Se viene la zafra de los casamientos, pero para celebrar una fiesta en las próximas semanas, los novios debieron preverlo al menos con un año de anticipación, porque la demanda es creciente ya que las bodas no pasan de moda y compiten por un espacio donde celebrar con los eventos empresariales o incluso cumpleaños.
Dos circuitos se imponen en este sentido: Melilla y Carrasco. Una fiesta promedio para 400 personas requiere una inversión de US$ 20.000 y cada invitado cuesta unos US$ 50 en temporada alta (diciembre a marzo) y US$ 40 en temporada baja.
Cada chacra ofrece su diferencial en un marco donde la competencia crece. Fiel exponente de los locales instalados en las proximidades de la ruta 5, La Quinta de Arteaga es un boom. Se sumó al circuito integrado por Chacra San José, La Redención, La Joaquina y Bouza Bodega Boutique. Más allá del local cuidado y sus prestaciones, su punto diferencial es la gastronomía, a cargo del chef Rafael Carriquiry.
Aunque el marco para estos comensales también es privilegiado: dos cascos independientes de unos 100 años de vida instalados en 14 hectáreas con jardines y árboles de olivos y robles. Un lago con una glorieta para ceremonias, un jardín japonés con cascada se suman a servicios tales como estacionamiento para 400 autos, cuarto para niños con cunas y camas y 11 plasmas de 42 pulgadas distribuidos en el salón que tiene capacidad para hasta 1.500 invitados "sin necesidad de sumar carpas", contó Carriquiry.
"Trabajamos llave en mano" y nos hacemos cargo de todos los detalles, incluidos pago de Agadu, decoración, iluminación y hasta timming del evento, dijo el empresario.
En tanto, a minutos de Carrasco, en el Camino de los Horneros y la Ruta Interbalnearia, está La Hacienda. "Su arquitectura conjuga la tradición colonial y la modernidad y sobre esta base armo las fiestas", aseguró Alejandra Gonella, su directora y agregó que ambienta fiestas distintas gracias a los objetos que importa de Italia y Oriente.
El lugar cuenta con un mirador, espacios interiores amplios (ninguna columna divide su interior) y pisos de hormigón lustrado. A diferencia de La Quinta de Arteaga, el servicio de catering de esta empresa es libre. "Considero que eso es una ventaja para quienes nos contratan", remarcó la directora que supervisa los detalles y el timming de cada fiesta. "Hay pocos salones con diseño y estética en Montevideo y sus alrededores, La Hacienda es un proyecto muy intenso, tiene mucho de teatral; todos competimos en el mismo mercado, pero acá me ocupo de que todas las fiestas sean diferentes", remató Gonella.
Otra chacra que pisa fuerte es El Solar. Ubicado en Camino de Los Portugueses, a unos 800 metros de la Ruta 101, el local tiene un campo de 11 hectáreas, con jardines, cascada de agua, una torre de tres pisos con mirador, chimeneas de hierro, que se ensamblan con bosques iluminados, una terraza de madera con una glorieta y el reciclaje de elementos que tienen más de un siglo.
Esta opción ofrece un servicio integral y no hace distinción de precio según la temporada. La gastronomía está siempre a cargo de Botti. Estacionamiento parquizado y vigilado se suman a las comodidades de los salones que pueden modularse para recibir de 200 a 600 personas.