LIDERAZGO

La fortaleza de conectar a los empleados con el propósito

La coach Graciela Foggia explica por qué los líderes deben entablar conversaciones francas para motivar a sus equipos

Brújula. Foto: Shutterstock.
"¿Qué necesitamos hacer para alinearnos al propósito compartido?" es una de las preguntas clave. Foto: Shutterstock.

Hay situaciones que marcan hitos en la vida y en este momento histórico podremos salir adelante únicamente entre todos, en cada uno de los ámbitos. Para obtener la motivación necesaria, es importante que el líder pueda conectar con su propósito y proponga ese ejercicio con su equipo, dentro de un espacio de confianza.

Poder dar respuestas al «¿Para qué hacemos lo que hacemos?» dará el combustible necesario para conectar con lo importante, con lo vital. Posteriormente, es importante preguntarse: ¿Qué necesitamos hacer para alinearnos al propósito compartido? ¿Qué es relevante para el equipo y sus integrantes? ¿Qué es importante cuidar en el proceso?

En las últimas semanas, en el ámbito organizacional, comenzó a gestarse el retorno al lugar de trabajo y de la mano el nuevo desafío que implica para los negocios y sus líderes.

Mientras que algunos siguen liderando a distancia, otros lo hacen con equipo parcial o totalmente reintegrado. Por otro lado, algunas empresas lograron mayores beneficios durante la crisis y otras han tenido que tomar medidas drásticas para sobrevivir. La casuística es amplia y el líder con su equipo juega un rol primordial.

En lugar de anclarse en la queja hay que enfocarse en la responsabilidad y en la voluntad de hacer algo para cambiar

Liderar implica inspirar a los demás, ser optimista a pesar de las dificultades, tomar decisiones a consciencia, trabajar constantemente en la comunicación con su equipo, entre otras acciones. Actuar en esa dirección genera confianza y es la base a partir de la cual, según Patrick Lencioni en su libro Las cinco disfunciones de un equipo, se edifican los equipos.

Generar un ámbito de confianza es crear un espacio seguro, donde se puede conectar con la vulnerabilidad propia y la de los demás, sin miedo a lo que suceda.

Desde la confianza se generan conversaciones abiertas y sinceras, que posibilitan la creación de un futuro compartido.

La queja, que no se hace cargo de la solución, queda atrás. En su lugar surge la responsabilidad y la voluntad de hacer algo para cambiar la situación.

Si hay algo que ha quedado de manifiesto con más fuerza durante esta pandemia, es que se requiere de equipo para conseguir resultados que benefician a todos.

Si en situaciones «normales» la confianza es muy importante, en esta crisis es vital.

Por ese motivo, mantener conversaciones abiertas, francas, transparentes, es lo que habilitará sumar esfuerzos, para llegar a la mejor solución. El equipo como sistema y sus integrantes, se involucrarán y tomarán la responsabilidad yendo más allá… dando la «milla extra», porque su compromiso es con ellos mismos, con el equipo y con la organización.

Para que esto suceda, el rol del líder es fundamental. Es él quien deberá proponer y sostener esta nueva manera de ser y hacer. Sin su involucramiento y compromiso, no habilitará el espacio y se pasará de un entorno de confianza a un entorno donde las relaciones se gestionan únicamente por estrategia, seguramente dejando atrás la posibilidad de lograr resultados extraordinarios.

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