La universidad está ligada a la empresa desde sus orígenes, cuando Platón creó la Academia, en Atenas, y la enclavó en un sitio que facilitaba la fluida interrelación entre los estudiantes y los hombres de negocios. Ese fue el punto de partida que escogió el decano de IE Business School y rector de la IE Universidad, Santiago Iñiguez de Onzoño, para refutar las críticas de quienes hablan de una mercantilización de las casas de estudio y destacar la importancia de los empresarios, tanto en la vida académica como en la economía en general.
De visita en Buenos Aires, Iñiguez de Onzoño fue un poco más allá en su defensa del empresariado. "El empresario no es el enemigo del pueblo, como se lo ha querido caricaturizar, sino que es la única salida a la crisis", opinó en diálogo con La Nación el decano de una de las escuelas de negocios más importantes del mundo. Y añadió que la visión empresarial es necesaria en la universidad, para evitar que ésta se transforme en una verdadera fábrica de desocupados.
¿Qué responsabilidad atribuye a las escuelas de negocios en la actual crisis internacional?
Yo creo que decir que no tenemos nada que ver con la crisis es decir que somos irrelevantes; por lo tanto algo de responsabilidad debemos tener.
¿Qué se puede aportar desde estas escuelas para evitar futuras crisis?
Desarrollar nuevos mecanismos de medición y evaluación del riesgo. Además, preparar mejor a los líderes, porque ésta es una profesión como la medicina, donde hace falta actualización. Los graduados deberían volver a la escuela para entender mejor las instituciones financieras, desarrollar nuevas habilidades y evitar situaciones desagradables. Si lo hacen los médicos, por qué no los empresarios, de los que dependen muchas familias y la economía en general.
¿Cuándo cree que se superará esta crisis?
Es esperable que para 2010, si se dan las condiciones, la economía estadounidense, que es el motor que tira de muchas otras, empiece a resurgir. Eso va a suponer que en el resto de los países los efectos no se sentirán hasta el segundo semestre de 2010 o, incluso, 2011. Pero para que se sienta la mejora también hay que hacer los deberes en cada país.
¿Qué tipo de deberes?
Hace falta generar un mayor clima de confianza para el inversor, desarrollar el espíritu emprendedor y poner al empresario como ejemplo. El empresario no es el enemigo del pueblo, como se lo ha querido caricaturizar, sino que el empresario es la única salida a la crisis. La creación de nuevas empresas es lo que puede sacar a los países adelante.
¿Es tan grande el déficit de emprendedores?
Siempre faltarán emprendedores. Por la contracción del sistema financiero y la falta de crédito, la subsistencia de pequeñas y medianas empresas se ha puesto en juego. Hace falta que el gobierno cree las condiciones necesarias para que no se corte ese caudal de ayuda a las nuevas empresas y proyectos. LA NACIÓN, GDA
El modelo europeo o el de EE.UU.
¿Cómo ve las escuelas de negocios en América Latina?
Creo que tienen que realizar una mayor internacionalización y ver qué modelo aplicarán, si el de los Estados Unidos o el de Europa, que está más próximo al mundo empresarial. La oferta aquí es buena desde el punto de vista del rigor académico y del contenido. Falta una mayor apertura al mundo. Aquí hay escuelas que se crearon antes que las europeas, pero que quizá perdieron el pulso para captar más alumnos de todo el mundo. Hay mecanismos que pueden aplicar para captarlos, posicionarse globalmente y crear hubs educativos en algunas ciudades.
¿Cuáles son esos mecanismos?
Una acción conjunta de todos los agentes sociales, porque ciudades que se han convertido en hubs educativos, como Londres, son ciudades en las que se ha potenciado mucho la venida de instituciones internacionales y se ha favorecido el desarrollo educativo. También haría falta un aporte empresarial y esto no depende de las instituciones educativas.