menos.

Sin embargo, resultó que las hipotecas estadounidenses eran exageradamente subprime y que Carlo Ponzi había hecho escuela con su fraudulento esquema piramidal en lo más encumbrado de Wall Street. El resultado (primario) sobre las mayores economías del planeta es bastante conocido y su efecto sobre Uruguay (que intentó sin éxito proclamarse vacunado contra la crisis) por el momento se limita a la caída de las exportaciones, una mayor restricción del crédito y variaciones al alza del tipo de cambio y el riesgo país.

Unos 10.000 envíos adicionales a seguro de paro son hasta hoy la cara humana del golpe.

Tras cartón, las elecciones de este año suman incertidumbre política a las dudas sobre la marcha actual y futura de la economía. Con favoritos con ideas y estilos contrapuestos, los empresarios dudan sobre el rumbo que tomarán sus negocios.

Lo auspicioso es que confían en sus fortalezas y las del país para salir adelante. Justamente de eso trata esta edición especial de El Empresario.

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