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La famosa lapicera Bic obtuvo marca 3D que la protege de falsificaciones

El registro de su icónica marca tridimensional lo logró el estudio Cervieri Monsuárez.

BIC. Tras la resolución, no se podrá imitar la forma de su bolígrafo y se podrán incautar las versiones falsificadas.
BIC. Tras la resolución, no se podrá imitar la forma de su bolígrafo y se podrán incautar las versiones falsificadas.

Société Bic tenía un problema que le generaba pérdidas económicas. Su famosa lapicera cristalina y de capuchón era víctima de constantes falsificaciones, que no llevaban su nombre en el producto pero sí imitaban su forma. Este flanco abierto es un creciente problema para muchas empresas y está impulsando la solución que encontró Bic: proteger la marca tridimensional.

La compañía había intentado registrar su marca tridimensional en Uruguay en 2002, pero la Dirección Nacional de Propiedad Industrial (DNPI) se la había denegado. La razón fue que la solicitud no cumplía con los requisitos que establece la normativa vigente (ley 17.011): la marca fue definida como «un lapicero de color cristalino en el que se puede ver la mina de tinta y su tapón inferior y capuchón superior».

Con ese antecedente, Société Bic cambió la estrategia y contrató al estudio Cervieri Monsuárez & Asociados, que volvió a presentar la solicitud pero con un abordaje que destacaba las características distintivas del producto. Así, logró que el registro de marca tridimensional culminara con éxito. El 11 de julio, la DNPI concedió el registro para esta clase (es decir, para este instrumento de escritura).

En base a esa resolución, ahora se puede evitar la comercialización de productos que, incluso sin incluir la marca Bic, imitan la forma del bolígrafo, e incautar los falsificados.

«La marca tridimensional siempre estuvo prevista. Lo que pasa es que ahora las marcas están tratando de blindarse más y buscan todas las formas de protección, porque los ‘piratas’ van por todos lados, te copian el diseño o el volumen pero sin incluir marcas denominativas o figurativas» (como nombres o logos), indicó Natalia Paladino, socia del estudio que dirige el Área de Marcas y Patentes.

Virginia Cervieri y Natalia Paladino.
Virginia Cervieri y Natalia Paladino.

No todos los países conceden marcas tridimensionales. A su vez, cada oficina de marcas regula las condiciones de registro de manera diferente. En el caso de Uruguay, se exige que sea «exclusivamente en volúmenes», que tenga «una distintividad por sí misma» y que ésta «pueda ser expresada en tres dimensiones: alto, ancho y profundidad». No se admiten marcas 3D que se acompañen con elementos denominativos, figurativos o colores.

«Cuando nos consultaron, el registro que se había intentado no lograba mostrar qué era lo novedoso y el diseño incorporado en ese volumen. Mostraba la lapicera en sus tres lados con capuchón. Nosotros la presentamos con todas las vistas, con la punta con determinada forma y el agujero en el capuchón... Eso no son características necesarias de una lapicera, eso diferencia al producto y lo identifica», abundó Paladino.

Los piratas ahora copian las formas sin incluir los nombres o logos

Las tasas oficiales por ingresar una marca tridimensional a la DNPI dependen de la cantidad de clases para las que se haga el registro, pero «en una clase rondan los $ 9.000», estimó la experta.

El proceso de registro depende cada país. «Uruguay es uno de los que tiene más atraso en este momento para las marcas. Está demorando casi dos años en concederlo, pero al hacer el ingreso ya se obtiene número, fecha y hora y con eso ya tenés prioridad ante cualquier solicitud posterior», dijo Paladino.

Una vez que la DNPI se expide a favor, se publica en el boletín de propiedad industrial y, si en un plazo de 30 días no hay oposición de terceros, la empresa culmina el registro.

Antes y después. A la izquierda se muestra cómo se intentó registrar la primera vez y a la derecha cómo lo hizo el estudio Cervieri Monsuárez.
Antes y después. A la izquierda se muestra cómo se intentó registrar la primera vez y a la derecha cómo lo hizo el estudio Cervieri Monsuárez.

La socia directora del estudio, Virginia Cervieri, añadió que la marca tridimensional da mayor protección en tiempos en que la falsificación ya no es tan «burda» como hace 20 años. «Se busca darle más armas a personas que sacan un producto al mercado, son exitosas y sufren perjuicios por la falsificación», advirtió. Con la protección marcaria, las empresas pueden incautar esa mercadería e iniciar además acciones civiles por daños y perjuicios.

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